PARIS, LA CIUDAD DEL AMOR

París, la cuidad del amor

Cautivadora, encantadora y poética, la capital de Francia es la definición por excelencia cuando se habla de destinos románticos.

TEXTO: Oficina de Turismo de París

Es imposible no pensar en todo lo que representa el amor cuando uno se para frente a la Torre Eiffel, de noche, y se deja cautivar por el contraste del cielo azabache y las luces de la ciudad. En la figura recortada de una pareja abrazada sobre el fondo parisino se reduce la imagen más acabada del destino más romántico. París es, indiscutidamente, la ciudad de los amantes.

¿Qué podría ser más romántico que pasear a lo largo de las orillas del Sena de la mano de su ser amado? París es una ciudad donde todo es posible y las pasiones pasan a primer plano.

Hasta los puentes en París pueden ser muy románticos. La ciudad cuenta con puentes legendarios y pasarelas para compartir un beso apasionado. Tal vez porque el arco simboliza una alianza, o porque el agua llevará incluso las promesas más locas. La tradición dicta que los enamorados deben besarse mientras piden un deseo en el Pont Marie, conocido como el Puente de los Enamorados.

Bajo Pont des Arts encontramos hacia un lado el Quai de Montebello, donde se pueden observar barcos que tocan música en vivo, y hacia el lado del Quai de la Tournelle, un amplio espacio con una vista increíble de la parte de atrás de Notre Dame.

Quienes buscan de tranquilidad encontrarán muchos lugares románticos fuera de lo común.

Rue des Thermopyles, una calle de adoquines, es un oasis de calma y verdor en el siglo XIV, ofreciendo un vistazo de un lado bucólico a París, como la Cité Florale donde incluso los nombres de las calles, Orchidées, Volubilis, Mimosas, Glycines, Iris, Liserons, evocan la fragancia de flores.

Y luego está el Square de Montsouris, anteriormente habitada por diversos artistas, con sus casas cubiertas de glicinas y hiedra. Dejar que el amor se eleve a mayores alturas en Montmartre es, sin duda, el principal destino para que los amantes se digan “te amo”.

El barrio Montmartre es un encantador pueblo que atrae a los visitantes del mundo entero. A las parejas, les encanta perderse por las calles bohemias que llevan a las escaleras de la Butte para subir a la Basílica del Sacré-Coeur (también disponible con Le Petit Train de Montmartre) y darse un paseo en tiovivo en la preciosa place des Abbesses. En esta misma plaza se puede admirar el famoso Mur des “Je t’aime“ (Pared de los “te quiero”). Ideada por Frédéric Baron y Claire Kito, este famoso mosaico declina un “Je t’aime“ (te quiero) en 280 idiomas diferentes.

A algunos pasos de ahí se encuentra el precioso musée de la Vie romantique, un lugar tranquilo y protegido donde el tiempo parece haberse detenido. Durante el día, las parejas pueden volverse inmortales en cuadros pintados por los artistas de Place du Tertre, o sus iniciales bordadas en un corte en el Marché Saint-Pierre.

Cada año, durante septiembre, en la fiesta de la vendimia en Montmartre, las parejas pueden expresar su amor delante del alcalde y en público durante la ceremonia de la no-pedida de mano. “Tengo el honor de no pedir tu mano“.

No hay nada más romántico que invitar a su pareja a una cena en crucero por el Sena para admirar los monumentos más bellos de París. Los barcos del restaurante de la Marina de Paris sirve cocina refinada elaborada con productos de mercado frescos, y los Bateaux Los Parisiens ofrecen vistas excepcionales desde su comedor totalmente acristalado, sin olvidar el famoso Bateaux-Mouches.

Hay dos grandes íconos que son imperdibles en la ciudad del amor: la Torre Eiffel, símbolo de Paris por excelencia, con una vista realmente estupenda; y la Torre Montparnasse, el edificio más alto de Paris, que tiene la mejor vista panorámica, desde donde se puede ver a una Torre Eiffel deslumbrante.

París tiene una gran cantidad de espacios verdes. Para un beso histórico, nada mejor que hacerlo en el Jardín des Tuileries, el más antiguo de la ciudad y un magnífico ejemplo de jardín “à la française“. En otros tiempos, Des Tuileries fue un conocido lugar de libertinaje y sus paseos fueron el teatro de los juegos del amor y del azar.

El jardín du Luxembourg, un islote de verdor en la Rive gauche, en pleno París, es el lugar perfecto para deambular en pareja por los caminos, a la sombra de los arboles mientras se admiran sus magníficas estatuas.

Para una cita apasionada, el parc des Buttes-Chaumont es un lugar que seduce a los tórtolos por su marco encantador: una antigua vía férrea, un puente colgante, una gruta, una cascada. Y para hacerse confidencias protegidos de los oídos indiscretos, los enamorados eligen los jardins de Rohany de Fontenay de los Archives Nationales. Esos espacios, restaurados y reabiertos al público en el 2011, ofrecen un ambiente de jardín romántico del siglo XIX con sus pinos parasol, glorietas y arte topiaria.

Para aquellas parejas que quieran encontrar el ambiente de La Belle Époque, el barrio de la Bourse, es un encantador y auténtico paseo por los pasajes cubiertos. Con sus cristaleras y sus encantadoras tiendas, estos pasajes transmiten una atmósfera muy especial que invita al paseo. A las parejas les agrada pasearse, abrazados, lejos de los sonidos de la ciudad. ¡Ideal durante un día de lluvia! Entre los ineludibles, la Galerie Vivienne es una de las más bellas de la capital, con sus extraordinarios mosaicos. En cuanto al Passage des Panoramas, tiene el sobrenombre “Pasaje del gusto“ ya que alberga una gran cantidad de deliciosos lugares: bistrot, salón de té, bar de vinos.

Al este de la capital hay un lugar que no hay que perderse. Para hacer una visita insólita en pareja, sepa que la visita del cimetière du Père-Lachaise es, contrariamente a las apariencias, un ineludible de los paseos románticos en pareja. Al doblar una esquina de sus románticos paseos y de sus tortuosos caminos, se cruzan tumbas ilustres: Proust, Jim Morrison, Colette, Fréderic Chopin, Héloïse y Abélard… Una invitación a la meditación y al ensueño.

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