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PRODUCIR UNA FICCIÓN ES EL SUEÑO QUE ME QUEDA POR CUMPLIR

“Producir una ficción es el sueño que me queda por cumplir”

A lo largo de sus más de 30 años de carrera, fue periodista gráfico, radial y ha conducido e ideado grandes éxitos televisivos de distintos géneros. hoy redobla la apuesta pensando contenidos para entrar en el mundo de las series y el cine.

TEXTO: Pablo Souto     FOTOS: Gentileza TELEFE

“Busco hacer cosas que me gratifiquen y que le puedan servir a los demás”∙ Esa es la premisa que orienta al polifuncional periodista rosarino de 48 años a la hora de emprender nuevos proyectos. En su vasta trayectoria, Gerardo Rozín ha sido protagonista de programas que dejaron huella en la televisión argentina como “Sábado bus”, “Tres poderes”, “La pregunta animal”, “Esta noche”, “Gracias por venir, gracias por estar”, y su más reciente éxito: la serie de programasde “Morfi”. Actualmente, además de conducir y producir “La Peña de Morfi”‚ apuesta a desarrollar una pasión que lo atravesó desde muy chico: la escritura.

¿Cómo es ese hombre que logró reinsertar el folklore en el prime time, ese que estuvo detrás de grandes éxitos, la mente de la preguntas profundas y los sentimientos en vivo? A través de esta charla, conocemos más acerca de la vida profesional de esta atrayente figura de los medios.

¿Cómo fueron tus comienzos en la profesión y tu incursión en el mundo del periodismo?

Empecé en la secundaria. Mi primera investigación fue para una revista escolar de mi colegio, y tenía que ver con un tema fuerte: los desaparecidos de la escuela a la que yo asistía durante la época de la dictadura. Luego mi primera experiencia laboral mi fue un poquito después, a los 15, en un programa infantil del Canal 3 de Rosario, ordenando dibujitos que mandaban los televidentes a un programa. Finalmente, a los 18 tuve mi ingreso al profesionalismo cuando entré a Rosario 12 (suplemento del diario Página 12) como redactor.

En relación al desarrollo de tu carrera: ¿Que importancia tuvo la participación en el programa “Sábado bus” tanto como productor como también en el rol de entrevistador y periodista?

Fue un cambio enorme. Pasar al frente de la pantalla era algo muy impensado. Yo en principio trabajaba como productor y a Nico (Repetto) se le ocurrió que empiece a formar parte del programa haciendo preguntas. Realmente me cambió la carrera para siempre.

Si no se le hubiese ocurrido a él, nunca hubiera hecho aire por mi mismo.

Has encabezado distintos proyectos que a priori resultaban un poco alejados de lo que el mercado televisivo exige ¿Qué es lo que buscás a la hora de generar nuevas ideas o proyectos en la tele?

Busco hacer cosas que me gratifiquen y que le puedan servir a los demás. Por supuesto es un trabajo y busco que los programas funcionen, pero también intento incorporar en los contenidos cosas que me gusten hacer. Yo voy probando dentro de los programas lo que va funcionando.

Por ejemplo “Esta Noche” era un ciclo de entrevistas nocturnas y fui probando dentro del ciclo hacer un programa de libros. Y así fue saliendo el formato. O los viernes, cuando hicimos “El fogón de Morfi” que luego se transformó en lo que es “La Peña” de los domingos. Obviamente, tenés que tener la suerte que yo tengo de decidir en los contenidos del programa y tomar algunos riesgos.

¿Y se puede ser exitoso yendo por fuera de los parámetros que el mercado televisivo pide?

Yo creo que todos los géneros bien hechos pueden dar un éxito, si le encontrás la vuelta. Yo no juzgo a los géneros que yo no hago. Cuando tomás riesgos, hay menos posibilidades de ganar, pero cuando ganás haciendo algo que sentís que vale la pena se disfruta el doble.

Además de conducir, también formas parte de la producción de tus programas. ¿Es más difícil producir para uno mismo? ¿O te da mayores libertades?

Las dos cosas: te carga de tensión y responsabilidad, pero por otra parte me toca presentar cosas que a mí me gustan. También es cierto que los programas se hacen en equipo y que no siempre lo que sale al aire es lo que uno inicialmente pensó. Es el resultado de un conjunto de gente que trabaja y le encuentra la vuelta a los programas.

Actualmente estas conduciendo “La Peña de Morfi” con la premisa de rendir homenaje a las raíces nacionales y a la música popular. ¿Qué es lo que te llevó a eso? ¿Por que dejaste el ciclo diario de Morfi?

Bueno, fuimos apostando a la música en vivo de lunes a viernes, que es algo que me gusta mucho, y ante la oportunidad de hacer un especial un domingo por única vez intentamos hacerlo más musical todavía, mas peña. Y así fue que lo probamos un domingo y nos quedamos a vivir.

Di un paso al costado en el ciclo diario de Morfi porque estoy intentando que mi productora haga nuevas cosas y requiere mucho más trabajo de mi parte.

En relación a esto, sos el director de productora “Corner”. ¿A qué apuntás ahí?

Estamos pensando desarrollar ficción en base a ideas propias o en base a derechos de libros que tenemos. Queremos generar contenido tanto para Argentina como para afuera.

Te gusta mucho la escritura y tenés un interés particular en ser guionista. ¿De donde nace ese interés? ¿Ya hay algún proyecto en desarrollo?

Yo escribo de toda la vida. Mi mamá se quejaba porque a la noche me quedaba con la máquina de escribir y despertaba a todos los demás. Me encanta escribir, de hecho vengo de la gráfica y estudio guión desde muy chico. Tenemos ciertos guiones desarrollándose para el 2019 y estamos trabajando en eso con la productora.

Con “Corner” formaron parte de la producción de la película “Relatos Salvajes”. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue muy linda experiencia. Estuvimos en todo el proceso y aprendimos mucho. Estamos muy contentos porque el primer proyecto de cine al que apostamos fue Relatos Salvajes y eso fue empezar con el pie derecho.

Yendo a tu faceta como entrevistador, es evidente que tenés un estilo propio. ¿Que es lo que buscás a la hora de entrevistar a alguna personalidad? ¿Sos de preparar mucho las notas?

Yo estudio mucho al entrevistado. Y si vienen a hacer música, escucho sus canciones. Creo que la entrevista televisiva está al servicio del programa. Por ejemplo, trabajé haciendo entrevistas mano a mano en un canal de noticias y ahí necesitás sacarle un título al entrevistado.

En otro programa quizás necesitas que sea divertida y en otro tipo de género, como el caso de un homenaje en “Gracias por venir”, buscás más la emoción. Uno trabaja para el género del programa en el que está.

¿Cuáles son tus referentes a la hora de realizar una entrevista o conducir un programa?

Yo tengo a Juan Carlos Mareco como modelo. Fue un tipo muy completo: conductor, entrevistador, guionista, autor de canciones. Una persona con mucha inteligencia y sensibilidad, que hacia tele muy entretenida. Yo voy por ese lado.

¿Qué personalidad considerás que fue la más interesante o divertida de entrevistar a lo largo de tu carrera?

Pappo me encantó. Era un tipo que tenía todo: ternura, humor, picardía. Me sorprendió mucho conocerlo y me encantó hacerle la nota en “La pregunta animal”. Fue una de las mejores entrevistas de mi vida.

Has sido protagonista también de programas de política, como “Tres poderes”. ¿Te gustaría volver a conducir ese género?

No, me parece que no es el momento. Funciono mejor en el tipo de programas que estoy actualmente y no tengo en mente volver a hacer ese tipo de programa.

Tuviste también varias experiencias en Radio. ¿Qué diferencias hay entre conducir y producir radio con la tele? ¿Te gustaría volver a hacer radio?

La radio me encanta, me vuelve loco. La gran diferencia es el poder de la palabra. La sensación de estar hablándole a la gente uno a uno. Le estás contando algo a la persona que está ahí escuchando. Al menos el tipo de radio que yo hago. En cambio, la tele es una mezcla, una combinación de muchas cosas y estímulos. Hay nuevos formatos de radio más multimedia que se asemejan a la tele. Pero el tipo de radio que a mí me gusta hacer es la que intenta atrapar la atención del oyente hablándole, poniendo una canción y contando algo interesante. En algún momento me gustaría volver a hacer radio.

Por último, ¿Te queda alguna cuestión pendiente o algún sueño por cumplir en tu desarrollo profesional?

Básicamente la ficción. Poder publicar por fin una ficción ya sea escrita o producida por mí. Ahora, con Rosario Central campeón podría decir que es el único sueño que me queda por cumplir.

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ME ENTUSIASMAN LOS PROYECTOS QUE ME DEJAN VOLAR SIN RESTRICCIONES

Me entusiasman los proyectos que me dejan volar sin restricciones

La arquitecta que propone desarrollar integralmente cada uno de sus proyectos, aborda un enfoque multidisciplinario que le valió varios premios y el reconocimiento de sus pares.

Texto: Karina Pontoriero     Fotos: Andrea Ramírez

Podría decirse que el último año estuvo plagado de satisfacciones para Cari Calvo. La arquitecta, con amplia trayectoria en prestigiosos estudios de arquitectura como Vega-Mazza, Moscato-Schere o Estudio Beraja, Palombo y Rempel, ganó la Medalla de Oro al Espacio Exterior en Casa FOA 2017 y el premio a la Mejor Instalación al espacio D&D en Estilo Pilar 2018.

Confiesa que los premios siempre la sorprenden, pero los toma “como un mimo, un reconocimiento público, una recompensa al esfuerzo, un puntapié para seguir trabajando”.

En la edición 2017 de Casa FOA trabajaste con acero, ¿qué te produce ese material?

Trabajar con acero -utilizado de forma curva, como lo usé en Casa FOA- me da la sensación de modernidad. Es un material fuerte, durable, estructural y que sirve para la construcción de la piel, el diseño de lumnarias o esculturas, para dejar a la vista lo que antes estaba oculto.

¿Cuáles son aquellos materiales que sabés que no te fallan o que se están presentes habitualmente en tus proyectos?

Trato de no repetir mucho los materiales. Sí, noto que nunca me falta el blanco, las paletas claras. No creo que sea bueno destacar por hacer siempre lo mismo. Para mí, lo que te destaca está en tu ideología o en el sentimiento que ponés al crear.

¿Y qué te resulta inspirador? ¿Cómo surgen las ideas?

La inspiración puede estar en cualquier cosa, en un animal, una planta, un objeto. Por ejemplo, una palmera inspiró la planta artificial urbanística de los Emiratos Árabes (Palm Islands, en Dubai) o un caracol inspiró al arquitecto Enrique Browne para hacer el plano de una de sus casas más memorables, la Casa Caracola en Santiago de Chile. Las ideas surgen buscando desde dónde partir.

