FLORENCIA CANALE: “EL AMOR Y LA HISTORIA ME ATRAVIESAN”

0

Florencia Canale: «El amor y la historia me atraviesan»

Es una de las escritoras más influyentes de la literatura argentina. Sobrina en sexta generación de Remedios de Escalada de San Martín, integra la ola de exitosos autores que eligen mostrar el lado B de los grandes personajes de nuestra historia. En una charla con DELUXE magazine cuenta cómo los elige y lo que siente por ellos.

Texto: Karina Pontoriero.

No da lo mismo una palabra que otra. La escritora Florencia Canale lo sabe y lo aplica. Tal vez porque lee con voracidad desde los 3 años, o tal vez porque estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Quizá por los años dedicados al periodismo, o seguramente por las tres cosas. Lo cierto es que la autora de Salvaje elige meticulosamente cada una de sus palabras cuando de hablar de amor e Historia se trata. Estos dos conceptos universales a los que les dedica gran parte de su tiempo porque despiertan su curiosidad e interés y de los que habla con entusiasmo.

¿Cuál es la fascinación o el atractivo que te produce el Siglo XIX que todas tus historias publicadas  sucedieron en esa época?

Me parece que en el país estaba todo por construirse y, a nivel mundial, me resultan interesantes las ideas de quienes vivían en ese siglo. Es un siglo por demás romántico en todos los sentidos: no hablo solo del sentido apasionado o sentimental, sino del romanticismo como épica, sobre todo de los hombres, que fueron quienes se pusieron en la primera línea para la construcción del país. Me resulta interesante cierta valentía, bravura, coraje, romanticismo, alguna ingenuidad.

¿Creés que ser descendiente de Remedios de Escalada marcó el rumbo de tu escritura?

Seguramente, porque mi primera novela, “Pasión y traición”, la tiene como protagonista. Sí debería agradecerle eternamente porque a partir de ella yo empecé a escribir, pero mi gusto por ese siglo y por esas historias estaba desde antes. Remedios vino, tal vez, a confirmar la vocación de querer contar esas historias.

¿Cómo elegís a tu próximo personaje? ¿En qué momento te das cuenta de que estás frente a un posible protagonista?

En general, el personaje o los personajes se me aparecen mientras estoy en el proceso de escritura de la novela anterior. Con Rosas fueron tres novelas porque era una vida larga, muy potente, muy productiva, con muchas vueltas. Para que un personaje me resulte interesante tiene que haber una historia con muchas contradicciones, claroscuros. Las vidas lisas son extraordinarias para vivirlas, pero no para escribirlas.

La historia de mi próxima novela me apareció de manera tangencial, mientras estaba escribiendo la segunda parte de la trilogía de Rosas. Los personajes van apareciendo casi mágicamente, resaltan por un hecho particular y despiertan mi curiosidad. Yo quiero creer que me buscan, que quieren que me ocupe de ellos, que investigue un poco más y después lo cuente.

Sabemos mucho de los hombres que han hecho historia, pero de las mujeres que los acompañaron o que tuvieron incluso un papel protagónico no se sabe nada. ¿Siempre la historia la escribieron los hombres?

Exactamente, la historia la escribieron los hombres. Definitivamente, quienes estuvieron en el campo de batalla han sido los hombres, no les vamos a sacar ningún mérito ni protagonismo. Mientras estoy escribiendo mi próxima novela, asoman de costado otras mujeres sublimes de ese tiempo de las que no se ha escrito demasiado y me vuelvo loca. ¡Qué ganas de contar! Y las dejo esperando. Han habido bastantes mujeres que, por supuesto, han sido amantes de, mujeres de, pero que han tenido una vida propia interesantísima y ese es un motivo para contar esa historia. Y hubo algunas mujeres que tuvieron entidad e identidad propia de las que se ha conocido poco.

¿Cómo cuáles?

Remedios de Escalada tuvo participación política desde su hogar; Encarnación Ezcurra, de quien yo escribí, que fue una mujer que hizo política en su espacio público. Era muy difícil que se hubiera tomado registro de Encarnación cuando era la mujer de Rosas. Una mujer con entidad propia es Mariquita Sánchez de Thompson, que a los 15 años decidió que se quería casar con alguien a quien su padre rechazaba y le escribió una carta al Virrey. ¡Una loca, una desatada! Eso era imposible.

Hoy, que el movimiento feminista se está haciendo escuchar más que nunca, ¿cómo ves a las mujeres que vivieron 200 años atrás?

