MARCO ANTONIO CAPONI

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“Hoy podés crear lo que quieras, cuando quieras”

A los 21 años dejó Mendoza y vino a golpear puertas a Buenos Aires con la idea de convertirse en actor. Hoy es uno de los preferidos de la platea femenina, pero sobre todo es un intérprete versátil que pasó de la comedia al drama y de la pantalla chica al teatro sin desentonar.

TEXTO: Karina Pontoriero

“Soy hiperkinético”, se define Marco Antonio Caponi, que está a punto de comenzar las grabaciones de La Leona. También está ensayando una obra de teatro bajo la dirección de Luciano Cáceres. Y por estos días se estrena Pasaje de Vida, película en la que comparte cartel con el Chino Darín. Además, fue nombrado padrino de un cine de su querida Maipú, en Mendoza. Y es justamente allí a donde se quiere ir a vivir, más pronto que tarde, con un proyecto que paulatinamente va tomando forma. ¿Hiperkinético? Parece que sí. Sin embargo, el actor se toma un descanso de sus múltiples actividades para charlar con DELUXE Magazine sobre su trabajo, sus gustos y su futuro.

Los tiempos tiranos de la TV

¿Qué es La Leona?

Es una historia muy potente, diferente de lo que habitualmente se ofrece en una ficción diaria en televisión. Tiene una fuerza interesante. Saldremos al aire recién en agosto o septiembre por Telefe, con un elenco hermoso (Nancy Dupláa, Pablo Echarri, Miguel Ángel Solá, Dolores Fonzi, entro otros). Estoy contento.

Es novedoso grabar en TV con tanta anticipación

Una de las cosas que más me entusiasmó, más allá de la propuesta, es que se iba a poder trabajar con anticipación, algo que los formatos se merecen y que por una cuestión de productividad nunca sucede. Es todo un experimento también porque los programas televisivos suelen salir con 15 capítulos al aire y quedan a la espera de qué pasa para empezar a desarrollar la historia.

Grabar al día no te permite profundizar en tu personaje

¡Exactamente! Se construye la ficción con el minuto a minuto. Acá arrancamos con una proyección en el tiempo y eso te permite ir pensando qué es lo que vas a hacer.

¿Qué vas pensando? ¿Cómo es tu personaje?

No te voy a contar mucho para que no me censuren. Me refiero a que soy de leer mucho los libros, ver qué proponen los autores sobre el personaje y buscar la forma de lograr que eso que piden sea funcional a la historia. Después hay un criterio personal a partir del cual uno empieza a opinar, a sumarle cosas al personaje.

Te distanciás de la comedia para meterte en una tira con fuerte compromiso social que seguramente abrirá un debate

Tenía ganas de hacer en televisión algo con compromiso dramático, con la posibilidad de trabajar concentrado junto a mis compañeros. Y es muy lindo formar parte de algo que puede generar distintos puntos de vista e invitar a la reflexión. Es genial que se pueda llevar la realidad ficcionada a la TV; en Argentina hay historias insólitas para ser contadas. Es un poco lo que sucede con las series de afuera que son políticamente incorrectas a la hora de contar, no tienen una bajada de línea, son capaces de mostrar cosas terribles en una escena, pero siempre entendiendo que es parte de la ficción. A veces, acá se confunde la realidad con la ficción.

¿En qué sentido lo decís?

Hay mucho programa de debate donde la gente se pelea “de mentira”. Muchos creen que esa es la realidad. Pasa al revés con la ficción, se la toman seriamente. Son dos cosas distintas.

Hoy las series están muy de moda, ¿Cuáles mirás?

Me volví muy fanático de ‘Six feet under’, me reventó la cabeza. Antes de eso no me había sentado jamás a ver una serie durante 70 horas seguidas. También me hice muy adicto a ‘Breaking Bad’ y a ‘Black Mirror’, para mí una de las mejores que he visto. Su éxito está en que la estructura es infalible, cosa que se complica si empezás a grabar y falta que se escriban 70 capítulos; se tiene que trabajar con todo el panorama para poder construir. Es difícil hacer un personaje para mañana si te dan un libro hoy. Pasás de ser el médico del pueblo a ser bombero voluntario que salva niños por Internet.

Te volvés un poco esquizofrénico

Te volvés loco. Terminás siendo un malabarista con tres pelotas en las manos y una en los pies. Quiero verlo a Bryan Cranston (el protagonista de Breaking Bad) haciendo una telenovela acá, con los tiempos que manejamos, hay que ver si se la banca. Me parece genial cómo lo piensan, todo puesto al servicio de construir una mejor historia.

Bueno, el tiempo es clave. Entre una temporada y otra tenés 9 meses

Ahí está el punto. Cuentan con dinero y tiempo. Damián Szifron lo logró, escribió una genialidad como fue ‘Los simuladores’, hizo dos películas muy buenas y se permitió estar 10 años alejado hasta que volvió con una bomba. Leí el libro de ‘Relatos Salvajes’ y es ver la película en papel.

La experiencia cinematográfica

En cine está a punto de estrenar ‘Pasaje de Vida’, ¿De qué se trata?

Tengo miedo de hablar y contar de más, pero uno de los personajes, montonero, incentiva a sus amigos a que se unan. Yo soy uno de esos amigos. Transcurre en dos tiempos, la actualidad, donde un personaje empieza a indagar la historia de su padre, y en los ‘70. Está muy buena, es una película que habla de los vínculos.

