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SANTIAGO BILINKIS: HOY TENEMOS UNA EDUCACIÓN QUE FORMA CHICOS PARA EL SIGLO XX

Santiago Bilinkis: Hoy tenemos una educación que forma chicos para el Siglo XX

Además de un reconocido emprendedor, es un apasionado por la ciencia y la tecnología. Estudió durante tres meses en la NASA y desde entonces se dedica a difundir el impacto de los cambios que se avecinan. En esta charla con DELUXE Magazine, habla de un futuro que está cada vez más cerca.

Texto: Karina Pontoriero

“No encuentro una palabra que defina lo que hago”, aseguró Santiago Bilinkis. Tal vez porque la definición de eso que hace, como muchas de las cosas de las que habla en sus charlas, aún no fue inventada. Referencia ineludible a la hora de hablar de innovación y tecnología, hoy se yergue como una de las voces autorizadas a la hora de hablar sobre los que significa la “transición generacional” en aspectos como la educación, comunicación y productividad.

Es que Bilinkis es un adelantado: cuando tenía apenas 25 años creó Officenet junto con su amigo Andy Freire, hoy Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años más tarde, en 2004, ese emprendimiento iniciático fue adquirido por Staples. Más adelante fundó Quasar Ventures, una constructora de empresas que desarrolló Restorando y Avenida, entre otras ‘punto com’ y que aún sigue en pie. Entre Officenet y Quasar pasaron cosas en la vida de Bilinkis. Por ejemplo, participó del Graduate Studies Program (GSP) en Singularity University. “Esa experiencia me ayudó a darme cuenta de que estamos mirando para otro lado. Volví profundamente conmovido de Singularity University. Me llevó varios meses decantar algo de esa experiencia”, reveló. El producto de esa decantación fue la charla “El futuro del futuro”, donde cuenta cosas que ni Steven Spielberg, ni George Lucas o James Cameron imaginaron para el mejor de sus films.

“Yo pensé que daría la charla una o dos veces, para contar mi experiencia a quienes les interesaba, pero cuando la di por primera vez se generó una reacción tan fuerte que me di cuenta de que era más trascendente de lo que sospechaba”, manifestó. Hoy, da conferencias todas las semanas (a ONG’s, escuelas, empresas), tiene una columna en el programa Basta de todo por Metro 951 y escribe en La Nación.

Decís que sos emprendedor y tecnólogo porque no hay una sola palabra para definirte, ¿Qué tienen en común ambos perfiles?

El punto en común es la tecnología, pero difiere en la mirada. La mirada del emprendedor es oportunista, coyuntural, cortoplacista. La mirada del tecnólogo intenta ser más profunda y de largo plazo. Vivo como dos vidas en una: una que está abocada a los proyectos tecnológicos y a encontrar oportunidades del presente y otra mucho más vinculada al futuro y a la comunicación, que engloba mi columna en la radio, mi columna en La Nación, mis charlas. Mis charlas casi siempre son en mi rol de tecnólogo, no de emprendedor.

¿Cómo administrás tus dos vidas?

Es desafiante. Si sumás las cosas que hago y te digo el tiempo que le dedico a cada una, probablemente te sumen 150%. Y ese es el desafío. A la vez, soy una persona muy afortunada porque la mayoría de las cosas que me surgen para hacer son espectaculares y no me gusta decirle que no a nada; entonces hago muchas veces más de lo que puedo. Ando haciendo malabares con la vida.

En tu blog contás que de chico querías ser inventor; sin embargo, estudiaste economía. ¿Hoy estás más cerca de quien querías ser?

Te diría que esta fue siempre mi vocación, más que la de emprendedor. Ser emprendedor me encanta y me sigue dando mucha satisfacción. Pero si me preguntás qué quería ser cuando era chico, es esto lo que más me conecta con esa vocación más profunda. Hoy, en a la Argentina, encuentro mucha gente pensando la coyuntura; aquí, el largo plazo es saber a cuánto va a estar el dólar en diciembre. Yo veo una ceguera del presente a problemas mucho más grandes y profundos que vienen a mediano plazo y en los cuales muy poca gente está pensando y trabajando. Entonces, si bien no ignoro los problemas que puede haber a corto plazo en diferentes áreas, mi elección fue enfocarme ahí donde poca gente está mirando y servir de alerta. Despabilar un poco a la gente respecto de ciertos temas que son sumamente importantes a mediano plazo.

