LIVING COLOURS, CUANDO ELEGIR ES AMBIENTAR

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Living colours, cuando elegir es ambientar

La elección de diferentes paletas y combinaciones en un mismo espacio pueden dar como resultado ambientes distintos y variados estímulos. Es importante, entonces, tomar las decisiones adecuadas según el maensaje que se quiera transmitir.

Texto: Mariana Soulages.

El color influye en el ánimo de las personas, produce reacciones, afecta las proporciones aparentes del espacio (alto, ancho, profundidad), haciéndolo parecer con características diferentes a las reales y es utilizado para crear climas y estilos. Por ello, es fundamental encontrar una combinación de colores funcional al esquema proyectado. En este sentido, es importante tener en claro lo que cada color puede generar según la forma en la que es aplicado.

Cuando se piensa en poner color a un ambiente, la mayoría de las personas piensan sólo en el color de las paredes. Si bien el tono de los muros es el que más sobresale, el piso, los muebles, los textiles y los adornos también dan un fuerte aporte. Por lo tanto, cada elección que se haga de cada uno de estos elementos debe seguir un criterio coherente con la paleta definida.

Una de las reglas más utilizadas por diseñadores de interiores y arquitectos es la llamada 60-30-10. Estos números son los porcentajes de los colores elegidos que conforman la paleta para lograr una combinación armónica, si de combinar varios colores se habla. El 60 por ciento de superficie correspondería al color dominante, el 30 por ciento deben llevar color secundario y el 10 restante se reserva para los acentos de color. Para entenderlo mejor, es como vestirse de traje: el color dominante se encuentra en el pantalón y el saco; el secundario, la camisa y el acento es la corbata o el moño.

En decoración, el color dominante suele aplicarse en paredes y pisos. Una buena opción para este tono suelen ser los colores neutros (blancos, negros, grises y marrones en todas sus tonalidades) porque son más fáciles de combinar. “Una paleta de base neutra es la base ideal para recibir unos toques de color” , explica la arquitecta Viviana Melamed, quien además amplía: “Esa base a grandes rasgos puede ser clara, puede ser oscura o puede ser media, y dentro de esa primera división luego será el momento de decidir si será fría o cálida” .

En este mismo sentido, la diseñadora de interiores Elena Furlani señala que “los colores cálidos son estimulantes, dan la impresión de avanzar, son vitales, alegres y activos. Mientras que los fríos son relajantes, dan un efecto de retroceso y producen una sensación de calma”. En cuanto a efectos visuales indica que “en habitaciones grandes, los colores cálidos y oscuros ayudan a disminuir visualmente el espacio. Los colores fríos y los tonos claros, en cambio, nos permiten agrandar el lugar” .

El color secundario puede estar en muebles, alfombras y algunos textiles. Mientras que los acentos se reservan a adornos, almohadones o algún sector de pared o piso que se quiera resaltar. Según el arquitecto Julio Oropel, es una “buena estrategia el uso de los acentos con tonos que agreguen un poco de color, como por ejemplo el mostaza picante que en pequeños detalles hace vibrar un ambiente” .

Por otro lado, hay quienes eligen paletas monocromáticas, que son las más armónicas, y la variación está en el uso distintas tonalidades e intensidades de un mismo color o apelar a la diversidad en las texturas.

Tomar como base el círculo cromático puede servir para armar diferentes combinaciones. Se pueden elegir los colores por analogía, que consiste en reunir a aquellos que tienen un color como base: amarillo, amarillo-verdoso y amarillo-anaranjado. Esta opción está dada por colores adyacentes en el círculo cromático. También se pueden tomar los complementarios -que son aquellos diametralmente opuestos en el círculo cromático-  para lograr un contraste más fuerte. Por ejemplo: verde y rojo, violeta y amarillo, azul y naranja. Un contraste efectivo, pero menor, es el que se logra con el uso de los complementarios divididos que se consigue utilizando un color y los adyacentes de su complementario como el azul junto al naranja amarillento y el naranja rojizo. Finalmente, el máximo contraste se logra con los tres colores primarios o los tres secundarios. Los dúos o tríos pueden completarse con tonos neutros.

“La elección tomada a nivel de diseño nos ayudará a crear el estilo deseado: híper moderno, contemporáneo, etéreo, a tierra, clásico, atrevido, sereno, minimalista, tectónicos, psicodélico, exótico, empoderado, masculino, femenino, natural, digital, entre otros” , comenta Melamed.

A su vez, Furlani remarca que “la iluminación es importantísima en la percepción del color, ya que una luz inadecuada -ya sea natural o artificial- puede cambiar el tono elegido” .

Un color utilizado en el interior puede resultar totalmente distinto si lo usamos en un exterior, porque la luz solar refleja los pigmentos de la pintura de una forma diferente a la luz artificial

.Además, durante el día las variaciones de luz hacen que los tonos vayan cambiando de claros a oscuros, de intensos a opacos. La luz artificial, por otro lado, puede volver los colores más cálidos o fríos.

