CHUBUT

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Un verano lleno de posibilidades en Chubut

Descansar, andar descalzos sobre la arena o dormir una siesta con el sonido del mar. Llega el verano y con él, ¡las ganas de tomarse vacaciones! Es momento de desconectarse de todo para partir a un paisaje distinto: Chubut.

La playa se vive de forma diferente en la provincia del Chubut. El mar y el sol se mezclan con avistajes de pingüinos en lugares bien cercanos, con sumergirse en el agua a jugar con los lobos marinos, con caminar por la costa bajo un cielo que oscurece recién a las diez de la noche.

Tanto en Puerto Madryn como en Puerto Pirámides, Playa Unión, Camarones y Rada Tilly, los días son tranquilos y familiares, la temperatura es agradable (en verano supera los 30°) y cada uno puede disfrutar de lo suyo: sentarse a tomar mate, jugar al fútbol dejando huellas en la superficie blanca o desafiar las olas y el viento en una tabla de surf. Ni bien se llega a la costa chubutense se percibe la brisa en la cara, se hunden los pies en la arena y se ve que alguien, a lo lejos, se da un chapuzón en el mar transparente y tienta a hacer lo mismo. Antes que cualquier otra cosa, se corre a sentir la frescura del agua: acá las maravillas se manifiestan en pequeños placeres como tomar algo y disfrutar el paisaje de la meseta -tan diferente al de otras playas-, en tirarse sobre una manta, mirar hacia arriba y contemplar sólo el cielo celeste.

En verano, los balnearios abren sus puertas con propuestas particulares para recibir a los visitantes: no sólo se encuentra tiempo para el relax, sino también para ponerse en acción y practicar kayak, snorkel, buceo o surf.

En Playa Unión, a sólo 6 kilómetros del centro urbano de Rawson (la capital provincial), los más deportistas pasan los días entre kitesurf y windsurf: es el lugar perfecto por el oleaje.

En las playas agrestes de Puerto Madryn, hay que poner en práctica el arte de caminar y dejarse llevar por la naturaleza. Los balnearios están equipados; la gastronomía junto al mar le da sabor a la experiencia; siempre se da algún espectáculo; y, al estar en la Capital Nacional del Buceo, es inevitable animarse a alguna actividad subacuática. Las hay para todos los gustos, desde buceo hasta snorkel con lobos marinos. Dormir hasta tarde o madrugar para visitar la playa temprano, aprovechar el sol para desayunar con un  picnic o encontrarse con amigos en un café: lo lindo está en que se puede elegir y en sentir que los días le pertenecen a uno.

En Rada Tilly, la posibilidad de practicar carrovelismo está a la orden del día y, si el calendario astronómico coincide, hay que aceptar con gusto la oportunidad y emprender un trekking bajo la luna llena en el Área Natural Protegida Punta del Marqués.

A 160 kilómetros de Rawson, las playas de Puerto Pirámides están protegidas por acantilados, el paisaje está enmarcado por tamariscos y médanos, y las aguas son cristalinas y calmas, así que es fácil entrar en su ritmo relajado. Esa tranquilidad se extiende hasta bien entrada la noche, momento para una cena con frutos de mar y una caminata por la costa.

Algunos salen a andar sin rumbo fijo, a dejar que algún animal del lugar los sorprenda a lo lejos. Para los chubutenses es algo cotidiano ver a los lobos marinos descansando en la arena, pero los viajeros no pueden creer tenerlos tan cerca y no dejan de asombrarse con sus movimientos graciosos y su pereza. Las excursiones para acercarse a los rincones llenos de fauna son muchas y van de embarcar en Puerto Rawson y avistar a los delfines patagónicos, a acercarse a Punta Tombo y Cabo Dos Bahías para sonreír con los pingüinos y su caminata, o hacer una escapada a El Doradillo para ver a las ballenas.

En Punta Loma, a 17 kilómetros de Puerto Madryn, todos quieren sumergirse a nadar con los lobos marinos, y la experiencia lo vale: primero, estos animales miran tímidos, pero luego entran en confianza y se acercan a jugar; tanta proximidad conmueve, y su espíritu divertido es tal que se expande por el agua y llega hasta los visitantes.

Lugares para descansar abundan por toda la zona: hoteles, apart hoteles, cabañas, departamentos, casas, campings y hostels reciben a los viajeros con la promesa de camas mullidas y sueños tranquilos. Tanta calidez hace que, aún estando lejos de casa, uno se sienta bien recibido. Y las actividades son tan distintas a las de la vida cotidiana como pasear por la playa en bicicleta, rodear los acantilados del golfo Nuevo en Puerto Pirámides y (hasta el mes de diciembre) avistar ballenas desde la costa, en un barco ¡o en  submarino! Tal vez sea todo lo que hace falta para volver renovados, con la confianza de haber vivido momentos en una sintonía diferente.

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