En tu web y en varias notas mencionaste a Le Corbusier, ¿quién es en tu vida? ¿Qué admirás de él? ¿Qué te genera su obra?

Con Le Corbusier fue amor a primera vista. Bueno, me enamoré de un libro. Fue uno de mis maestros, indirectamente. Tan rupturista y perturbador para esa época, con las ideas demasiado claras, que avalaba esta estética del futuro. Me pasó también con la Bauhaus, De Stijl, todos movimientos artísticos cuyo objetivo era la integración de las artes como un todo. Se desnudaba la arquitectura despojándose de ornamentos, de revestimientos sin sentido. ¡Todo comenzó por 1913! Hoy vemos arquitectos construir con el mismo estilo de hace 100 años, diciendo que se trata de arquitectura moderna. ¡Tremendo! Otro caso son los arquitectos ZahaHadid, al cual amo, Peter Cook, Santiago Calatravra, Oscar Niemeyer, Amancio Williams. Los arquitectos dejaron de interpretar el crecimiento de su propio tiempo.

¿Y tus maestros directos? ¿Quiénes fueron?

Mis maestros fueron muchos docentes de la facultad, como Javier Fernández Castro, adjunto de Diseño 1, quien además me dio su trabajo cuando renunció para abrir su estudio. También podría mencionar a muchos ingenieros y arquitectos con los que trabajé posteriormente. Siempre se aprende de los buenos ejemplos y de los malos, mucho más. A veces se gana y a veces se aprende.

Si bien tu propuesta es integral, ¿sentís que tu camino profesional va por el lado del interiorismo?

Mi camino profesional no va exclusivamente por el lado del interiorismo. Busco desarrollar un proyecto que abarque desde la piel arquitectónica hasta el último detalle, incluyendo diseño de muebles o paisajismo. Pienso el espacio como un todo, sin olvidar cuál va a ser el vector sobre el que se edifica, la idea de partida.

También coqueteás con el arte, ¿podrías definirte cómo artista?

Me interesa mucho la integración de las artes: la arquitectura, el diseño en todas sus ramas, las artes plásticas, la escultura, hasta la música o el cine. No me considero artista. Un artista se mueve como pez en el agua en muchos de estos ítems. Mirálo a David Bowie: visionario, músico, actor, artista plástico y más. Perturbador, provocativo, de avantgarde, subyugó al público sin cruzar la delgada línea entre el buen y el mal gusto, dejando su legado para vivir por siempre.

Entonces, si tuvieras que presentarte ante quien no te conoce, ¿cuál dirías que es tu característica diferencial?

Mi característica diferencial prefiero que la digan los demás. Trato de ser fiel a mis convicciones.

¿Te considerás una mujer emprendedora?

Trabajo por mi cuenta, diseñé mi línea de muebles y hoy estoy por sacar otra línea nueva que no existe en el mercado. Si eso me hace emprendedora, lo soy. Me cuesta muchísimo la veta comercial, no nací con ese chip.

¿Cuál fue tu mayor desafío laboral?

Mi mayor desafío laboral, no sé. ¿Habrá sido construir mi primer sillón Space Oddity (NdR: Un homenaje a David Bowie) para no depender de la llamada de futuros clientes? Ese sillón me llevó a exponer la primera vez en casa FOA y fue la punta del ovillo de venideras oportunidades.

Arquitectura personalizada

¿Cómo es el proceso de creación junto a un cliente? ¿Cómo lográs entender lo qué quiere?

Entender al cliente no es fácil, debería existir en la facultad Cliente 1, 2 y 3. El proceso de creación es posterior a una charla intensa con el cliente para conocer gustos, hobbies, deportes, trabajo, cómo va a usar la vivienda, oficina o comercio, cuáles son sus hábitos, etcétera. Con esto tu bagaje se proyecta, siempre partiendo de la idea de partido arquitectónico, con partidos conceptuales y partidos materiales. Con el primero resolvés la idea y con el segundo resolvés cómo expresarlo de forma tangible.

Un cliente quiere trabajar con vos, pero el presupuesto no es demasiado abultado, ¿cómo encarás el proyecto? ¿A qué le das prioridad en esos casos?

Siempre se saca mayor creatividad de la dificultad que de un proyecto con muchos metros y presupuesto. Con dinero es más fácil ser creativo. En un caso así, privilegio los espacios de guardado en sentido vertical u horizontal, uniformidad de color o materiales claros, uso de espejos que duplican el espacio, multiplicidad de usos en un único mobiliario y nunca obstaculizar la circulación. En una palabra: optimizar el espacio.

¿Qué sensaciones te invaden cuando ves una obra tuya terminada y el cliente está contento con los resultados?

Ver el cliente satisfecho me llena de plenitud y tranquilidad. Cuando el proyecto pasa de papel a la realidad, siempre vehiculizando emociones, logra su cometido.

¿Qué tipo de proyectos son los que te entusiasman?

Los proyectos que me entusiasman son todos los que me dejen
volar sin muchas restricciones

¿Y en qué proyectos estás trabajando actualmente?

Actualmente estoy terminando una cafetería, una vivienda intrafamiliar, la expo “Idear La Plata” (se realizará del 13 al 15 de octubre en Villa Elisa) y estoy gestando un ciclo de charlas, Viure Art el 24 de noviembre, donde explicaremos como fusionar el arte y la arquitectura en la vida cotidiana.

Tendencias de temporada: Sí, no, por qué

No sigo las tendencias de temporada, me molesta hacer lo mismo que los demás. En Buenos Aires cuesta demasiado, está en uno llevarlo a cabo. Para salir de la media, uno utiliza muralismo y todos hacen murales. Entonces deja de ser original, como el estilo industrial, que no se va. Todo gracias a la globalización que hizo que se “diseñara” lo mismo en Londres, Buenos Aires o Tokio. www.caricalvo.com

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LOS BARTENDERS NO PODEMOS TENER DÍAS MALOS

“Los bartenders no podemos tener días malos”

Se formó con los mejores. Es uno de los nuevos referentes de la coctelería. Lo buscan las grandes marcas, los eventos más exclusivos y los espacios mas selectos de la noche porteña. Él no cambia por nada “una noche de servicio del otro lado de la barra”

TEXTO: Karina Pontoriero

Llegó a la coctelería por necesidad. Al principio fue autodidacta (“Hice cursos muy malos, leía notas de internet”), hasta que se cruzó con quienes fueron sus grandes maestros, como Tato Giovannoni o Inés de los Santos, con quien trabaja actualmente en algunos proyectos. De ellos aprendió que hay mucho romanticismo detrás del trabajo de un bartender y que no hay límites a la hora de crear. Sebastián Atienza se define como gastronómico y descree de la popularidad que han ganado los bartenders. “Hay un duro trabajo de los grandes referentes de la coctelería”, asegura quien fuera Bar Manager de Florería Atlántico, considerado el Mejor Bar de Latinoamérica en varias oportunidades por la revista Drinks International. Justo cuando Sebastián era su Jefe de barra.

¿Cómo fue tu acercamiento al mundo de los tragos?

Tenía 18 años y estaba estudiando una carrera que no me gustaba. En mi casa las cosas no estaban bien, era el 2002, creo que para muchos las cosas no estaban bien y necesitaba trabajar para dar una mano en casa. Así que le pedí a un tío que me ayudara a conseguir trabajo; por suerte me dio una mano y conseguí mi primer empleo en gastronomía, como cadete administrativo en el viejo Spell Café. Al poco tiempo me enamoré de la barra y un jefe que tenía me propuso hacer un curso, lo hice y empecé a trabajar los fines de semana en la barra y en la semana en la administración.

¿Qué explicación le encontrás a la popularidad que ha ganado la coctelería en lo últimos años? Algunos bartenders son tan famosos como los cocineros…

La coctelería en Argentina, a diferencia de otros países de Latinoamérica, tiene mucha historia, tuvo su época dorada en los ‘50 (con bartenders como Pichin Policastro), pero nace con la inmigración hace más de 100 años. Nuestros abuelos (italianos, ingleses o españoles) llegaban a la Argentina con sus costumbres y bebidas. Es por eso que, en nuestro país, tenemos el paladar más amoldado a los amargos, los cocktails, el aperitivo y las reuniones de amigos.

Hace más de 10 años, bartenders y dueños de bares que hoy son referentes, como Tato Giovannoni, Inés de los Santos, Pablo Pignata, Fede Cuco, entre otros, se ocuparon de hacer reflotar las costumbres del buen beber abriendo bares y trabajando duro para que los clientes aprendieran la importancia de un buen servicio y un buen producto. Nuestra generación mantuvo lo que se venía haciendo y le imprimió su estilo, mezclado con las tendencias de afuera, pero sin perder la línea y la importancia de nuestras costumbres. Y trabajando muchas horas para poder expresar en un cocktail lo que nos gusta hacer. Nuestro interés, o al menos el mío, es aprender el servicio y trabajo ordenado de los chefs para que nuestro trabajo sea bien visto y trascienda como el de cualquier otra profesión.

Un cocinero tiene un día malo y se le quema la comida, ¿cómo es un día malo de un bartender?

En la barra, a diferencia de la cocina, estás a la vista de todos, los clientes te ven y juzgan lo qué haces y decís -o no- todo el tiempo. No podemos darnos el gusto de tener días malos, siempre hay que atender con una sonrisa y de la mejor manera. Nuestro mayor desafío pasa por dar un gran servicio y no solo servir cocktails ricos.

¿Con qué sueña un bartender? ¿Qué es lo máximo a lo que podría aspirar?

Trascender haciendo lo que nos gusta, creo. Ya sea teniendo una bar (¡o 10 bares!), teniendo tu bebida, un libro, de la forma que sea, pero dejar una marca en los que vienen después que nosotros.

¿Cómo pensás un trago nuevo? ¿Qué te puede generar una idea?

Tengo listas enormes en el teléfono que dicen “Ideas”, porque la inspiración aparece en cualquier lado y hay que estar listo para anotar y que no se vaya. Hay distintas formas de inspiración, a veces un cocktail nace de un ingrediente que me gustó, de un concepto o algo que quiero contar, de una comida que disfruté o de alguna historia que alguien me contó.

¿Cuáles son los ingredientes que nunca te fallan?

Me gusta mucho usar ingredientes de cocina: sal, vinagres, por ejemplo.

¿Cuál es el ingrediente que probaste y dijiste “esto no va a funcionar”?

Todavía ninguno, creo que todo, en su justa medida, se puede usar.

¿Qué necesitás saber de una persona para crear un “trago a medida”?