Es una de tus primeras experiencias en cine

Lo primero que hice en mi vida fue una película que se llamó ‘Patagonia’. Una coproducción argentino-galesa que se filmó en el sur. Estuvimos un mes viajando, trabajé con actores de Londres, todos conocidos. Fue muy lindo ver cómo trabajaban, tan concentrados, precisos. Unos monstruos.

¿Cómo llegaste a ese film?

Fui al casting de una película que era coproducción con Hollywood, El director de casting, Javier Braier, me dijo “mirá, no quedaste pero te voy a tener en cuenta para otras”. Y me presentó para ‘Patagonia’. Me reuní con el director y quedé. Apenas terminé la película tuve una reunión en Pol-ka y se abrieron un poquito más las puertas.

Después de ahí no paraste de trabajar

Pol-ka es una productora que tiene mucha llegada al público. Entrás a trabajar y te volvés un poco más popular, sus tiras las ven millones de personas.

¿En qué cambió tu vida con la popularidad y esto de ser una especie de sex symbol?

(Sonríe, pero de lo de sex symbol no se hace cargo) Obviamente que no fue lo mismo. Yo me sentí al principio un poco incómodo, no te esperás que te pidan una foto, que te quieran saludar. La cabeza se empieza a confundir. Estás por comer una porción de pizza, levantás la cabeza y alguien te saca una foto con la muzzarella cayéndote por la boca. Me parece que un poco ‘Black Mirror’ engloba esto; todo queda registrado, es subido a Internet y te sumergís en una bola de paranoia que es horrible. Después uno se va acomodando.

¿Dejaste de hacer cosas por eso?

No le voy a echar la culpa a eso. Pero sí, me quedo más en casa. El año pasado no hice tanta tele y me di cuenta de que existe la posibilidad de “desaparecer”. Tampoco hay que creer que todo el mundo lo mira a uno.

¿No te deprimís si no te miran?

Me acuerdo de la frase de Rene Lavand que decía algo interesante: “Hay dos cosas que odio en la vida, que me pidan autógrafos y que no me los pidan”. Es así, es una contradicción. Tengo la suerte de poder elegir un trabajo y mi trabajo es este.

Y el reconocimiento del público viene en el combo

¡Obvio! Yo no hago esto por la fama. Lo hago porque sé que de esa forma puedo pensar en armar un proyecto propio, puedo crecer, aprender, yo lo miro por ese lado. Obviamente te da una visibilidad y te permite vivir. Es muy hostil la vida de los actores. Es una mentira eso que se ve en las revistas, que hacen creer que todos los actores somos millonarios. Hay otra realidad, a veces tenés largo períodos sin trabajo.

Elige tu propio futuro

Hablás de proyectos propios, ¿Qué estás pensando?

Me gusta experimentar y creo que hoy la tecnología es un espacio libre donde podés hacer lo que quieras. Justamente, pensando en que me gustan las series, me pregunto por qué me voy a quedar esperando a que alguien me proponga si yo también puedo elegir. Empecé a soñar con hacer cosas en Mendoza y me estoy encaminando para armar una productora sustentable allá, siempre pensando en hacer lo que uno quiere. Poner todo para que el deseo se cumpla, crear buenas historias y subirlas a la red para que todo el mundo las vea. Estoy escribiendo un largometraje con Juan Pablo Zaramella, un genio de la animación que ganó más de 300 premios internacionales, y participando de Ranchera, una miniserie creada por Miguel Grau-Bassas, también mendocino. Voy a dirigir el próximo capítulo.

Volvés a tus orígenes a ofrecer trabajo, al revés de lo que te sucedió a vos que viajaste a Buenos Aires para ser actor

Exactamente. Mi objetivo es tratar de tener un compromiso, correr el ego a un lado y aportar. No es que quiero ser un salvador, pero sí apostar a algo que estoy convencido que puede servir. Y creo que Mendoza es una ciudad increíble para tener calidad de vida y trabajar bien. Hoy ya no se necesitan 10 camiones para filmar, con un par de luces, sonido, cámara HD, y buenas ideas podes hacer cosas buenísimas.

¿Creés que dentro de poco solo se verá televisión por Internet?

Sin dudas, por eso quiero volcar mi energía ahí, donde sos dueño de crear lo que quieras, cuando quieras. Me gusta la idea de hacer algo que tenga la producción suficiente para que se vea el profesionalismo puesto en una serie bien hecha. ‘The office’ o ‘En terapia’, son series geniales fáciles de producir: cuatro paredes, dos cámaras y buenos actores que solo pueden apelar a su capacidad actoral con buenas historias, todo eso cobra un sentido artístico extraordinario. Se puede hacer eso. Estoy en ese camino y hay mucha gente que por suerte está en la misma.

¿Soñás con volver de viejito a Mendoza?

No creo que falte tanto. Estoy construyendo una casa autosustentable allá. Puedo generar energía, recolectar agua, potabilizarla, cultivar mi propia huerta (aunque eso suena muy bohemio, no sé si lo haré) y tener Internet para trabajar.

Reformulo: ¿Querés irte lo más pronto posible a Mendoza?

Soy muy hiperkinético, no puedo estar en un solo lugar, quiero estar en varios lugares al mismo tiempo. Si se da la posibilidad me encantaría vivir la mitad de mi vida allá y la mitad en Buenos Aires o donde sea.

¿En Buenos Aires, encontraste algún lugar que te brinde esa calidad de vida de la que hablás?

A mí me estresa la escasez de naturaleza. Para mí, el verde es la inmensidad. Pensá que yo vivía en medio del campo, entonces la adaptación fue difícil. En Buenos Aires estás todo el tiempo a mil. En Mendoza tampoco es fácil, hay que despojarse de cosas materiales, pero sos más libre.

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