¿Cuáles son esos temas?

El trabajo es uno. Si vos ves lo que está pasando en Inteligencia artificial, deep learning y lo que eso presupone respecto de la capacidad de las computadoras de reemplazar tareas actualmente hechas por humanos, te das cuenta que pensar hoy en atacar el problema del desempleo con un plan para crear 500.000 trabajos puede ser genial o un desastre. Si estás creando empleos en un trabajo que puede subsistir a largo plazo, buenísimo. Si estás creando trabajos que en 5 años van a ser reemplazados por computadoras, es un desastre y no sé si al anunciarse un plan de este tipo, el que lo crea es consciente de que algunos de esos empleos pueden desaparecer casi al mismo tiempo que se están creando.

Sin embargo, las carreras más elegidas siguen siendo las tradicionales como abogacía, contador público, administración de empresas…

Es desesperante. Los chicos que hoy están eligiendo carreras son post millennials y aun así yo creo que hay una desconexión absoluta entre lo que están eligiendo estudiar y las carreras que van a ofrecer una oportunidad interesante en el momento que se gradúen. Ese es el tipo de tema que con una mirada un poco más largoplacista a mí me vuelve loco y me hace tener ganas de escribir, de hablar y poner en agenda. Otro punto fundamental es la educación. Hoy hay un alto porcentaje de chicos que no comprenden textos, un alto porcentaje que no comprende temas básicos de matemáticas, un alto ausentismo de los docentes, falta de inclusión de ciertas clases sociales; esos son todos problemas reales. Pero incluso si yo pudiera chasquear los dedos y mágicamente solucionar todos los problemas del presente, ni siquiera estaría empezando a solucionar el problema más profundo de todos. Y es que hoy tenemos una educación que forma chicos para el siglo XX. Mientras todos están abocados a solucionar los temas de hoy, yo veo una ola de tsunami que se viene y a la que casi nadie le está prestando atención.

Hoy ser analfabeto es no saber leer o escribir, ¿quiénes creés que serán los analfabetos del futuro?

El cambio más trascendente que estamos viviendo ahora (muy reciente, te diría que el último año) tiene que ver con el avance de la Inteligencia Artificial. Son sistemas basados en algo que se llama Deep learning: inteligencias artificiales que pueden aprender cualquier cosa. Esto en los próximos años será una transformación muy profunda. Yo creo que analfabeto va a ser aquel que no sepa integrar el valor que las inteligencias artificiales puedan añadirle a la tarea que realizan.

¿Cuál es la reacción de la gente cuando contás estas cosas?

No es un tema fácil de hablar. Cuando le decís a la gente que dos tercios de los trabajos actuales seguramente sean reemplazados por software y robots en los próximos 20 años, les estás hablando de un problema importante. Mucha gente se entusiasma porque ve oportunidades, mucha gente se hace cargo y ve cómo plantarse frente a eso y muchos se enojan. Hay gente que prefiere no escuchar.

¿Le tenemos miedo al futuro?

Definitivamente. Yo creo que una de las cosas que estamos viendo en el mundo de hoy y que para mí sirve de explicación a cosas como la elección de Donald Trump o el Brexit en Gran Bretaña es que hay toda una franja de la población que le está teniendo miedo al futuro. En el fondo la propuesta es volver el tiempo atrás y eso no lo puede lograr nadie.

Una de las cosas que planteás en el libro y en tus charlas es que existe la posibilidad de que vivamos mil años. ¿Quién quiere vivir mil años?

