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CUANDO EL VIAJE ES CASA, ESCUELA Y TRABAJO

Cuando el viaje es casa, escuela y trabajo

Los Zapp hicieron de la aventura un estilo de vida. Con cuatro hijos, cuentan cómo sobrellevan la convivencia diaria y responden a la pregunta que intriga a todo aquel que conoce su historia: ¿Cómo aprenden sus hijos si no van al colegio?

TEXTO: Karina Pontoriero     FOTOS: Gentileza Familia Zapp

En sus 18 años de viaje, los Zapp recorrieron más de 350.000 kilómetros y conocieron 85 países en los 5 continentes, siempre a bordo de su Graham-Paige, un auto antiguo de 1928. Candelaria y Herman, novios eternos, decidieron salir de viaje cuando surgió el deseo de agrandar la familia. “Pensábamos que con hijos se nos iba a complicar hacer un viaje largo”, recuerdan. Pero, como ya bien saben, las cosas nunca salen como se planean y, en la misma medida que crecía el número del contador de kilómetros, crecía la familia Zapp. Pampa (16 años), Tehue (13), Paloma (11) y Wallaby (9) llegaron y se unieron al sueño de dar la vuelta al mundo. “Estar las 24 horas con los chicos es invalorable”, dice Candelaria. “Nos conocemos mucho, ellos saben que estamos ahí para todo lo que necesiten y al compartir tanto tiempo, no compiten por la atención de los padres. Es una convivencia muy amena”, asegura. Tener edades tan parejas tiene una ventaja: los hermanos Zapp son muy unidos, juegan, se divierten, se cuidan unos a otros. Así, todo es más fácil.

Después de tanto camino recorrido, ¿qué lugares recomendarían para viajar con niños?

Herman: Siempre depende del tipo de viaje que quieran hacer, si lo que buscan es hacer turismo, Europa siempre es una buena opción, pero si quieren que los chicos jueguen, intercambien, conozcan otros niños, lo mejor es buscar países, tal vez menos desarrollados, en donde tengan la libertad de salir, compartir, jugar y hacer muchas cosas. De acuerdo con nuestra experiencia, donde mejor lo hemos pasado fue en África y en las islas del Pacífico. No solo porque hace calor y uno va más liviano, sino, y sobre todo, por la libertad. No pasa nada si el pantalón está un poco sucio o las zapatillas no están nuevísimas. Hacer amigos para jugar es muy fácil, mostrás una pelota y ya están todos jugando. Cuanto más desarrollado es un país, menos nenes jugando en la calle o en la plaza se ven y es mucho más difícil interactuar.

¿Alguna vez les consultaron si querían parar de viajar?

Cande: A ellos les gusta tanto viajar como estar en Argentina. Son independientes, les gusta estar activos. Hace poco le preguntamos a Pampa, el más grande, si se quería quedar y nos respondió que quería seguir viajando”. Contraataca Herman: “Qué raro es que no le pregunten a un chico que está todo el día encerrado en un colegio, y que después va a inglés o a futbol, si quiere viajar, pero sí nos preguntan a nosotros si los nuestros se quieren quedar. Nosotros queremos que disfruten, que no que se preocupen. Se preocupa más el resto de la gente por su futuro que nosotros. ¿Cómo podés ser feliz hoy si estás todo el tiempo preocupado por lo que vas a hacer mañana?

La gran preocupación de todas las personas que conocen la historia de esta familia viajera es la Educación. ¿Cómo hacen para que no pierdan años de colegio? ¿Quién los prepara? ¿No les preocupa el futuro? Para este bombardeo de preguntas tienen respuestas que, probablemente, han dicho hasta el hartazgo. “La madre les habla en español y yo en inglés. De la educación formal se ocupa Cande, que sigue un programa a distancia del Ministerio de Educación”. Herman se refiere al Servicio de Educación a Distancia del Ministerio de Educación de la República Argentina (SEAD), que se ocupa de ofrecer los contenidos y establecer los criterios educativos de niños y jóvenes argentinos o hijos de ciudadanos argentinos que residen fuera del país. El SEAD posibilita practicar el idioma, mantener el sentido de pertenencia y facilitarles su reincorporación a la escuela. Candelaria les da clases todos los días y rinden exámenes cada dos meses; cuando se quedan un tiempo en una ciudad o cuando vuelven a la Argentina, donde también van al colegio. “Si estamos en el país no pueden estudiar bajo la modalidad a distancia, entonces cumplen la misma rutina escolar que cualquier otro chico. Cuando estamos en viaje, si hay un colegio abierto, también viven la experiencia de ir a clases y conocer estudiantes de todo el mundo”, explica Candelaria. Pero lo más maravilloso, según palabras de Herman, es que estudian aprovechando lo que les enseña el viaje: “Imaginate aprender de Geografía en el campo base del Everest, estudiar Historia a la par que visitás las pirámides de Egipto o Ciencias Naturales en un parque nacional”. Y sí, así como lo relata, estudiar tiene otro encanto.