Hoy ya se me hace mucho más fácil. Creo que los años de experiencia te facilitan estas cosas. Pero hay algo que usamos los bartenders que se llama “venta sugerida”, es poder llevarte por un camino donde me cuentes qué te gusta tomar y qué no. Otra opción más simple es preguntar qué están acostumbrados a tomar y desde ahí trazar un camino de cocktails sugeridos. Es importante ganarse la confianza del cliente al principio, dándole sabores que conoce, para que vuelva y poder generar un lazo de a poco.

En su famoso discurso en la Universidad de Stanford, Steve Jobs contó que cada día se preguntaba si lo que hacía lo querría hacer el resto de su vida. Si la respuesta era no durante varios días seguidos, sabía que debía cambiar algo. ¿Pensás que querrás hacer esto el resto de tu vida?

Por momentos, este trabajo se vuelve monótono, pero siempre hay alternativas.

Cuando te cansás de la cocina, podes pasar a la barra, después al salón o aprender de vinos. Siempre hay alternativas en la gastronomía, solo hay que moverse y ser curioso.

Yo me considero gastronómico, amo lo que hago y es lo que quiero hacer. Tener un bar, un restaurant o mil y recibir a la gente, que es lo que más me gusta.

¿La presentación de un trago es tan importante como el sabor?

Voy a ser sincero: lo más importante del cocktail es que sea rico, que puedas y quieras tomar más de uno. Es importante, también, que entre por los ojos, pero si el cocktail es feo no vas a volver al bar, por más lindo que se haya visto. A veces buscamos más el show que el sabor y eso no va a perdurar.

Sebastián, el embajador

¿Qué significó que Campari te eligiera como embajador?

Que una marca tan grande e internacional como Campari te elija como embajador es siempre algo hermoso. Tuve la suerte de participar de muchos proyectos y sigo haciéndolo. Fui el primer bartender argentino en participar del calendario de Campari Internacional el año pasado e hicimos un corto con Paolo Sorrentino (N. de la R. un director de cine italiano). Fui embajador hasta el 2017; este año la embajadora es Pipí Yalour.

Recientemente participaste en Negroni Week…

Otra gran experiencia. En el 2017 tuve la chance de viajar con Juan José Campanella a Nueva York y visitar los mejores bares de la ciudad. Este año tuve la chance de compartir, con un grupo de colegas y grandes amigos, un viaje por las distintas ciudades representativas del Negroni, como Londres, Milano, Torino y Firenze, la ciudad donde nació el Negroni. Es una linda familia donde todos podemos aportar ideas y generar contenidos interesantes.

¿Cómo cambio tu vida desde que te convertiste en embajador de la marca?

Trabajar con una marca te enseña muchas cosas que no aprendés trabajando en un bar. Te da roce empresarial y amplía muchísimo la visión de algunos temas. Me pasaron un montón de cosas lindas: viajar y conocer lugares que siempre soñé conocer, hacer tele, radio y salir en revistas. No es algo que te imaginás cuando empezás a preparar cocktails en una barra, pero creo que nos ganamos ese lugar a base de muchos años de trabajo.

¿Extrañas la rutina del bar?

¡Sí! Nunca la dejé del todo y voy a volver pronto. Se extraña mucho compartir un servicio con tu equipo de trabajo. Eso no tiene precio.

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CÓMO ANIMARSE A CUMPLIR LOS SUEÑOS

Cómo animarse a cumplir los sueños

Son una familia argentina que recorre el mundo hace 18 años. Candelaria y Herman salieron solos detrás de su sueño de viajar y llegar a Alaska a bordo de un auto antiguo. Llegaron mucho más lejos, tuvieron 4 hijos y escribieron un libro que inspira y acompaña a otros viajeros y soñadores como ellos.

TEXTO: Karina Pontoriero

El año 2000 fue recibido con esperanza en todo el mundo. Ese año, el tan temido Efecto Y2K, que desataría una gran catástrofe tecnológica, pasó sin pena ni gloria. Año bisiesto, dragón en el horóscopo chino, Juegos Olímpicos en Sidney, Diego Maradona internado en Cuba, Boca campeón de la Copa Libertadores después de 22 años, de la Intercontinental y del Apertura, mientras su eterno rival, River, se queda con el clausura. Muere el cuartetero Rodrigo, George W. Bush asume como presidente en los Estados Unidos y, por primera vez en la historia, un argentino llega a la NBA (Rubén Wolkowyski, que se suma al Seattle SuperSonics). Y, quizás con menos resonancia, los Zapp salían por primera vez a la ruta sin ningún plan. De todo lo mencionado, sólo esto último no ha dejado de pasar. Cuando no existían Wikipedia, Facebook ni YouTube; cuando tener Internet en un teléfono móvil era impensado, un par de enamorados salió a la ruta a cumplir su sueño. Aquel 25 de enero del 2000 pusieron en marcha el motor del Graham-Paige Modelo 1928 y la vida ya nunca fue la misma.

Dieciocho años atrás, Candelaria y Herman Zapp iniciaban solos un largo, larguísimo viaje. Se conocieron siendo niños, se pusieron de novios en la adolescencia y, ya casados, buscaban el momento ideal para viajar. Pero ese momento nunca aparecía.

“Estuvimos 6 años cambiando la fecha del viaje. Yo trabajaba bien, tenía una pequeña empresa de cableado de fibra óptica, tenía grandes clientes.

Me propusieron presupuestar un trabajo inmenso, que me llevaría dos años, y me decían‚ después de ese trabajo te vas en un yate‘ y no lo acepté. Menos mal, porque después vino la crisis. Yo compraba productos en dólares y me pagaban los trabajos en pesos. Creo que hubiera perdido todo, hasta la casa. Seguí a mi corazón en lugar de al interés económico”, cuenta Herman Zapp, el padre de esta familia viajera.

“Ahorramos mucho para poder viajar, pero era muy difícil porque los sueños los vas posponiendo. Cuando tuvimos ganas de tener hijos hicimos el clic y nos preguntamos ‚¿A dónde se fue nuestro sueño?‘ y nos dimos cuenta de que teníamos que empezar, porque pensábamos que con chicos no íbamos a poder viajar”, recuerda Candelaria. Estaba equivocada. En junio de 2002, en Carolina del Norte, nació Pampa. Tres años más tarde llegó Tehue, el único argentino de los cuatro hermanos Zapp; Paloma nació en Vancouver, en el 2007 y el más pequeño, Wallaby, es australiano y tiene 9 años. Así se completó la familia, que aún hoy sigue recorriendo el mundo a bordo del aquel auto antiguo que despierta curiosidad y admiración por donde pase.

“Si yo hubiera sabido que íbamos a tener hijos, que me iba a quedar sin dinero, que iba a estar tantos años fuera de mi casa, lejos de mi familia, de mis amigos, no sé qué hubiera pasado, no sé si hubiera empezado el viaje. Fue muy difícil animarme por 6 meses… imagínate, quizás no me animaba nunca”, confiesa Candelaria, que por suerte no lo supo y se animó.

Primero objetivo del viaje: llegar a Alaska. La idea era estar en 6 meses con los 4.000 dólares que tenían ahorrados, pero a los seis meses estaban en Ecuador, con unos pocos dólares en el bolsillo. “No teníamos dimensión del viaje que estábamos encarando”, aseguran. Tardaron 3 años y 9 meses en cumplir su primer objetivo de viaje. Un mes antes de llegar a Alaska, ya con Pampa en brazos, Candelaria se angustió: “Creía que pisar Alaska sería el fin de nuestro sueño y no quería”.

Pero el mundo es tan inmenso, que el sueño de los Zapp parece no tener fin.

Hoy, su fuente de ingresos es “Atrapa tu sueño”, un libro editado en español e inglés, que va por su edición número 13, en el que Herman y Cande cuentan con lujo de detalles cómo fue que cumplieron su sueño. El libro no solo funciona a modo de diario, recopilación de anécdotas y pensamientos, también muestra el proceso de cambios, aprendizajes y entrega que atravesaron los protagonistas. Aprender a confiar en la ruta y en la gente. “Aprender que si algo pasa, algo va a pasar”, dice Herman. “Atrapa tu sueño” es una historia real que quiere demostrar que cumplir los sueños es posible, solo hay que animarse a vivirlos. “Queremos inspirar a los que lo lean a que salgan a conquistar su sueño, que se animen a vivir”, dice Herman.

¿Qué pasó cuando se quedaron sin plata?

A Cande le gustaba pintar, así que surgió la idea de que ella pinte y yo haga los marcos y venda los cuadros. Empezó pintando unos pájaros, le costó encontrar su estilo porque, si bien dibujaba, nunca había pintado pensando en vender. Logramos vender algunos y con eso continuar nuestro viaje. Lo más lindo de quedarnos sin dinero fue que se nos abrió la posibilidad de charlar con la gente; cuando teníamos plata no existía esa necesidad.

¿Creen en Dios?

Herman: Cuando viajás, es imposible no creer. Al contrario, creés más. Te pueden enseñar de Dios, pero cuando estás en el camino, lo ves. Llamalo como quieras: Dios, Buda, Alá, el sol, el espacio…Todo te dicen “tené fe” y es viajando como lo ponés en práctica. Dios proveerá y provee. La fe funciona cuando vas por lo que vale la pena, por vivir la vida.

Después de 300.000 kilómetros recorridos e incontable cantidad de paisajes vistos, ¿se siguen sorprendiendo?

Cande: Es increíble, pero aún me sigo sorprendiendo. Me he preguntado si habrá un momento en que deje se sorprenderme. Siempre hay algo diferente, pero pasa más por la gente y lo que hacen. Hoy ya recuerdo más a la gente que a los paisajes.

¿Somos iguales en cualquier lugar del mundo?

Somos iguales. Todos queremos lo mismo: amar, ser amador, tener una familia, cumplir un sueño, no importa donde vivas ni donde hayas nacido.

Lejos quedaron aquellos primeros años de ruta en los que dormían en el auto o pagaban alojamiento.

En este 2018 y gracias a sus seguidores en las Redes Sociales, los Zapp duermen casi todas las noches en casas de familia. “Siguen nuestro viaje, saben dónde estamos y nos invitan”, cuentan. Antes, cuando faltaban años para que explotaran Facebook y Twitter, las invitaciones eran espontáneas: “Se acercaban a ver el auto, conocían nuestra historia y nos invitaban. Son invitaciones hermosas, porque salen del corazón”.

Otra de las cosas que aprendieron en estos 18 años arriba del Graham-Paige es que de nada sirve hacer planes. “Desde el primer día que nunca funciona lo que planificamos, pero también sabemos que vamos a encontrarle una solución a cada adversidad”. El que habla es Herman, el hombre que parece no tenerle miedo nada. Y Cande agrega: “lo único que sí nos condiciona para armar los viajes es el clima, siempre buscamos el calor porque es mucho más divertido. Vas más liviano, es más lindo acampar cuando hace calor y los chicos lo disfrutan más.”

