AÑO NUEVO, FESTEJO NUEVO

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Año nuevo, festejo nuevo

Para cambiar con las tradiciones impuestas, te proponemos un nuevo tipo de reunión para el inicio del nuevo año.

Ya pronto llegan las fiestas y con ellas, las costumbres que se repiten año a año. ¿Cansados del
menú de siempre? ¿Del vitel toné y la ensalada Waldorf? Cada diciembre es lo mismo… Pero
qué pasaría si esta vez hacemos algo distinto, sin perder, claro, el espíritu de celebración.

Si bien, muchos prefieren pasarlo en familia, el fin de una etapa y el comienzo de otra es una
buena excusa para festejar entre amigos y compartir con la “familia por elección” sin tantas formalidades de por medio.

Por eso, en DELUXE Magazine pensamos un festejo diferente, refrescante y descontracturado:
un pic nic a orillas de la pileta.

Una buena medida para alterar las rutinas es modificar el ámbito de reunión y así romper
con tradiciones muy arraigadas. El cambio de contexto también va a llevar a pensar un menú
distinto, más relajado. Entonces, hay que pensar algo apropiado para comer con la mano.
De esa manera, volvemos a escapar de las formalidades, de las cenas de etiqueta y los vestidos
ajustados que no permiten disfrutar los manjares de turno.

Si hay chicos, un primero de año con agua y sol promete diversión asegurada. Las claves
para una celebración décontracté: una manta en el piso, varias reposeras, una vajilla alegre
y colorida, buena música, bebida bien fría y, por supuesto, muchas copas para brindar una
y otra vez.

Más allá de las costumbres antiguas, que no dejan de ser valederas, se pueden generar nuevas
tradiciones, innovar y salir de lo previsto. Sólo es cuestión de probar el tipo de festejo con el que
uno se sienta más cómodo.

Reescribir la historia

¿Quién dijo que los regalos son sólo para Navidad? En Año Nuevo, los presentes pueden formar parte del festejo: copas nuevas para brindar, juegos para usar al aire libre o dentro de la pileta o una coctelera para preparar tragos. Por otra parte, como ya es sabido, los balances de fin de ciclo nos suelen llevar a pedir deseos para la etapa que comienza. Como una innovación, cada invitado deberá pensar un deseo para los otros, escribirlo en un
papel (incluyendo el nombre del destinatario pero no del remitente) y ponerlo en una bolsa. Luego alguien se encargará de leer los  buenos augurios. Pueden surgir cosas muy
reveladoras.

Otra costumbre frecuente en estas épocas es la de plantearse los objetivos para el año entrante.
La propuesta es escribir cada uno su lista, poner todas en una cajita y enterrarla
en algún lugar del jardín o maceta disponible. Será muy divertido el próximo año verificar
si los presentes lograron cumplir sus metas.

Si el calorcito invita, se pueden generar juegos en el agua. Por ejemplo, quien aguanta sumergido
por menos tiempo la respiración, es al que le toca pagar el primer asado del año.

Finalmente, la búsqueda del tesoro es algo que siempre funciona al aire libre. Y si hay chicos,
es una actividad divertida para ellos. El premio puede ser desde una botella de champagne
hasta un fin de semana de turismo. La idea es que lo hayan pagado entre todos.

Festejando por el mundo

Para perderle el miedo a innovar, es bueno saber que alrededor del mundo, son muchas las
maneras de darle arranque al inicio del año y las opciones distintas pueden hacer de éste, un
momento inolvidable.

Más allá de las maneras de celebrar, cada cultura tiene sus tradiciones y creencias populares
que aparecen implícitas en estos festejos también. Por ejemplo, la fiesta de año nuevo de Río de
Janeiro, o ‘reveillon’ -como lo llaman los brasileños- tiene lugar en la playa de Copacabana
donde miles de personas se congregan vestidos de blanco para ofrendar flores a Yemanja
-la diosa del mar-, tirar velas al agua y saltar siete olas para abrir los caminos.

Para los japoneses, el Año Nuevo es considerado como una oportunidad para empezar
de cero en todos los sentidos. Por esta razón celebran fiestas llamadas ‘bonenkai’ en las
que se busca dejar atrás todos los problemas y preocupaciones, olvidando los malos ratos del
pasado y mirando al futuro con optimismo. El amanecer del día 1 se contempla con especial
respeto al considerarse como un símbolo del nuevo año que llega.

En Roma, la tradición dice que no se puede empezar el año con buen pie si no es comiendo
lentejas y la capital de España, despide el año comiendo doce uvas al son de las doce
campanadas de la céntrica Plaza del Sol. Los daneses demuestran el aprecio por sus seres
queridos lanzando ante sus casas los platos viejos que han ido acumulando durante el año.
El número de buenos amigos que uno tenga será proporcional a la cantidad de platos rotos
que encuentre en su puerta.
Así como en otros lugares apuestan por experiencias diferentes, ¿Nosotros nos animamos
a una nueva forma de celebrar? ¿A generar nuestros propios hábitos para Año Nuevo? Pic nic con champagne, velas en la pileta, un traje de baño como vestido de gala, un buen momento con amigos y…chin chin! Feliz Año Nuevo.

 

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