“Más allá de la educación formal, lo que queremos es que nuestros hijos aprendan a investigar, que duden, descubran, pregunten. No nos interesa que repitan como loros, como muchos de nosotros aprendimos a repetir en la escuela”. El que habla es Herman, un soñador apasionado que espera que sus hijos hereden sus ganas de ir en busca de sus sueños. Y Candelaria agrega que “lo más importante es enseñarles a desenvolverse y tener confianza en sí mismos, que sepan que con eso podrán hacer lo que quieran en la vida. Y que confíen en la gente; la gente es buena, ellos viven esto todos los días cuando una familia nos abre las puertas de su casa, cuando comparte un plato de comida o nos ofrece una cama”.

Sobre la famila Zapp

La familia Zapp está por completar su viaje alrededor del mundo. En esta última etapa van a cruzar el Océano Atlántico a bordo de un barco a vela, que llevará a toda la familia y al Graham-Paige desde las Islas Canarias hasta las Guayanas, en Sudamérica. Para cumplir su sueño lanzaron un Crowdfunding, es decir, un financiamiento colectivo cuya finalización es el 13 de junio. Ellos, por supuesto, recompensarán a aquellas manos generosas que aporten su granito de arena para alcanzar el objetivo. Para conocer más de este proyecto, se puede visitar Facebook.com/herman.zapp.

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SANTIAGO BILINKIS: HOY TENEMOS UNA EDUCACIÓN QUE FORMA CHICOS PARA EL SIGLO XX

Santiago Bilinkis: Hoy tenemos una educación que forma chicos para el Siglo XX

Además de un reconocido emprendedor, es un apasionado por la ciencia y la tecnología. Estudió durante tres meses en la NASA y desde entonces se dedica a difundir el impacto de los cambios que se avecinan. En esta charla con DELUXE Magazine, habla de un futuro que está cada vez más cerca.

Texto: Karina Pontoriero

“No encuentro una palabra que defina lo que hago”, aseguró Santiago Bilinkis. Tal vez porque la definición de eso que hace, como muchas de las cosas de las que habla en sus charlas, aún no fue inventada. Referencia ineludible a la hora de hablar de innovación y tecnología, hoy se yergue como una de las voces autorizadas a la hora de hablar sobre los que significa la “transición generacional” en aspectos como la educación, comunicación y productividad.

Es que Bilinkis es un adelantado: cuando tenía apenas 25 años creó Officenet junto con su amigo Andy Freire, hoy Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años más tarde, en 2004, ese emprendimiento iniciático fue adquirido por Staples. Más adelante fundó Quasar Ventures, una constructora de empresas que desarrolló Restorando y Avenida, entre otras ‘punto com’ y que aún sigue en pie. Entre Officenet y Quasar pasaron cosas en la vida de Bilinkis. Por ejemplo, participó del Graduate Studies Program (GSP) en Singularity University. “Esa experiencia me ayudó a darme cuenta de que estamos mirando para otro lado. Volví profundamente conmovido de Singularity University. Me llevó varios meses decantar algo de esa experiencia”, reveló. El producto de esa decantación fue la charla “El futuro del futuro”, donde cuenta cosas que ni Steven Spielberg, ni George Lucas o James Cameron imaginaron para el mejor de sus films.