¿Qué lugares les costó dejar?

C: ¡Uff! ¡Montones!. Cuando dejábamos África, yo lloré durante el mes previo por los rincones, estábamos todos muy sensibles, no queríamos irnos. Australia también nos costó. Tantos países que dejás y no sabés si vas a volver, eso es lo que nos entristece. También nos cuesta dejar una casa, porque los que nos invitan son personas que más o menos piensan o quieren lo mismo que nosotros, entonces, enseguida congeniamos e irnos es como dejar a la propia familia.

¿Y hubo algún lugar del que pensaran “aquí sí puedo plantar bandera y quedarme”?

C: Siempre pensamos que vamos a volver a Argentina. De hecho cada tres años lo hacemos para reencontrarnos con los amigos y la familia, es muy difícil encontrar el lugar perfecto para decir “me quedaría a vivir acá”, todos tienen algo increíble para conocer, pero nunca hay algo que complete ese 100% y aquí están la familia, los amigos.
H: Si pensás tanto en el futuro, te olvidás de vivir el presente.

¿En algún momento se arrepintieron de esta vida sobre cuatro ruedas?

C: A veces, cuando se presenta un desafío, te preguntás ‘¿por qué me metí en esto?’, pero la verdad que es pasajero.
H: Nos arrepentimos de no salir antes.

El sueño de esta pareja, que sigue tan o más enamorada que aquel 25 de enero de 2000 cuando partieron, fue creciendo a la par que creció la familia. Salieron dos, hoy son seis personas que viajan en el mismo auto antiguo del que nada sabían. Después de ese primer objetivo llamado Alaska dijeron: “¿Y si vamos a Asia?”, y hacia allí fueron. Se entusiasmaron y siguieron por África. Más tarde el sueño fue dar la vuelta al mundo. “Uno no se cree capaz, por el dinero, por la incertidumbre, pero yo conozco un montón de gente pobre que lo único que tiene es dinero”, dice Herman. Y recuerda cuando un millonario que los ayudó en Indonesia les dijo: “Yo no soy rico, rico es el que tiene tiempo para hacer lo que quiera”.

¿Qué fue lo más difícil que les tocó vivir en todo este tiempo?

Lo más difícil en estos 18 años fue tomar la decisión. ¿Elegís vivir la vida o pasar por ella, pagar cuentas, ocupar un lugar en el cementerio? ¿No sería mejor mirar hacia atrás y decir “qué bueno que me animé”? Nadie puede convencerte ni decidir por vos. Por supuesto que llegar a esa decisión no fue fácil, pero si hubiera sido fácil no tendría tanto valor.

Atrapa tu sueño. El libro que inspira

“Estuve 8 meses escribiendo sin parar”, dice Herman. El resultado es un libro de 435 páginas que cuenta el viaje de los Zapp desde Argentina hasta Alaska. “Atrapa tu sueño” se consigue a través de MercadoLibre y en algunas librerías pequeñas. ¿Cuáles? Podés escribirles un mensaje a través de las redes y te pasan el listado por zonas.

¿Dónde seguir a los Zapp?

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www.argentinaalaska.com

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“AMO MI TRABAJO CON LOCURA, NO PODRÍA HACER OTRA COSA”

“Amo mi trabajo con locura, no podría hacer otra cosa”

Es actor y su primer trabajo fue en el musical Casi normales, obra ganadora de un Pulitzer, después de su paso por Historia de un clan, Tu cara me suena y Un gallo para Esculapio, su rostro ya es familiar.

Texto: Karina Pontoriero

Canta, baila, actúa. Puede generar rechazo por ser un tipo violento (Gringo, en Cuéntame otra vez), invitarnos a vivir los ’80 (Lonny, en el musical Rock of Ages) o conmovernos hasta las lágrimas (Gabriel, en Casi normales). ¿Hace todo bien? “Soy muy perfeccionista”, reconoce. “No suelo hacer cosas a medias. Si algo me apasiona, voy con todo”. Así lo explica Matías Mayer, 27 años, actor.

¿Cómo te llevás con tus personajes? ¿Te cuesta salir de ellos?

Me gusta darles un cierre a mis personajes. Por ejemplo, la decisión de no volver a hacer Casi normales tiene que ver con que, para mí, es un ciclo cumplido. Fue hermoso, un hermoso personaje. Me encantó la obra y ser parte, me enseñó un montón de cosas, pero me parece que es necesario saber cuando algo ya está y soltar. No me quedo pegado ni reniego, los tomo como un aprendizaje durante el tiempo que me toque interpretarlos y veo qué puedo sacar de cada uno de ellos para mí, como actor, y para la vida.

Interpretaste a Gabriel en Casi normales durante muchos años y fue un verdadero éxito. ¿Qué te dio ese musical?

Desde lo laboral, me puso en la pantalla. Fue mi primer trabajo profesional en teatro, con todo lo que eso implica, además de que es una gran obra y un gran personaje. Hay un montón gente que explota de talento en el musical y sin embargo todavía no les llegó el papel o la hora indicada, creo que hay también un golpe de suerte. Estuvo muchos años en cartel, con éxito, y es una obra excelente, por cómo está escrita, por el elenco, imaginate que ganó un Pulitzer.

Estos últimos dos años llegaste a la TV con Historia de un clan y, recientemente, con Un gallo para esculapio; hiciste Maracaibo, tu primera película, pero seguís muy ligado al musical, ¿creés que tu carrera irá siempre para ese lado?

No me gusta encasillarme en ningún género ni medio, me gusta variar, me desafía a mí desde otro lugar, sino hay veces que uno se
achancha. Me interesa seguir incursionando tanto en cine como en TV, me dan curiosidad, pero claro que el teatro musical me es muy familiar y es algo muy mío.

¿En qué momento dijiste “esto es lo mío”?

Es una vocación que surgió desde muy chico, no fue de repente. Estuvo siempre muy incorporado en mí, aunque me costaba verlo como una profesión o me daba miedo, quizá. Pero llegó un momento en el que había demasiadas señales, una de ellas y muy clara fue Casi normales. Esas señales me demostraban que era inevitable, que no podía con todo y, claramente, en la decisión no había ninguna duda. Se me hizo bastante fácil, se dio todo naturalmente, estaba haciendo una obra bárbara en calle Corrientes, no había mucho que decidir.

No pasaste por esa etapa bohemia de hacer castings y comer arroz todos los días para vivir de la actuación…

No fue mi caso. Creo que estar yendo a la facultad me liberaba mucha tensión de la cabeza, me permitía estar más relajado mentalmente. De todas formas, me preparé mucho, estudiaba y hacía muchas clases de teatro, canto, baile, estaba apostando todo, pero tampoco quería dejar la facultad porque ya lo había empezado. Cuando se dio lo de Casi normales se me empezó a complicar un poco más y el esfuerzo fue muy grande, pero quería terminar la carrera a toda costa. El salto lo tenés que dar, nada te garantiza nada. Amo mi trabajo con locura, no podría hacer otra cosa.

Decís que no podrías hacer otra cosa en tu vida, sin embargo estudiaste administración de empresas, una carrera que no pareciera tener mucha relación

Irónicamente, sí. Fue otro momento de mi vida, estaba explorando mucho (todavía lo sigo haciendo, pero en otra etapa). Fue algo que se dio en ese momento, siempre me interesó todo lo que tuviera que ver con las ciencias exactas y los números. La carrera de Administración de Empresas es muy amplia y abarca una gran variedad de rubros, no solamente de los negocios. Es más, yo como actor en algún punto soy un producto, me tengo que vender. Me parece que está bueno ir buscando y encontrando dónde se cruzan, tal vez me sirva en el futuro, si llegara a interesarme producir.

Ya estás produciendo algo en Broadway, ¿es así?

En realidad, junto a mi hermano invertimos en una obra porque surgió la posibilidad (The Parisian Woman, con Uma Thurman). Se estrenó en noviembre allá, viajé al estreno y estuvo fantástico. Yo estoy acostumbrado a estar sobre el escenario y fue mi primera experiencia del otro lado. No soy productor de la obra, ni cerca, solo se dio una posibilidad y me pareció interesante como aprendizaje, pero hoy mi foco está en actuar y seguir por donde vengo.

En alguna nota mencionaste que no te seduce la idea de trabajar en Broadway, ¿por qué?

Cada vez que voy a Broadway pienso “qué ganas de probar alguna vez”, pero sé que implica mucho sacrificio y no es que no esté dispuesto a hacer sacrificios, sino que tengo que ver qué sacrificios estoy dispuesto a hacer y qué cosas estoy dispuesto a no tener y por qué. En este caso sería sacrificar todo por estar en Broadway. Si lo pienso un poco en frío siento que sí, que estaría en “la meca”, pero que una vez que llegaste ya está , que me preguntaría “bueno, ¿ y a hora?”, porque implicaría dejar mi gente, mi trabajo, empezar de cero. Siento que para estar en Broadway tenés que quererlo demasiado y no estoy tan seguro de quererlo a ese nivel.

Es que para Matías no todo es trabajo. “Me gusta disfrutar el tiempo libre, estar con mis amigos, llevar una vida social. Ir a la cancha los domingos me parece un programón (es fanático de Boca)”. Mientras, se prepara para seguir perfeccionándose en el camino de la actuación: Estudia canto con Sebastián Mazzoni y toma clases de teatro en Timbre 4, la escuela de Claudio Tolcachir. “Estudiar teatro es fundamental para mí. Es el lugar donde me relajo, me baja mucho la ansiedad, es el lugar donde puedo explorar y probar”, cuenta.

Hace pocas semanas terminó Rock of Ages, una obra que sumerge al espectador en la adrenalina del rock de los ’80. El musical estuvo sólo tres meses en cartel, los días martes en el Maipo, y fue un éxito.
“Hicimos 15 funciones llenas, algo que no esperábamos y fue una grata alegría”. El 2017 lo despide filmando una película bajo la dirección de Walter Becker, donde comparte set con Guillermo Pfening, María Abadi, Celina Font y Diana Lamas “Un lindo elenco y una linda manera de cerrar el año”

¿Dónde te encontrará el 2018?

En principio, cuando termine de filmar me voy de vacaciones unas semanas para cambiar el aire. Siempre que puedo trato de darme ese lujo para resetear el chip. Además, porque fue un año bastante movido y está bueno recargar energías. Está la posibilidad de que vuelva Rock of ages y después iremos viendo sobre la marcha, pero no me preocupa tampoco.

¿Hay algo que te estrese? Parecés muy relajado…

Soy fanático de estresarme. Soy muy obsesivo con todo lo que hago y, por ende, todo lo que no sale como quiero me estresa hasta que entiendo, hago todo mi proceso y me digo: “Tranquilo, tranquilo”.