La idea de vivir mil años no es una idea mía; el que sostiene esto es un gerontólogo británico que se llama Aubrey de Grey. Yo querría tener la posibilidad de vivir mil años. Nadie te va a obligar a vivir más de lo que quieras. La muerte es una tragedia porque, en general, sorprende a gente que no se quiere morir. Si la vida pudiera durar tanto como uno quisiera y la gente decidiera cuando siente que su ciclo está cumplido, la muerte sería una fiesta. Me despido de todos, hago el check out y chau. Sería diferente. Cuesta imaginarlo, pero definitivamente me despierta curiosidad y me encantaría tener la oportunidad de vivir bastante más que 80 años.

¿Pero en qué condiciones llegaríamos a esa edad?

Hay dos malentendidos respecto de ese tema: uno es pensar que si se puede vivir mil vas a tener que vivir mil y no es así. Nadie va a obligarte a vivir más de lo que quieras. La única manera de prologar la vida es extender la juventud, no hay manera de extender la senilidad. El camino para vivir más es ir rompiendo esta relación perversa entre cuánto tiempo hace que estás vivo y cuál es el grado de deterioro acumulado por tu cuerpo.

¿Seríamos seres humanos o de a poco nos iríamos convirtiendo en seres artificiales?

Seríamos mejores. Como es mejor una persona que tiene un problema cardíaco y sobrevive gracias un marcapasos o alguien que con una prótesis recupera la capacidad de masticar para alimentarse. No creo que haya algo inherentemente maravilloso en lo humano que no pueda ser mejorado con combinación de otras cosas. Obviamente, en cada cambio hay algo que se gana y algo que se pierde, pero creo en ir para adelante. No me aferraría a los que somos, porque tampoco somos tan maravillosos. Si con computadoras vamos a poder volvernos un poquito más empáticos, solucionar problemas como la pobreza o la desigualdad, o mejorar nuestras capacidades cognitivas, bienvenido sea.

 

Sobre el futuro del futuro

Es un libro sobre tecnología escrito para personas sin formación tecnológica. “Tardé dos años en escribirlo porque mi intención era que hacer un libro fácil de leer. Y me da mucha satisfacción recibir mensajes de gente que dice que le resultó atractivo y entretenido, aunque no supiera nada de tecnología”, dice Bilinkis. El futuro del futuro ya va por su 5ta edición y en la web se puede descargar gratis el capítulo ‘Reinventando la Educación. Guía para abordar el viaje al mañana’. ¿Dónde descargar el capítulo de Educación? http://libro.bilinkis.com/educacion/

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KEVIN CHOCLAC: “LOS TRES PILARES SON COMIDA, TECNOLOGÍA Y ENTRETENIMIENTO”

Kevin Choclac: “Los tres pilares son comida, tecnología y entretenimiento”

Cuando todavía estaba en la facultad, creó “Locos x el asado” y fue un boom. Hoy, con 27 años, dirige Tastemade en español, el canal online de cocina que recibe más de 200 millones de visitas mensuales. Nacido y criado en la era digital, en esta entrevista con DELUXE Magazine cuenta cómo su vida y la tecnología van de la mano, como si fueran una pareja indisoluble.

Texto: Karina Pontoriero

Un sueño: Tener su propia empresa. No a los 40, ni siquiera a los 20, Kevin Chochlac soñaba con eso desde que era chico y jugaba a construir con legos. El objetivo siempre fue claro: estudió, practicó, trabajó, fracasó y siguió trabajando hasta que llegó el éxito de la mano de una de las cosas que más le gusta, comer, y de una gran pasión argentina, el asado. Locos x el asado, un proyecto que nació después de publicar una foto de un asado con amigos y hoy es una enorme comunidad que reúne a fanáticos de este ritual en las redes sociales, en torno a videos, recetas, consejos, merchandising y más.

Pero entre aquellos años de crear edificios con encastres y el éxito de unos locos por el asado han pasado muchas cosas. “Mi hermano Ralph, cuatro años más grande que yo, empezó a trabajar desde casa en programación. Recién surgía Internet y en casa, gracias al trabajo de mi padre, que era Gerente de Sistemas de una gran compañía, siempre estuvimos un poco adelantados en tecnología. A los 16 años ya era independiente, manejaba su propio dinero y yo quise imitarlo”, relató.