“Yo pensé que daría la charla una o dos veces, para contar mi experiencia a quienes les interesaba, pero cuando la di por primera vez se generó una reacción tan fuerte que me di cuenta de que era más trascendente de lo que sospechaba”, manifestó. Hoy, da conferencias todas las semanas (a ONG’s, escuelas, empresas), tiene una columna en el programa Basta de todo por Metro 951 y escribe en La Nación.

Decís que sos emprendedor y tecnólogo porque no hay una sola palabra para definirte, ¿Qué tienen en común ambos perfiles?

El punto en común es la tecnología, pero difiere en la mirada. La mirada del emprendedor es oportunista, coyuntural, cortoplacista. La mirada del tecnólogo intenta ser más profunda y de largo plazo. Vivo como dos vidas en una: una que está abocada a los proyectos tecnológicos y a encontrar oportunidades del presente y otra mucho más vinculada al futuro y a la comunicación, que engloba mi columna en la radio, mi columna en La Nación, mis charlas. Mis charlas casi siempre son en mi rol de tecnólogo, no de emprendedor.

¿Cómo administrás tus dos vidas?

Es desafiante. Si sumás las cosas que hago y te digo el tiempo que le dedico a cada una, probablemente te sumen 150%. Y ese es el desafío. A la vez, soy una persona muy afortunada porque la mayoría de las cosas que me surgen para hacer son espectaculares y no me gusta decirle que no a nada; entonces hago muchas veces más de lo que puedo. Ando haciendo malabares con la vida.

En tu blog contás que de chico querías ser inventor; sin embargo, estudiaste economía. ¿Hoy estás más cerca de quien querías ser?

Te diría que esta fue siempre mi vocación, más que la de emprendedor. Ser emprendedor me encanta y me sigue dando mucha satisfacción. Pero si me preguntás qué quería ser cuando era chico, es esto lo que más me conecta con esa vocación más profunda. Hoy, en a la Argentina, encuentro mucha gente pensando la coyuntura; aquí, el largo plazo es saber a cuánto va a estar el dólar en diciembre. Yo veo una ceguera del presente a problemas mucho más grandes y profundos que vienen a mediano plazo y en los cuales muy poca gente está pensando y trabajando. Entonces, si bien no ignoro los problemas que puede haber a corto plazo en diferentes áreas, mi elección fue enfocarme ahí donde poca gente está mirando y servir de alerta. Despabilar un poco a la gente respecto de ciertos temas que son sumamente importantes a mediano plazo.

¿Cuáles son esos temas?

El trabajo es uno. Si vos ves lo que está pasando en Inteligencia artificial, deep learning y lo que eso presupone respecto de la capacidad de las computadoras de reemplazar tareas actualmente hechas por humanos, te das cuenta que pensar hoy en atacar el problema del desempleo con un plan para crear 500.000 trabajos puede ser genial o un desastre. Si estás creando empleos en un trabajo que puede subsistir a largo plazo, buenísimo. Si estás creando trabajos que en 5 años van a ser reemplazados por computadoras, es un desastre y no sé si al anunciarse un plan de este tipo, el que lo crea es consciente de que algunos de esos empleos pueden desaparecer casi al mismo tiempo que se están creando.

Sin embargo, las carreras más elegidas siguen siendo las tradicionales como abogacía, contador público, administración de empresas…

Es desesperante. Los chicos que hoy están eligiendo carreras son post millennials y aun así yo creo que hay una desconexión absoluta entre lo que están eligiendo estudiar y las carreras que van a ofrecer una oportunidad interesante en el momento que se gradúen. Ese es el tipo de tema que con una mirada un poco más largoplacista a mí me vuelve loco y me hace tener ganas de escribir, de hablar y poner en agenda. Otro punto fundamental es la educación. Hoy hay un alto porcentaje de chicos que no comprenden textos, un alto porcentaje que no comprende temas básicos de matemáticas, un alto ausentismo de los docentes, falta de inclusión de ciertas clases sociales; esos son todos problemas reales. Pero incluso si yo pudiera chasquear los dedos y mágicamente solucionar todos los problemas del presente, ni siquiera estaría empezando a solucionar el problema más profundo de todos. Y es que hoy tenemos una educación que forma chicos para el siglo XX. Mientras todos están abocados a solucionar los temas de hoy, yo veo una ola de tsunami que se viene y a la que casi nadie le está prestando atención.