¿Obsesivo en qué?

Muy perfeccionista. Elijo algo y me gusta hacerlo a fondo.

¿Con el orden de tu casa también?

No, ahí olvídate.

 

Un lugar en Zona Norte

Vive en Palermo, pero se crió en Martínez. Allí transcurrió su adolescencia y de allí son sus amigos. “Hay un bar en Av. del Libertador y Repetto que se llama Dante’s, es el lugar más emblemático para mí. Un bar al que fuimos con mis amigos durante años, posiblemente todos los días”, recuerda. Ahora, cuando vuelve a Zona Norte para visitar a su familia y amigos, elige pasar un rato por el vial costero de Vicente López.

 

Ping-Pong con Matías

Una obra que hayas visto y te partió la cabeza: El curioso incidente del perro en la medianoche
Un personaje que te gustaría interpretar: Evan Hansen, del musical Dear Evan Hansen
Un director que te gustaría que te dirigiera: Claudio Tolcachir, en teatro. Damián Szifron, en cine
Un libro que te haya marcado: The Actor‘s Art and Craft, de William Esper y Damon Dimarco

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FANTASEAR SOBRE DISTINTAS PUESTAS ES LO QUE MÁS NOS GUSTA

“Fantasear sobre distintas puestas es lo que más nos gusta”

 

Su nombre sonó fuerte a comienzos de 2016 cuando llevó adelante la decoración de la Quinta de Olivos, pero es reconocida también por haber trabajado para grandes firmas como Petrobras, Omint o Banco Galicia. En esta charla con DELUXE MAGAZINE cuenta cómo es el proceso creativo para concebir un nuevo espacio.

Texto: Karina Pontoriero

Habla en plural. Sabe que lo suyo es un trabajo de a tres. Tres mujeres. Y hermanas. Paz Caradonti es la cara más visibles de “& Buenos Aires”, el emprendimiento de ambientación, arte y decoración que lleva adelante junto con Agustina y Lola. Las tres juntas son más conocidas como “las Hermanas Caradonti”.

¿Cuáles son los pro y los contra de trabajar con hermanas?

La confianza absoluta. Sin ellas no podría haber logrado todo esto. Una es socióloga y la otra es abogada, pero las tres tuvimos la misma madre y ¡se nota! A veces nos matamos, claro. Somos tres hermanas, mujeres, con un año de diferencia entre una y la otra, estamos todo el día juntas, es inevitable. Pero esas discusiones tremendas duran 5 minutos y después todo como si nada, vuelve a la normalidad.

¿Nunca se les cruzó la separación?

En un momento fue complicado y llamamos a un counselor, un genio que logró ordenarnos: nos asignó roles y eso nos cambió la vida.

¿Cómo se organizan las tareas?

Lola está a cargo de los eventos, Agus se ocupa de la producción y la administración, y yo estoy con las decoraciones. Todas participamos de todas las áreas, sobretodo de la parte creativa que es donde más hacemos trabajo de equipo; cada una aporta sus ideas. Obviamente, fantasear sobre distintas puestas es lo que más nos gusta. Es muy interesante ver cómo empieza el proceso creativo, cómo va mutando, ya que a veces empieza un año antes que se vea el resultado final.

¿Dónde encuentran la inspiración?

La inspiración aparece, a veces, inesperadamente. Puedo estar siguiendo alguna campaña de moda o mirando una película y, de repente, algo se dispara en la cabeza e imagino todo el espacio. Ahora me hipnotizo bastante en Instagram, donde sigo a muchos diseñadores de moda; ahí entendés enseguida para dónde va la paleta de colores. Además, sigo revistas de decoración, casas de iluminación, de objetos… ¡de todo! También es muy productivo cuando nos sentamos las tres y empezamos a hablar de los distintos trabajos; cada una aparece con alguna idea y juntas hacemos una especie de curaduría para lograr el mejor resultado.

¿Qué es lo primero que tenés en cuenta cuando comenzás un nuevo proyecto? ¿Qué charlas con tu cliente?

Lo primero es la empatía con el cliente. Es muy importante, para mí, que haya buena energía, porque uno se mete en la casa, en la vida diaria, en la intimidad de una persona o una familia. Entonces, nos encontramos, conversamos, conozco el espacio y ahí arrancamos. La idea es que el cliente participe y se sienta cómodo tomando las decisiones. Tratamos de acompañarlos en el proceso, que no siempre es fácil. Muchas veces salimos de recorrida con el cliente para ir viendo qué le gusta y qué no.

¿Qué objetos o materiales acompañan siempre tu trabajo?

Chapa y madera. Me encanta mezclarlos. La chapa fría y la madera cálida. Algo de acrílico, aunque pocos de mis clientes comparten la pasión por el acrílico que tenemos nosotras. Ahora, el blanco, todo blanco, ¡me encanta! Los espacios simples, pero con personalidad. Hace un tiempo me enamoré del verde y recién ahora están apareciendo en las casas de géneros lindas telas de ese color.

Ambientaciones, decoración de interiores, dirección de arte, ¿en cuál de estos trabajos te sentís más cómoda? ¿Cuál te genera más desafíos?

En los tres me siento cómoda y los tres me generan desafíos. Cada cliente es un nuevo desafío, distinto del anterior. Cada vez que me están por entregar un mueble, por más que lo haya chequeado mil veces, por más que haya visitado el taller y seguido de cerca todo el proceso, siempre me da nervios. Los días de armado de eventos ya no me pongo tan nerviosa, pero hay un horario que me genera ansiedad de ver el resultado final. Aunque pasen los años y más allá de que crecimos y nos profesionalizamos, siempre hay algo de tensión que no puedo evitar. Las escenografías me apasionan, todo el análisis del guión, su interpretación con los autores, es un súper trabajo en equipo y en muy poco tiempo tenemos que pensar y armar, ya sea una casa, locales, lo que pida el guión, con todo el equipamiento, como si fuera algo real. Cuando estoy con una escenografía no puedo hacer nada más, son dos meses que me paso casi los siete días de la semana adentro de un estudio.

No debe ser casualidad que tres hermanas se relaciones, en distintos roles, con la decoración, ¿desde cuándo estuvo tan presente en tu vida?

Desde siempre. Mamá fue siempre nuestra referente, tiene un gusto y ojo increíbles. Desde chica yo era la encargada de cortar flores y ramas del jardín de la casa que teníamos en Acassuso para armar los arreglos florales. Siempre velas y flores en la casa. Para ella, toda la casa era para vivirla y disfrutarla nosotros, todos los días; no es que se embellecía porque había invitados. Los olores, el clima con la iluminación, luz tenue siempre, ¡todo era perfecto! Mamá hacía decoraciones y ambientaciones también. Bastante pionera, armó de la nada una empresa de plantas deshidratadas con fábrica en Brasil, decoró entradas de departamentos, casas, restaurantes y hasta night clubs con estas plantas. Nosotras, a veces, la acompañábamos. Nuestra casa estaba siempre en movimiento, cambiaba muebles de lugar, agregaba detalles, siempre había algo nuevo para descubrir en los lugares menos pensados.

Creciste en Zona Norte, ¿qué recuerdos tenés de tu barrio? ¿Cuáles eran tus lugares favoritos?

Si, primero en Vicente López y después nos mudamos a Acassuso. El timing de nuestras mudanzas fue perfecto, porque viví en San Isidro de chica, en la época que iba al colegio. Via Flaminia y Pepino siempre fueron mis lugares favoritos. The Embers, también. Y mucha calle, dando vueltas por ahí, de casa en casa. Creo que tomaba un helado por día, soy adicta. Cuando terminamos el colegio, nos mudamos al centro y me vino bárbaro porque me quedaba mucho más cómodo para ir a la facultad; el centro para mí era otro planeta. Cada vez que íbamos de chicas me parecía que viajaba a otro país, hasta nos vestíamos más elegantes para ir. Lola eligió seguir viviendo por San Isidro y Agus, desde que se casó, también volvió para allá. Soy la única céntrica de la familia.

 

¿Qué cambió en sus carreras a partir de la popularidad que les brindó haber sido las elegidas para ambientar la Quinta de Olivos?

La verdad que el cambio más grande fue que nos reencontramos con
la decoración de interiores, hacía tiempo que estábamos más concentradas en la ambientación de eventos y hacíamos pocos trabajos de decoración. Personalmente, me encantó volver a entusiasmarme con las decoraciones. Fue un placer ayudarla a Juliana Awada, sabe lo que quiere y es muy decidida.

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SANTIAGO BILINKIS: HOY TENEMOS UNA EDUCACIÓN QUE FORMA CHICOS PARA EL SIGLO XX

Santiago Bilinkis: Hoy tenemos una educación que forma chicos para el Siglo XX

Además de un reconocido emprendedor, es un apasionado por la ciencia y la tecnología. Estudió durante tres meses en la NASA y desde entonces se dedica a difundir el impacto de los cambios que se avecinan. En esta charla con DELUXE Magazine, habla de un futuro que está cada vez más cerca.

Texto: Karina Pontoriero

“No encuentro una palabra que defina lo que hago”, aseguró Santiago Bilinkis. Tal vez porque la definición de eso que hace, como muchas de las cosas de las que habla en sus charlas, aún no fue inventada. Referencia ineludible a la hora de hablar de innovación y tecnología, hoy se yergue como una de las voces autorizadas a la hora de hablar sobre los que significa la “transición generacional” en aspectos como la educación, comunicación y productividad.

Es que Bilinkis es un adelantado: cuando tenía apenas 25 años creó Officenet junto con su amigo Andy Freire, hoy Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años más tarde, en 2004, ese emprendimiento iniciático fue adquirido por Staples. Más adelante fundó Quasar Ventures, una constructora de empresas que desarrolló Restorando y Avenida, entre otras ‘punto com’ y que aún sigue en pie. Entre Officenet y Quasar pasaron cosas en la vida de Bilinkis. Por ejemplo, participó del Graduate Studies Program (GSP) en Singularity University. “Esa experiencia me ayudó a darme cuenta de que estamos mirando para otro lado. Volví profundamente conmovido de Singularity University. Me llevó varios meses decantar algo de esa experiencia”, reveló. El producto de esa decantación fue la charla “El futuro del futuro”, donde cuenta cosas que ni Steven Spielberg, ni George Lucas o James Cameron imaginaron para el mejor de sus films.

“Yo pensé que daría la charla una o dos veces, para contar mi experiencia a quienes les interesaba, pero cuando la di por primera vez se generó una reacción tan fuerte que me di cuenta de que era más trascendente de lo que sospechaba”, manifestó. Hoy, da conferencias todas las semanas (a ONG’s, escuelas, empresas), tiene una columna en el programa Basta de todo por Metro 951 y escribe en La Nación.