Esa gran inspiración lo llevó a consultar e investigar y, a los 16 años, gracias a Google aprendió a diseñar y vender banners en flash para empresas. “Desde los 17 a los 19 me dediqué a diseñar en Internet y mi reputación como freelance creció tanto que llegué a contratar un diseñador en la India”, recordó. Por aquellos años no tan lejanos, Facebook y Twitter comenzaban a consolidarse como los gigantes que son hoy y Kevin empezó a estudiar cómo se creaban esos fenómenos. “Me dije que además de diseñar, quería inventar algo”.

¿Por qué elegir el camino del emprendedorismo desde tan chico?

Estudié Administración de Empresas porque mi sueño era tener mi propia empresa. A mí padre le fue siempre muy bien, llegó a puestos jerárquicos muy altos, pero siempre en relación de dependencia. Sentía que no era dueño de lo que hacía y lo que yo quería era algo distinto, terminar mis estudios y tener mi propia empresa.

¿Esa empresa fue Locos x el asado?

No, ante tuve otras. Fracasé, pero aprendí mucho. Locos x el Asado fue la primera que tuvo éxito. Antes de que terminara la facultad, Locos x el asado ya generaba ingresos y cuando terminé la facultad pude dedicarme de lleno a su crecimiento.

Es un proyecto entre amigos, que surgió en una de sus reuniones semanales, gracias a una foto exitosa. ¿En qué momento se dieron cuenta que iba a ser rentable?

Cuando empezó a sumarse mucha gente a la comunidad que nada tenía que ver con nosotros, eran desconocidos. La gente nos pedía cosas, la página tenía mucho tráfico orgánico y no paraba de crecer. No le veíamos límite. Hicimos nuestra primera prueba de generar dinero vendiendo calcomanías, produjimos mil a $1,50 y las vendimos a $15 en dos semanas. Ahí nos dimos cuenta que había realmente un negocio.

¿Fue suerte, casualidad?

No, no fue suerte. Uno de mis primeros emprendimientos fue una especie de Facebook de fútbol; era como estar dos años construyendo un cohete espacial, para apretar un botón y que llegue a la luna en minutos. También hice un sitio que agrupaba descuentos y requería mucho tiempo de desarrollo para apretar un botón y ver si navegaba. Fracasaron. Una de las cosas que aprendí en la facultad y con la cual hice mi tesis fue una técnica de emprendimiento que se llama “lean startup”, que se basa en generar un emprendimiento de a poco, probando todas las semanas algo, mostrando gradualmente todo lo que hacés en lugar de desarrollar durante mucho tiempo para lanzarlo un día.

Algo completamente distinto a lo que hiciste en los fracasos que mencionaste

Sí, con Locos x el Asado dije “no quiero estar uno o dos años desarrollando algo para mostrar al público si le gusta o no”. Pensamos cómo generar una comunidad, primero en Facebook. Cuando estuvimos fuertes, empezamos a producir videos para YouTube, luego la web y después, la tienda online. Fuimos de los más fácil a lo más complejo.

Te gusta crear desde cero y ser dueño de tu propia empresa, pero hoy dirigís Tastemade, un producto exitoso en el mundo, cuyos dueños viven en los Estados Unidos, ¿qué pasó ahí?

En este caso, vimos una enorme oportunidad. Queríamos hacer algo así con Locos x el asado, que ya lleva cuatro años de crecimiento. Esa experiencia nos llevó a pensar que podíamos encarar algo similar para la audiencia hispana, abarcando todas las comidas de Latinoamérica. Cuando estábamos haciendo research para crear ese proyecto, encontramos a Tastemade y justo ellos se contactaron con nosotros. Con mis socios decidimos unirnos y crear algo mucho más grande, sumado a la experiencia que nos brindaría aliarnos con una empresa de los Estados Unidos. En un año pudimos crecer 10 o 20 veces más rápido de lo que lo hubiésemos hecho solos, es una experiencia increíble hasta ahora. Y lo más importante de todo, personalmente, es que vi también la oportunidad de aprender un montón. Si no aprendo, no tiene sentido.