Sensaciones y estimulación del ánimo

El blanco aporta iluminación dentro del ambiente en el que se lo utiliza. Brinda una sensación de vacío, amplitud y limpieza. Los colores pasteles tienen similares características. Los tonos neutros o llamados “de la tierra” inspiran elegancia y serenidad.

Los azules y verdes fomentan el relax y la concentración. El verde incentiva a la creatividad y el trabajo individual. Es el color de la naturaleza, por lo que conlleva la sensación de frescura. El azul puede ser considerado institucional.

Los verdes y amarillos de tonalidades cítricas favorecen el diálogo y las relaciones interpersonales. Aportan claridad a los ambientes. Los naranjas aportan calidez y estimulan el apetito. Es el color de muchas frutas, verduras y especies.

El rojo inspira sensualidad y pasión, además de aportar calidez a cualquier interior. En grandes superficies puede ser muy atrevido de usar. El rosa es un tono más delicado, expresa feminidad. Pero en su variante más fucsia o chicle puede tener un toque infantil. Y los violetas dan toques de exotismo y el negro inspira elegancia, masculinidad y exclusividad.

Algunas recomendaciones

Antes de lanzarse a pintar nuestros ambientes, se debe tener en cuenta los colores de pinturas previas. Cuando se previamente existen ciertas tonalidades intensas en todo tipo de superficies se aconseja aplicar una mano de blanco puro. De esa manera la saturación del color que se coloque después será mayor y se verá más brillante.

Por otro lado, algunas tonalidades pueden ser diferentes cuando toda una gran superficie está cubierta. Por eso es aconsejable no sólo tener en cuenta la prueba de color, sino usar un programa simulador de espacios como los que suelen tener algunas marcas de pintura en sus sitios web.

Tendencias

La firma Pantone anunció su color del año: el Living Coral. Lo definen como “un color animado y vital que apuesta por la vida, con matices dorados que aportan energía y dinamismo con un toque de suavidad”. “Representa la fusión de la vida moderna. Se trata de un color enriquecedor que aparece en nuestro entorno natural y que, al mismo tiempo, exhibe una presencia animada en las redes sociales”, indican.

En Dulux han determinado que el tono de 2019 sería el Spiced Honey, un cálido tono ámbar inspirado en la belleza y la versatilidad de la miel.

Según el arquitecto Julio Oropel, “este año se viene un toque de especias, pero se está viendo mucho el beige que es un color que habla de la no elección. Es un color poco jugado. La tendencia hoy trae los beiges, los rosas, el amarillo ocre (que es un pacificador tonal y está en la línea conciliadora entre el color definido, completo y la neutralidad del crudo o del beige) que son colores de ingenuidad, no de optimismo”. “Sigue vigente el Soft Scandi, que tiene que ver con el escandinavo y se compone por una decoración sencilla, luminosa y con espacios abiertos, decorados sobre todo en color blanco, en tonos suaves y con diseños relajados”, asegura.

La marca Tersuave eligió este año como temática para su tendencia el vino, no el vino en sí como producto, sino su mundo, su entorno. Desde la producción, el nacimiento y cosecha de la uva, todo lo que hay en el campo donde están los viñedos, las hierbas, el color del romero fresco, el azul profundo de un arroyo, de un manantial, el color de las piedras, de las frutas como durazno y moras, el amarillo del sol, su potente rayo dorado. Todo un mundo de colores, emociones y sensaciones que están presentes desde que se planta la vid hasta que se logra el profundo color del vino y sus tonalidades, incluso en las catas.

Todo esto ha sido plasmado en cuatro paletas: Cata de Vinos, que es como un rojo bastante profundo; Vino Añejo, que es como un lila más pálido y fresco; Tierra de Vinos, que es un verde medio agrisado, más tranquilo; y Barril de Madera, que es un marrón verdoso.

Alba recomienda para esta temporada incorporar calidez a los espacios utilizando paletas tierras: colores como Créme Bruleé, Madera Ahumada, Mostaza en Grano, o neutros cálidos como Trofeo de Plata, Zépelin o Arenas de Sudán, en combinación con tonos enérgicos como Shangai o Mar Reluciente. Finalmente, sus expertos afirman: “El color forma parte del día a día, está presente en todo lo que percibimos. Podemos imaginarnos situaciones y sensaciones a partir de ellos. Para tener un espacio confortable y cuidado, es importante recordar que al aplicar tonos intensos los espacios tienden a percibirse más pequeños, las paredes nos darán la sensación de estar más cerca, ayudando a modificar la sensación que se tiene sobre la temperatura real del ambiente. A su vez, si combinamos paletas cálidas que van desde los naranjas a los marrones, generaremos ambientes que nos inviten a la reunión, al esparcimiento y son sinónimo de vitalidad, donde con la ayuda de colores fríos nos brindarán una cuota de calma y quietud. Vivamos el color de la misma manera que vivimos nuestro hogar”.

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