Decís que sos emprendedor y tecnólogo porque no hay una sola palabra para definirte, ¿Qué tienen en común ambos perfiles?

El punto en común es la tecnología, pero difiere en la mirada. La mirada del emprendedor es oportunista, coyuntural, cortoplacista. La mirada del tecnólogo intenta ser más profunda y de largo plazo. Vivo como dos vidas en una: una que está abocada a los proyectos tecnológicos y a encontrar oportunidades del presente y otra mucho más vinculada al futuro y a la comunicación, que engloba mi columna en la radio, mi columna en La Nación, mis charlas. Mis charlas casi siempre son en mi rol de tecnólogo, no de emprendedor.

¿Cómo administrás tus dos vidas?

Es desafiante. Si sumás las cosas que hago y te digo el tiempo que le dedico a cada una, probablemente te sumen 150%. Y ese es el desafío. A la vez, soy una persona muy afortunada porque la mayoría de las cosas que me surgen para hacer son espectaculares y no me gusta decirle que no a nada; entonces hago muchas veces más de lo que puedo. Ando haciendo malabares con la vida.

En tu blog contás que de chico querías ser inventor; sin embargo, estudiaste economía. ¿Hoy estás más cerca de quien querías ser?

Te diría que esta fue siempre mi vocación, más que la de emprendedor. Ser emprendedor me encanta y me sigue dando mucha satisfacción. Pero si me preguntás qué quería ser cuando era chico, es esto lo que más me conecta con esa vocación más profunda. Hoy, en a la Argentina, encuentro mucha gente pensando la coyuntura; aquí, el largo plazo es saber a cuánto va a estar el dólar en diciembre. Yo veo una ceguera del presente a problemas mucho más grandes y profundos que vienen a mediano plazo y en los cuales muy poca gente está pensando y trabajando. Entonces, si bien no ignoro los problemas que puede haber a corto plazo en diferentes áreas, mi elección fue enfocarme ahí donde poca gente está mirando y servir de alerta. Despabilar un poco a la gente respecto de ciertos temas que son sumamente importantes a mediano plazo.

¿Cuáles son esos temas?

El trabajo es uno. Si vos ves lo que está pasando en Inteligencia artificial, deep learning y lo que eso presupone respecto de la capacidad de las computadoras de reemplazar tareas actualmente hechas por humanos, te das cuenta que pensar hoy en atacar el problema del desempleo con un plan para crear 500.000 trabajos puede ser genial o un desastre. Si estás creando empleos en un trabajo que puede subsistir a largo plazo, buenísimo. Si estás creando trabajos que en 5 años van a ser reemplazados por computadoras, es un desastre y no sé si al anunciarse un plan de este tipo, el que lo crea es consciente de que algunos de esos empleos pueden desaparecer casi al mismo tiempo que se están creando.

Sin embargo, las carreras más elegidas siguen siendo las tradicionales como abogacía, contador público, administración de empresas…

Es desesperante. Los chicos que hoy están eligiendo carreras son post millennials y aun así yo creo que hay una desconexión absoluta entre lo que están eligiendo estudiar y las carreras que van a ofrecer una oportunidad interesante en el momento que se gradúen. Ese es el tipo de tema que con una mirada un poco más largoplacista a mí me vuelve loco y me hace tener ganas de escribir, de hablar y poner en agenda. Otro punto fundamental es la educación. Hoy hay un alto porcentaje de chicos que no comprenden textos, un alto porcentaje que no comprende temas básicos de matemáticas, un alto ausentismo de los docentes, falta de inclusión de ciertas clases sociales; esos son todos problemas reales. Pero incluso si yo pudiera chasquear los dedos y mágicamente solucionar todos los problemas del presente, ni siquiera estaría empezando a solucionar el problema más profundo de todos. Y es que hoy tenemos una educación que forma chicos para el siglo XX. Mientras todos están abocados a solucionar los temas de hoy, yo veo una ola de tsunami que se viene y a la que casi nadie le está prestando atención.

Hoy ser analfabeto es no saber leer o escribir, ¿quiénes creés que serán los analfabetos del futuro?

El cambio más trascendente que estamos viviendo ahora (muy reciente, te diría que el último año) tiene que ver con el avance de la Inteligencia Artificial. Son sistemas basados en algo que se llama Deep learning: inteligencias artificiales que pueden aprender cualquier cosa. Esto en los próximos años será una transformación muy profunda. Yo creo que analfabeto va a ser aquel que no sepa integrar el valor que las inteligencias artificiales puedan añadirle a la tarea que realizan.

¿Cuál es la reacción de la gente cuando contás estas cosas?

No es un tema fácil de hablar. Cuando le decís a la gente que dos tercios de los trabajos actuales seguramente sean reemplazados por software y robots en los próximos 20 años, les estás hablando de un problema importante. Mucha gente se entusiasma porque ve oportunidades, mucha gente se hace cargo y ve cómo plantarse frente a eso y muchos se enojan. Hay gente que prefiere no escuchar.

¿Le tenemos miedo al futuro?

Definitivamente. Yo creo que una de las cosas que estamos viendo en el mundo de hoy y que para mí sirve de explicación a cosas como la elección de Donald Trump o el Brexit en Gran Bretaña es que hay toda una franja de la población que le está teniendo miedo al futuro. En el fondo la propuesta es volver el tiempo atrás y eso no lo puede lograr nadie.

Una de las cosas que planteás en el libro y en tus charlas es que existe la posibilidad de que vivamos mil años. ¿Quién quiere vivir mil años?

La idea de vivir mil años no es una idea mía; el que sostiene esto es un gerontólogo británico que se llama Aubrey de Grey. Yo querría tener la posibilidad de vivir mil años. Nadie te va a obligar a vivir más de lo que quieras. La muerte es una tragedia porque, en general, sorprende a gente que no se quiere morir. Si la vida pudiera durar tanto como uno quisiera y la gente decidiera cuando siente que su ciclo está cumplido, la muerte sería una fiesta. Me despido de todos, hago el check out y chau. Sería diferente. Cuesta imaginarlo, pero definitivamente me despierta curiosidad y me encantaría tener la oportunidad de vivir bastante más que 80 años.

¿Pero en qué condiciones llegaríamos a esa edad?

Hay dos malentendidos respecto de ese tema: uno es pensar que si se puede vivir mil vas a tener que vivir mil y no es así. Nadie va a obligarte a vivir más de lo que quieras. La única manera de prologar la vida es extender la juventud, no hay manera de extender la senilidad. El camino para vivir más es ir rompiendo esta relación perversa entre cuánto tiempo hace que estás vivo y cuál es el grado de deterioro acumulado por tu cuerpo.

¿Seríamos seres humanos o de a poco nos iríamos convirtiendo en seres artificiales?

Seríamos mejores. Como es mejor una persona que tiene un problema cardíaco y sobrevive gracias un marcapasos o alguien que con una prótesis recupera la capacidad de masticar para alimentarse. No creo que haya algo inherentemente maravilloso en lo humano que no pueda ser mejorado con combinación de otras cosas. Obviamente, en cada cambio hay algo que se gana y algo que se pierde, pero creo en ir para adelante. No me aferraría a los que somos, porque tampoco somos tan maravillosos. Si con computadoras vamos a poder volvernos un poquito más empáticos, solucionar problemas como la pobreza o la desigualdad, o mejorar nuestras capacidades cognitivas, bienvenido sea.

 

Sobre el futuro del futuro

Es un libro sobre tecnología escrito para personas sin formación tecnológica. “Tardé dos años en escribirlo porque mi intención era que hacer un libro fácil de leer. Y me da mucha satisfacción recibir mensajes de gente que dice que le resultó atractivo y entretenido, aunque no supiera nada de tecnología”, dice Bilinkis. El futuro del futuro ya va por su 5ta edición y en la web se puede descargar gratis el capítulo ‘Reinventando la Educación. Guía para abordar el viaje al mañana’. ¿Dónde descargar el capítulo de Educación? http://libro.bilinkis.com/educacion/

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KEVIN CHOCLAC: “LOS TRES PILARES SON COMIDA, TECNOLOGÍA Y ENTRETENIMIENTO”

Kevin Choclac: “Los tres pilares son comida, tecnología y entretenimiento”

Cuando todavía estaba en la facultad, creó “Locos x el asado” y fue un boom. Hoy, con 27 años, dirige Tastemade en español, el canal online de cocina que recibe más de 200 millones de visitas mensuales. Nacido y criado en la era digital, en esta entrevista con DELUXE Magazine cuenta cómo su vida y la tecnología van de la mano, como si fueran una pareja indisoluble.

Texto: Karina Pontoriero

Un sueño: Tener su propia empresa. No a los 40, ni siquiera a los 20, Kevin Chochlac soñaba con eso desde que era chico y jugaba a construir con legos. El objetivo siempre fue claro: estudió, practicó, trabajó, fracasó y siguió trabajando hasta que llegó el éxito de la mano de una de las cosas que más le gusta, comer, y de una gran pasión argentina, el asado. Locos x el asado, un proyecto que nació después de publicar una foto de un asado con amigos y hoy es una enorme comunidad que reúne a fanáticos de este ritual en las redes sociales, en torno a videos, recetas, consejos, merchandising y más.

Pero entre aquellos años de crear edificios con encastres y el éxito de unos locos por el asado han pasado muchas cosas. “Mi hermano Ralph, cuatro años más grande que yo, empezó a trabajar desde casa en programación. Recién surgía Internet y en casa, gracias al trabajo de mi padre, que era Gerente de Sistemas de una gran compañía, siempre estuvimos un poco adelantados en tecnología. A los 16 años ya era independiente, manejaba su propio dinero y yo quise imitarlo”, relató.

Esa gran inspiración lo llevó a consultar e investigar y, a los 16 años, gracias a Google aprendió a diseñar y vender banners en flash para empresas. “Desde los 17 a los 19 me dediqué a diseñar en Internet y mi reputación como freelance creció tanto que llegué a contratar un diseñador en la India”, recordó. Por aquellos años no tan lejanos, Facebook y Twitter comenzaban a consolidarse como los gigantes que son hoy y Kevin empezó a estudiar cómo se creaban esos fenómenos. “Me dije que además de diseñar, quería inventar algo”.

¿Por qué elegir el camino del emprendedorismo desde tan chico?

Estudié Administración de Empresas porque mi sueño era tener mi propia empresa. A mí padre le fue siempre muy bien, llegó a puestos jerárquicos muy altos, pero siempre en relación de dependencia. Sentía que no era dueño de lo que hacía y lo que yo quería era algo distinto, terminar mis estudios y tener mi propia empresa.

¿Esa empresa fue Locos x el asado?