¿Qué estás aprendiendo?

Cómo liderar, cómo se maneja una organización internacional, temas legales complejos, coordinar un equipo de mucha gente y estar en una empresa que crece muy rápido. Es vertiginoso.

¿Y a cocinar?

No, eso es lo que menos aprendo.

¿Qué pasa cuando te ven tan joven manejando una gran empresa de presencia mundial?

Los responsables de Tastemade tienen un poco más de 40 años y mucha experiencia con empresas de tecnología en Silicon Valley, por eso se entusiasmaron con que fuéramos un equipo joven, era algo que querían. Cuando vieron que creamos Locos siendo tan jóvenes, confiaron. Y este primer año logramos mucho, obviamente con miedos, porque aprendés sobre la marcha.

¿Cuál es tu carta de presentación?

Sirvió mucho Locos para mostrarme. En cierta forma es como Tastemade, pero de un nicho. Hay que ser un poco caradura, pero con fundamento. No voy a chamuyar. No voy a vender una publicidad en nuestros medios si creo que a esa publicidad no le va a ir bien. En ese caso, no me interesa que me paguen, es fundamental creer en lo que estás vendiendo.

En tus proyectos siempre estás rodeado de amigos, ¿creés que podrías trabajar en una estructura sin amigos?

Sí, pero seguro terminaría siendo amigo de esas personas. Si no lo paso bien o no me divierto en mi lugar de trabajo, tengo que irme. Más que nada porque me dedico a la industria del entretenimiento y si no me divierto, creo que eso se transmite al producto. Desde los 17 que estudio o trabajo o voy a la facultad y a la noche miro videos o investigo sobre cosas relacionadas con mi trabajo, eso es claramente porque estoy en un trabajo que me entretiene. La nueva fuerza laboral joven hoy espera organizaciones laborales más distendidas, entretenidas, flexibles. Y yo también.

¿Podés vivir sin tecnología?

Sí, completamente. Cuando no estoy trabajando o cuando no uso la tecnología para buscar o crear cosas, me encanta la desconexión total. Con mi novia salimos a caminar o comer y ni siquiera llevamos los celulares. Recién volví de mis vacaciones en Nicaragua, donde ves hasta chanchos caminando por la calle, y estaba muy feliz. Todo lo que es naturaleza es realmente lo que más me gusta, aunque, para mí, los celulares, las computadoras, el auto, son iguales a la naturaleza.

¿Cómo es eso?

Es todo natural, todo sale de la tierra. A la vez, no tengo problema si tengo que estar mirando la pantalla las 24 horas, también lo siento como algo muy natural.

Es normal estar todo el tiempo conectado cuando tu vida laboral pasa por la tecnología

Sí. Y siempre recomiendo que, si contás con los recursos, tengas el mejor teléfono en el bolsillo, la mejor computadora, en el sentido de que sea rápida, que no se trabe; porque ahora, las ideas que tengo en mi cabeza, al primer lugar que voy para expresarlas es ahí, con tecnología. Y si ese teléfono o esa computadora funcionan lento, me aletargan a mí la posibilidad de crear.

¿Cómo te imaginás a los 50?

Creo que la comida me va a acompañar toda la vida porque soy fanático de comer y probar cosas nuevas. Creo que siempre voy a utilizar la tecnología en mi trabajo y mis pasiones. Y creo que seguiré dedicado al entretenimiento. Sí, los tres pilares son comida, tecnología y entretenimiento.

Enamorado de los Bitcoin

En una de sus tantas búsquedas, Kevin conoció la moneda virtual Bitcoin y compró. “Me enamoró cómo va a cambiar el mundo. Detesto el papel, los tickets, me parece medieval pagar con billetes. Bitcoin es una tecnología cuasi perfecta para mover dinero en el mundo.”

¿Qué va a cambiar con Bitcoin, además de la manera de relacionarse con el dinero físico?

En este momento los que manejan el dinero son el Estado y los bancos, con Bitcoin no hay intermediarios. Creo que Bitcoin es la descentralización del poder.