Hoy ser analfabeto es no saber leer o escribir, ¿quiénes creés que serán los analfabetos del futuro?

El cambio más trascendente que estamos viviendo ahora (muy reciente, te diría que el último año) tiene que ver con el avance de la Inteligencia Artificial. Son sistemas basados en algo que se llama Deep learning: inteligencias artificiales que pueden aprender cualquier cosa. Esto en los próximos años será una transformación muy profunda. Yo creo que analfabeto va a ser aquel que no sepa integrar el valor que las inteligencias artificiales puedan añadirle a la tarea que realizan.

¿Cuál es la reacción de la gente cuando contás estas cosas?

No es un tema fácil de hablar. Cuando le decís a la gente que dos tercios de los trabajos actuales seguramente sean reemplazados por software y robots en los próximos 20 años, les estás hablando de un problema importante. Mucha gente se entusiasma porque ve oportunidades, mucha gente se hace cargo y ve cómo plantarse frente a eso y muchos se enojan. Hay gente que prefiere no escuchar.

¿Le tenemos miedo al futuro?

Definitivamente. Yo creo que una de las cosas que estamos viendo en el mundo de hoy y que para mí sirve de explicación a cosas como la elección de Donald Trump o el Brexit en Gran Bretaña es que hay toda una franja de la población que le está teniendo miedo al futuro. En el fondo la propuesta es volver el tiempo atrás y eso no lo puede lograr nadie.

Una de las cosas que planteás en el libro y en tus charlas es que existe la posibilidad de que vivamos mil años. ¿Quién quiere vivir mil años?

La idea de vivir mil años no es una idea mía; el que sostiene esto es un gerontólogo británico que se llama Aubrey de Grey. Yo querría tener la posibilidad de vivir mil años. Nadie te va a obligar a vivir más de lo que quieras. La muerte es una tragedia porque, en general, sorprende a gente que no se quiere morir. Si la vida pudiera durar tanto como uno quisiera y la gente decidiera cuando siente que su ciclo está cumplido, la muerte sería una fiesta. Me despido de todos, hago el check out y chau. Sería diferente. Cuesta imaginarlo, pero definitivamente me despierta curiosidad y me encantaría tener la oportunidad de vivir bastante más que 80 años.

¿Pero en qué condiciones llegaríamos a esa edad?

Hay dos malentendidos respecto de ese tema: uno es pensar que si se puede vivir mil vas a tener que vivir mil y no es así. Nadie va a obligarte a vivir más de lo que quieras. La única manera de prologar la vida es extender la juventud, no hay manera de extender la senilidad. El camino para vivir más es ir rompiendo esta relación perversa entre cuánto tiempo hace que estás vivo y cuál es el grado de deterioro acumulado por tu cuerpo.

¿Seríamos seres humanos o de a poco nos iríamos convirtiendo en seres artificiales?

Seríamos mejores. Como es mejor una persona que tiene un problema cardíaco y sobrevive gracias un marcapasos o alguien que con una prótesis recupera la capacidad de masticar para alimentarse. No creo que haya algo inherentemente maravilloso en lo humano que no pueda ser mejorado con combinación de otras cosas. Obviamente, en cada cambio hay algo que se gana y algo que se pierde, pero creo en ir para adelante. No me aferraría a los que somos, porque tampoco somos tan maravillosos. Si con computadoras vamos a poder volvernos un poquito más empáticos, solucionar problemas como la pobreza o la desigualdad, o mejorar nuestras capacidades cognitivas, bienvenido sea.

 

Sobre el futuro del futuro

Es un libro sobre tecnología escrito para personas sin formación tecnológica. “Tardé dos años en escribirlo porque mi intención era que hacer un libro fácil de leer. Y me da mucha satisfacción recibir mensajes de gente que dice que le resultó atractivo y entretenido, aunque no supiera nada de tecnología”, dice Bilinkis. El futuro del futuro ya va por su 5ta edición y en la web se puede descargar gratis el capítulo ‘Reinventando la Educación. Guía para abordar el viaje al mañana’. ¿Dónde descargar el capítulo de Educación? http://libro.bilinkis.com/educacion/