No, ante tuve otras. Fracasé, pero aprendí mucho. Locos x el Asado fue la primera que tuvo éxito. Antes de que terminara la facultad, Locos x el asado ya generaba ingresos y cuando terminé la facultad pude dedicarme de lleno a su crecimiento.

Es un proyecto entre amigos, que surgió en una de sus reuniones semanales, gracias a una foto exitosa. ¿En qué momento se dieron cuenta que iba a ser rentable?

Cuando empezó a sumarse mucha gente a la comunidad que nada tenía que ver con nosotros, eran desconocidos. La gente nos pedía cosas, la página tenía mucho tráfico orgánico y no paraba de crecer. No le veíamos límite. Hicimos nuestra primera prueba de generar dinero vendiendo calcomanías, produjimos mil a $1,50 y las vendimos a $15 en dos semanas. Ahí nos dimos cuenta que había realmente un negocio.

¿Fue suerte, casualidad?

No, no fue suerte. Uno de mis primeros emprendimientos fue una especie de Facebook de fútbol; era como estar dos años construyendo un cohete espacial, para apretar un botón y que llegue a la luna en minutos. También hice un sitio que agrupaba descuentos y requería mucho tiempo de desarrollo para apretar un botón y ver si navegaba. Fracasaron. Una de las cosas que aprendí en la facultad y con la cual hice mi tesis fue una técnica de emprendimiento que se llama “lean startup”, que se basa en generar un emprendimiento de a poco, probando todas las semanas algo, mostrando gradualmente todo lo que hacés en lugar de desarrollar durante mucho tiempo para lanzarlo un día.

Algo completamente distinto a lo que hiciste en los fracasos que mencionaste

Sí, con Locos x el Asado dije “no quiero estar uno o dos años desarrollando algo para mostrar al público si le gusta o no”. Pensamos cómo generar una comunidad, primero en Facebook. Cuando estuvimos fuertes, empezamos a producir videos para YouTube, luego la web y después, la tienda online. Fuimos de los más fácil a lo más complejo.

Te gusta crear desde cero y ser dueño de tu propia empresa, pero hoy dirigís Tastemade, un producto exitoso en el mundo, cuyos dueños viven en los Estados Unidos, ¿qué pasó ahí?

En este caso, vimos una enorme oportunidad. Queríamos hacer algo así con Locos x el asado, que ya lleva cuatro años de crecimiento. Esa experiencia nos llevó a pensar que podíamos encarar algo similar para la audiencia hispana, abarcando todas las comidas de Latinoamérica. Cuando estábamos haciendo research para crear ese proyecto, encontramos a Tastemade y justo ellos se contactaron con nosotros. Con mis socios decidimos unirnos y crear algo mucho más grande, sumado a la experiencia que nos brindaría aliarnos con una empresa de los Estados Unidos. En un año pudimos crecer 10 o 20 veces más rápido de lo que lo hubiésemos hecho solos, es una experiencia increíble hasta ahora. Y lo más importante de todo, personalmente, es que vi también la oportunidad de aprender un montón. Si no aprendo, no tiene sentido.

¿Qué estás aprendiendo?

Cómo liderar, cómo se maneja una organización internacional, temas legales complejos, coordinar un equipo de mucha gente y estar en una empresa que crece muy rápido. Es vertiginoso.

¿Y a cocinar?

No, eso es lo que menos aprendo.

¿Qué pasa cuando te ven tan joven manejando una gran empresa de presencia mundial?

Los responsables de Tastemade tienen un poco más de 40 años y mucha experiencia con empresas de tecnología en Silicon Valley, por eso se entusiasmaron con que fuéramos un equipo joven, era algo que querían. Cuando vieron que creamos Locos siendo tan jóvenes, confiaron. Y este primer año logramos mucho, obviamente con miedos, porque aprendés sobre la marcha.

¿Cuál es tu carta de presentación?

Sirvió mucho Locos para mostrarme. En cierta forma es como Tastemade, pero de un nicho. Hay que ser un poco caradura, pero con fundamento. No voy a chamuyar. No voy a vender una publicidad en nuestros medios si creo que a esa publicidad no le va a ir bien. En ese caso, no me interesa que me paguen, es fundamental creer en lo que estás vendiendo.

En tus proyectos siempre estás rodeado de amigos, ¿creés que podrías trabajar en una estructura sin amigos?

Sí, pero seguro terminaría siendo amigo de esas personas. Si no lo paso bien o no me divierto en mi lugar de trabajo, tengo que irme. Más que nada porque me dedico a la industria del entretenimiento y si no me divierto, creo que eso se transmite al producto. Desde los 17 que estudio o trabajo o voy a la facultad y a la noche miro videos o investigo sobre cosas relacionadas con mi trabajo, eso es claramente porque estoy en un trabajo que me entretiene. La nueva fuerza laboral joven hoy espera organizaciones laborales más distendidas, entretenidas, flexibles. Y yo también.

¿Podés vivir sin tecnología?

Sí, completamente. Cuando no estoy trabajando o cuando no uso la tecnología para buscar o crear cosas, me encanta la desconexión total. Con mi novia salimos a caminar o comer y ni siquiera llevamos los celulares. Recién volví de mis vacaciones en Nicaragua, donde ves hasta chanchos caminando por la calle, y estaba muy feliz. Todo lo que es naturaleza es realmente lo que más me gusta, aunque, para mí, los celulares, las computadoras, el auto, son iguales a la naturaleza.

¿Cómo es eso?

Es todo natural, todo sale de la tierra. A la vez, no tengo problema si tengo que estar mirando la pantalla las 24 horas, también lo siento como algo muy natural.

Es normal estar todo el tiempo conectado cuando tu vida laboral pasa por la tecnología

Sí. Y siempre recomiendo que, si contás con los recursos, tengas el mejor teléfono en el bolsillo, la mejor computadora, en el sentido de que sea rápida, que no se trabe; porque ahora, las ideas que tengo en mi cabeza, al primer lugar que voy para expresarlas es ahí, con tecnología. Y si ese teléfono o esa computadora funcionan lento, me aletargan a mí la posibilidad de crear.

¿Cómo te imaginás a los 50?

Creo que la comida me va a acompañar toda la vida porque soy fanático de comer y probar cosas nuevas. Creo que siempre voy a utilizar la tecnología en mi trabajo y mis pasiones. Y creo que seguiré dedicado al entretenimiento. Sí, los tres pilares son comida, tecnología y entretenimiento.

Enamorado de los Bitcoin

En una de sus tantas búsquedas, Kevin conoció la moneda virtual Bitcoin y compró. “Me enamoró cómo va a cambiar el mundo. Detesto el papel, los tickets, me parece medieval pagar con billetes. Bitcoin es una tecnología cuasi perfecta para mover dinero en el mundo.”

¿Qué va a cambiar con Bitcoin, además de la manera de relacionarse con el dinero físico?

En este momento los que manejan el dinero son el Estado y los bancos, con Bitcoin no hay intermediarios. Creo que Bitcoin es la descentralización del poder.

 

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DONATO DE SANTIS: AMO QUE ME COCINEN

Amo que me cocinen

Es italiano de pura cepa, aunque dice que muchas veces dudaron de su nacionalidad y le preguntaron si era un personaje. Lleva más de 15 años en el país, pero no pierde el acento ni las costumbres.

Texto: Karina Pontoriero

A Donato lo quieren todos. Tal vez sea el acento italiano. O que cocina rico. O su simpatía. O que se muestra cercano, no como una celebridad inalcanzable. Mujeres y hombres, chicos y grandes, a todos, sin distinción de sexo, edad o religión, el “cocinero de la tele”, el jurado de MasterChef, la figura de las cocinas De Otro Tiempo, el dueño de Cucina Paradiso, el que reivindica los platos tradicionales de su patria -que es un poco la patria de muchos argentinos- y va más allá de los límites de las pastas. El mismo que eligió instalarse bien al sur del mapa, en lugar de seguir cocinándole a grandes estrellas como Sting o Robert De Niro; ese mismo, de nombre Donato De Santis, les cae bien a todos.

Es imposible separar a Donato de la cocina. Se acercó a los 12 años y nunca más la dejó. Cuando era apenas un adolescente integró el equipo que ganó la primera estrella Michelin, premio que reciben los mejores restaurantes del planeta. Desde entonces, viajó por todos lados y un día se dio cuenta de que la cocina y él eran uno solo. “Se apoderó de mi mundo y viceversa. Ya vivimos en simbiosis”, reconoció.

Renunciaste a seguir trabajando con los más famosos del mundo para venir a la Argentina, ¿Por qué? ¿Qué te cansó de aquella vida?

En realidad no renuncié, fue una necesidad de cambio, una época donde tenía poco tiempo libre. Venir a la Argentina era un momento más para mí, donde podía hacer cosas que me gustaban, como viajar y cocinar en restaurantes. Quería alejarme un poco de esta vida demasiado vip e ir en busca de otras aventuras.

¿Cómo fue tu incursión en la TV?

Fue muy casual, había un interés recíproco. Yo que buscaba un lugar para comunicar y la televisión que buscaba un comunicador. Empecé en la RAI, en Italia, por los años ’80, cuando ver a un cocinero en la TV era un poco raro. En Estados Unidos estaba más expuesto y luego seguí en la Argentina, primero en el canal El Gourmet y después en Fox.

¿Qué te sedujo?

Nos sedujimos mutuamente. Si bien yo había tenido distintos acercamientos, estar en un estudio de TV me permitió poner en práctica cosas que yo quería hacer para un público mucho más amplio.

¿Qué creés que les gustó de vos a los televidentes?

Yo creo que el televidente se identificó con el recuerdo, vio cómo se hacía un plato que tanto añoraba o del que tanto había escuchado hablar. Al proponer una cocina bien italiana, bien ortodoxa, creo que se encariñó con esa conexión a través de los platos. Un vínculo muy lindo que persiste hasta el día de hoy.

Participás en varias competencias o realities de cocina, ¿qué tenés en cuenta a la hora de juzgar un plato?

La presentación, los aromas que emanan de este plato, la energía que pueda transmitir o no, la energía del cocinero que lo preparó. Esto es lo primordial.

Si un participante no te genera empatía (por una cuestión de piel, porque es mal compañero, por lo que sea), ¿podés ser parcial o eso va en el combo a la hora de juzgar su plato?

Sí, claro que tengo que ser parcial. Si la persona es amena y el plato deslumbra, entonces va a deslumbrar más.

Dividís tu año entre Argentina e Italia, ¿qué extrañas de cada país?

Es difícil decir lo que uno extraña cuando viaja o vive en otro país que no es el suyo. De Italia extraño el mar, ciertos frutos de mar y ciertos tipos de comidas. Y, cuando estoy en Italia, extraño de Argentina mi ambiente, los nuevos amigos y la manera de ser del argentino, que es muy particular, te hace sentir muy cómodo.