Me parecen mujeres deslumbrantes, aguerridas, atrevidas, desobedientes. Son mujeres realmente interesantes. También Remedios, en otro nivel, porque tuvo mucha menos entidad. Pero ella tenía un contrato prematrimonial con un caballero y cuando lo conoció a San Martín decidió que se quería casar con ese hombre, un hombre desconocido. Eso, en 1812, era revolucionario. Un disparate. Tal vez no tomamos una real dimensión, pero a mí me parecen guerreras absolutas que han llevado adelante batallas duras para su tiempo.

¿Cómo manejás, desde tu lugar de escritora, los sentimientos hacia los personajes? Has escrito sobre Juan Manuel de Rosas, alguien discutido o resistido en la historia argentina. ¿Hasta qué punto te involucrás?

Por supuesto, me enamoro. Trato de no juzgar, aunque seguramente yo tenga una opinión formada sobre algunos sus actos, pero trato de salirme del asunto de los bandos. Cuando empecé a escribir sobre Urquiza sentí que no lo iba a querer. Era el enemigo acérrimo de Rosas y yo fui todo de Rosas, fui la mujer, la amante, la hija. Fue muy duro para mí escribir “La hora del destierro”, que es una novela del adiós. Finalmente me entregué y quedé tomada por Urquiza, porque me pareció un hombre deslumbrante, un adelantado, un estadista, con sus cosas, como todos tenemos nuestras cosas.

Tal vez el éxito de las novelas históricas se deba a que muestran a los próceres que estudiamos en la  primaria como seres vulnerables e imperfectos, más humanos…

Sí, eso es para mí lo que los hace abordables. Son tipos comunes que, a la vez, han sido capaces de llevar adelante sus ideales. Eso los destaca y los pone en un lugar de “hombre sobrenormal”. Sí, tienen cosas que uno podría mirar de reojo o podría juzgar y rechazar, pero trato de viajar a esa temporalidad y no dejarme dominar por las ideas del siglo XXI, porque si yo me dejo dominar por esas ideas me pierdo esa historia por completo. Uno debiera tratar de despojarse de la actualidad.

Sobre todo pensando en las mujeres, ¿no? Si uno mira a la mujer del siglo XIX con la mirada de hoy, quisiera despabilarla…

La ley, las costumbres, la vida era otra. La mujer estaba para quedarse en su casa, pasaba del mandato paternal al mandato de un marido. Dejaba un padre para ser “la señora de”, casi siempre en un vínculo desigual, de sometimiento al padre o al marido. Por supuesto, había algunas que se sentían incómodas con estos vínculos, que eran las menos. Por eso me parece ridículo juzgar y señalar a los hombres de aquellos
años con la mirada actual.

Sos una lectora ávida, ¿qué leés habitualmente?

Me gustan las novelas, leo también ensayo y leo historia, por supuesto. No leo tanto género policial o ciencia ficción, eso no me interesa.

Coordinás un taller de lectura, ¿cómo surgió la idea y a quién está dirigido?

“La odisea del discurso amoroso” era una idea que me rondaba y que tenía un poco agazapada. Había vuelto de un viaje, me había comprado la novela “Sed de amor”, de Yukio Mishima, e hice algún comentario sobre hacer algún tipo de taller de lectura con eso. Tuve una catarata de respuestas y me hizo repensar aquella idea. La verdad es que el taller de lectura es un momento de una felicidad enorme. Está dirigido a lectoras y lectores que tengan ganas de leer, pensar, buscar sobre este asunto que es el discurso amoroso a través de los siglos. Lo hacemos con mucho placer y mucha vehemencia.

¿Todo lo que leés y escribís está atravesado por la pasión?

El amor y la historia son los dos conceptos que me atraviesan. Me parece que el amor y sus ramificaciones, como el desamor o el abandono, es lo que nos constituye y acerca de eso me hago muchas preguntas. Y me doy cuenta de que no soy la única; somos muchos y muchas quienes nos cuestionamos el asunto amoroso.

Próximos pasos

En la agenda de Florencia Canale dice que seguirá presentando Salvaje, su última novela, por distintas ciudades del país, como Campana, Olavarría, Cipolletti y Santa Fe. En abril la podremos encontrar en la Feria del Libro y para septiembre lanzará su próxima novela de la que solo reveló que tiene como protagonista a una mujer.

Sus novelas

• Pasión y traición. Los amores secretos de Remedios de Escalada de San Martín
• Amores prohibidos. Las relaciones secretas de Manuel Belgrano
• Sí, quiero. Escrito junto con Dany Mañas.
• Sangre y deseo. La pasión de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra
• Lujuria y poder. La pasión de Juan Manuel de Rosas y su hija Manuelita
• La hora del destierro. Los últimos años de Juan Manuel de Rosas
• Salvaje. Urquiza y sus mujeres

Compartir:
Compartir.

dejá un comentario