Desde hace ya algunos años, la carrera de cocinero es furor. Los chicos salen del instituto creyéndose chefs, pero no todo es tan color de rosa, ¿cuál es el lado no romántico de ser cocinero? ¿Qué cosas o situaciones deben aguantar?

La moda de la cocina hace ya más de una década que está en auge y los que salen del instituto tienen una visión muy parcial. No se les llega a enseñar la realidad del mundo gastronómico, que puede ser un choque cuando comienzan a trabajar, por las expectativas, los horarios, las presiones y todo lo que demanda ser un cocinero o estar involucrado. La escuela no te lo enseña, te lo enseña la vida, por eso es muy importante entrar en un buen grupo donde podés entregar lo tuyo y aprender.

Donato íntimo

Qué es peor, ¿un plato quemado o uno mal condimentado?

Yo creo que lo peor es un plato quemado porque esto no tiene retorno, arruina todo de un plato, no se puede salvar. Si está mal condimentado, podés comer un poco o tratar de arreglarlo.

Qué tan buen invitado sos? Es decir, ¿te ponés en rol de cocinero, maestro, jurado o podés tomar distancia y disfrutar que te cocinen?

Amo cuando me cocinan. Sea lo que sea que preparen, porque sé que hacen un esfuerzo y no es fácil agasajar. Así que cuando me invitan me entrego a lo que hay, disfruto y si hay un plato quemado, ¡lo como también!

En tu casa, ¿también sos el que cocina?

En casa, en realidad, cocinamos todos. Cocino yo, cocina mi mujer, muy de vez en cuando cocina mi suegra, pero las nenas -especialmente la más chiquita- están empezando a cocinar algo solitas. Algunas veces también pedimos delivery o comemos en el restaurante.

¿Qué ingredientes no te pueden faltar nunca?

En mi cocina siempre hay mucho aceite de oliva, mucha sal, mucha pasta seca, especias, por supuesto, y buenas conservas saladas y dulces.

¿La mejor comida del mundo?

Yo creo que la mejor comida del mundo obvio, aparte de la italiana- es la comida oriental. Es la más cercana a mi paladar. La cocina armenia también, porque tiene un buen juego de especias, de texturas; tiene variedades… Es algo que realmente podría comer todos los días.

¿Cuál es el plato que aún hoy se te resiste?

El arroz pilaf, porque como lo hace mi mujer no lo hace nadie. (N. de R. es un
plato típico de Medio Oriente, salteado y muy condimentado). Cuando uno hace cocina tradicional, van cambiando los gustos, los ingredientes, las tecnologías…
Por eso, en la cocina siempre quedan cosas por aprender.

Por sobre todo, cocinar es compartir

En su más reciente libro “Pura pasta”, Donato comparte “muchos tips para hacer una buena pasta tradicional, combinaciones y salsas”. La gran novedad de este lanzamiento es que incluye un código QR que, al escanearlo con el teléfono, permitirá ver videos demostrativos para hacer las pastas más difíciles y sorprender
a los comensales.

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JAVIER ITURRIOZ: LA MAGIA DE UNA CASA DEBE REFLEJAR A QUIEN LA HABITA

La magia de una casa debe reflejar a quien la habita

Prestigioso arquitecto y decorador, es elegido por las grandes marcas internacionales. también es un anfitrión de lujo: las fiestas que organiza suelen ser épicas y sus invitados se sienten estrellas de Hollywood. Es, ante todo, un esteta y lo demuestra en esta charla mano a mano con DELUXE Magazine.

Texto: Karina Pontoriero

Estaba destinado a dedicarse al arte. Con un padre diplomático que lo transportaba por el mundo y una madre que lo llevaba en pañales a recorrer ferias de antigüedades, Javier Iturrioz no tuvo opción. O sí, pero ya era tarde: el arte lo había conquistado desde la cuna y para siempre. Lo demostró en sus primeros años, cuando todos notaban que le gustaba pintar, combinar colores, hacer castillos. “En los colegios hacíamos visitas a museos y siempre me sacaba 10 en arte o dibujo”, recuerda. Y reafirma: “Lo mío es la estética por naturaleza”.

De aquel primer acercamiento, también cuenta que a sus padres les gustaba mucho el
teatro. “Nos llevaban a ver obras, óperas, ballet o zarzuelas. Yo tocaba el piano y mi hermana hacía danzas clásicas”, relató. Vivió en Holanda, en París, en Asunción, en Madrid y estudió mucho. “Decoración, Arquitectura, Escenografía, Historia del mueble, pintura, todo lo que me apasiona”, resume.

Cartier, Hermès, Tiffany&Co, Fendi, Givenchy, Patek Philippe, Breguet y Möet
Hennessy, Bouqueterie y Laurencio Adot son solo algunas de las grandes marcas que lo eligieron para decorar sus locales. Casa FOA lo tiene habitualmente entre sus protagonistas, este año con el “Dormitorio de Mujer” diseñado especialmente para la marca UMA.

¿En qué te inspiraste para recrear esa atmósfera tan distinguida y femenina que se transmite en el Dormitorio de mujer?

Desde ya, me inspiré en la chica Uma: la clienta de esta marca de ropa y la modelo
de estilo francés con un touch rock glam y desenfadado. Esta propuesta gira o se inspira en el barrio Haut Marais de Paris, un lugar cool y cosmopolita que marca el ritmo de la moda; todo ese envarillado francés, las pátinas medio shabby chic de las paredes, el baldaquino en la cama, el piso de madera decapé tirando al gris. Todo remite directamente a Paris, pero con un toque más joven, por eso las obras de arte son contemporáneas. Las luminarias, el animal print en los almohadones, las calaveras u otros objetos, todo es un poquito más fashion y femenino. La ropa cuelga en un perchero a la vista porque en muchos de esos antiguos departamentos no hay placard y a una canchera y fashion victim le gusta tener sus pilchas a la vista.

Sos uno de los decoradores más elegido por los famosos. ¿Qué tiene tu propuesta de “diferente”?

Es una propuesta siempre elegante, no con modas efímeras, sino más bien classy, con arte, con color y con una búsqueda de personalidad. Me gusta que las casas hablen de sus dueños y los ayudo a sacar eso hacia fuera. La magia de una casa debe reflejar a quien la habita.

Las tendencias en arquitectura y decoración van hacia las líneas puras y los colores neutros, lo que no coincide mucho con tu estilo, más colorido y cargado. ¿Creés en las tendencias como corrientes a seguir o indicadores de lo que vendrá?

Creo que, como en la música, la literatura o el arte, hay distintas corrientes paralelas;
quizá lo mío, al no ser lo más cómodo o convencional, resulte más excéntrico, pero hay maximalismo en todo el mundo, decoradores más barrocos, verdaderos popes y gurúes del mix de estilos decorativos y amantes del more is more. No hay más que mirar una revista Digest, The world of interiors o AD italiana para ver todas las decoraciones que no son precisamente neutras ni de líneas puras, ni blancas. Por algo existe esa frase tan cierta que dice que, para lograr una atmósfera 10 puntos, solo hace falta llenar un galpón o un palacio francés con objetos de los últimos 3000 años.

¿Te considerás alguien excéntrico?

Un poco. Quizá hasta algo anacrónico para el mundo de hoy. Además, me gustan las piezas raras, colecciono monos de porcelana, cacatúas, moros venecianos, opalinas, amo lo oriental y también ciertos objetos que tienen personalidad pero que, tal vez, no son para todo el mundo. Me encanta el mix de estampados, el color fuerte, el dorado.

¿Qué buscás en una obra de arte para sumarla a tu colección?

Que me llene el alma, que sienta algo cuando la veo. A veces, compro sin saber en dónde ira colgada, cuando logro una conexión con esa obra, ¡simplemente la necesito!

Tu época adorada son los ’50, ¿qué de aquellos años reproducís en tu vida actual?

Me gustan los looks de los ‘50, la decoración en general de décadas pasadas. A veces
me identifico con el personaje de Owen Wilson en la película Medianoche en Paris,
de Woody Allen, pero cuando doy comidas, mis mesas son de lo más paquetas. Mi casa está llena de arte y antigüedades, me gusta lo clásico, me gusta la música, los actores y actrices de esas épocas.

¿Quiénes son los íconos de la moda actual que despiertan tu interés y admiración?

Para mí, Ralph Lauren, Valentino, Tom Ford, Givenchy; de los que ya no están, elijo a Balenciaga, Yves Saint Laurent, Christian Dior. Fotógrafos como Richard Avedon o Helmut Newton, me pierden… y tantos decoradores ya desaparecidos como Dorothy Draper, Tony Duquette, Elsie de Wolfe, Alberto Pinto, es una lista muy larga.

¿Qué no puede faltar en el guardarropas de un hombre elegante?

Un black tie, un traje rayado, un saco cruzado azul, un pantalón blanco, corbatas, pañuelos, gemelos y accesorios a gogo para divertirse combinando. Buenos jeans, camisa blanca, camisa celeste, zapatos de gamuza y de charol; un buen impermeable, un buen sobretodo, hay muchos básicos infaltables.

¿Los argentinos somos elegantes?

Las generaciones de mis padres y abuelos lo eran, no hay más que mirar las fotos o ver las reglas en clubes o casinos. Ahora lo son un poco menos.

Ping pong

Una ciudad para visitar una y otra vez: Paris
Un perfume: Terre d’Hermès
Una obra de arte que te gustaría tener en tu colección: Algún Picasso de la época azul o de sus mujeres cubistas.
Una marca con la que te interesaría trabajar: Chanel
Una celebridad cuya casa quisiera decorar: Susana Giménez

Iturrioz en FOA

Año 2009 Estar- Escritorio: Una sala pensada para los amantes del Turf, donde se
respira un aire masculino. El rojo de las paredes resalta y sirve de fondo para un gran número de cuadros con caballos.

Año 2013 Living dandy: Un ambiente íntimo alrededor de la chimenea y mobiliario
de distintas épocas. La alfombra la diseñó especialmente en homenaje a David Hicks.

Año 2014 Espacio Comedor: Aquí predominan el azul y el blanco. Un espacio concebido para un buen anfitrión y coleccionista de arte. Plagado de detalles,
se destacan las sillas retapizadas con distintos estampados, siempre en los mismos colores.

Año 2015 Escritorio: Inspirado en la época victoriana, con mobiliario de maderas nobles, sillones, armas, lámparas de pie, trofeos de caza, alfombras persas
y orientales enmarcado en paredes pintadas de verde.

Año 2016 Cuarto de mujer: La marca imagina cómo sería el dormitorio de una chica
UMA. Hay mucho negro, pero el color aparece en pequeños detalles como cuadros, objetos y estampas.