CÓMO ANIMARSE A CUMPLIR LOS SUEÑOS

Cómo animarse a cumplir los sueños

Son una familia argentina que recorre el mundo hace 18 años. Candelaria y Herman salieron solos detrás de su sueño de viajar y llegar a Alaska a bordo de un auto antiguo. Llegaron mucho más lejos, tuvieron 4 hijos y escribieron un libro que inspira y acompaña a otros viajeros y soñadores como ellos.

TEXTO: Karina Pontoriero

El año 2000 fue recibido con esperanza en todo el mundo. Ese año, el tan temido Efecto Y2K, que desataría una gran catástrofe tecnológica, pasó sin pena ni gloria. Año bisiesto, dragón en el horóscopo chino, Juegos Olímpicos en Sidney, Diego Maradona internado en Cuba, Boca campeón de la Copa Libertadores después de 22 años, de la Intercontinental y del Apertura, mientras su eterno rival, River, se queda con el clausura. Muere el cuartetero Rodrigo, George W. Bush asume como presidente en los Estados Unidos y, por primera vez en la historia, un argentino llega a la NBA (Rubén Wolkowyski, que se suma al Seattle SuperSonics). Y, quizás con menos resonancia, los Zapp salían por primera vez a la ruta sin ningún plan. De todo lo mencionado, sólo esto último no ha dejado de pasar. Cuando no existían Wikipedia, Facebook ni YouTube; cuando tener Internet en un teléfono móvil era impensado, un par de enamorados salió a la ruta a cumplir su sueño. Aquel 25 de enero del 2000 pusieron en marcha el motor del Graham-Paige Modelo 1928 y la vida ya nunca fue la misma.

Dieciocho años atrás, Candelaria y Herman Zapp iniciaban solos un largo, larguísimo viaje. Se conocieron siendo niños, se pusieron de novios en la adolescencia y, ya casados, buscaban el momento ideal para viajar. Pero ese momento nunca aparecía.

“Estuvimos 6 años cambiando la fecha del viaje. Yo trabajaba bien, tenía una pequeña empresa de cableado de fibra óptica, tenía grandes clientes.

Me propusieron presupuestar un trabajo inmenso, que me llevaría dos años, y me decían‚ después de ese trabajo te vas en un yate‘ y no lo acepté. Menos mal, porque después vino la crisis. Yo compraba productos en dólares y me pagaban los trabajos en pesos. Creo que hubiera perdido todo, hasta la casa. Seguí a mi corazón en lugar de al interés económico”, cuenta Herman Zapp, el padre de esta familia viajera.

“Ahorramos mucho para poder viajar, pero era muy difícil porque los sueños los vas posponiendo. Cuando tuvimos ganas de tener hijos hicimos el clic y nos preguntamos ‚¿A dónde se fue nuestro sueño?‘ y nos dimos cuenta de que teníamos que empezar, porque pensábamos que con chicos no íbamos a poder viajar”, recuerda Candelaria. Estaba equivocada. En junio de 2002, en Carolina del Norte, nació Pampa. Tres años más tarde llegó Tehue, el único argentino de los cuatro hermanos Zapp; Paloma nació en Vancouver, en el 2007 y el más pequeño, Wallaby, es australiano y tiene 9 años. Así se completó la familia, que aún hoy sigue recorriendo el mundo a bordo del aquel auto antiguo que despierta curiosidad y admiración por donde pase.

“Si yo hubiera sabido que íbamos a tener hijos, que me iba a quedar sin dinero, que iba a estar tantos años fuera de mi casa, lejos de mi familia, de mis amigos, no sé qué hubiera pasado, no sé si hubiera empezado el viaje. Fue muy difícil animarme por 6 meses… imagínate, quizás no me animaba nunca”, confiesa Candelaria, que por suerte no lo supo y se animó.

Primero objetivo del viaje: llegar a Alaska. La idea era estar en 6 meses con los 4.000 dólares que tenían ahorrados, pero a los seis meses estaban en Ecuador, con unos pocos dólares en el bolsillo. “No teníamos dimensión del viaje que estábamos encarando”, aseguran. Tardaron 3 años y 9 meses en cumplir su primer objetivo de viaje. Un mes antes de llegar a Alaska, ya con Pampa en brazos, Candelaria se angustió: “Creía que pisar Alaska sería el fin de nuestro sueño y no quería”.

Pero el mundo es tan inmenso, que el sueño de los Zapp parece no tener fin.

Hoy, su fuente de ingresos es “Atrapa tu sueño”, un libro editado en español e inglés, que va por su edición número 13, en el que Herman y Cande cuentan con lujo de detalles cómo fue que cumplieron su sueño. El libro no solo funciona a modo de diario, recopilación de anécdotas y pensamientos, también muestra el proceso de cambios, aprendizajes y entrega que atravesaron los protagonistas. Aprender a confiar en la ruta y en la gente. “Aprender que si algo pasa, algo va a pasar”, dice Herman. “Atrapa tu sueño” es una historia real que quiere demostrar que cumplir los sueños es posible, solo hay que animarse a vivirlos. “Queremos inspirar a los que lo lean a que salgan a conquistar su sueño, que se animen a vivir”, dice Herman.

¿Qué pasó cuando se quedaron sin plata?

A Cande le gustaba pintar, así que surgió la idea de que ella pinte y yo haga los marcos y venda los cuadros. Empezó pintando unos pájaros, le costó encontrar su estilo porque, si bien dibujaba, nunca había pintado pensando en vender. Logramos vender algunos y con eso continuar nuestro viaje. Lo más lindo de quedarnos sin dinero fue que se nos abrió la posibilidad de charlar con la gente; cuando teníamos plata no existía esa necesidad.

¿Creen en Dios?

Herman: Cuando viajás, es imposible no creer. Al contrario, creés más. Te pueden enseñar de Dios, pero cuando estás en el camino, lo ves. Llamalo como quieras: Dios, Buda, Alá, el sol, el espacio…Todo te dicen “tené fe” y es viajando como lo ponés en práctica. Dios proveerá y provee. La fe funciona cuando vas por lo que vale la pena, por vivir la vida.

Después de 300.000 kilómetros recorridos e incontable cantidad de paisajes vistos, ¿se siguen sorprendiendo?

Cande: Es increíble, pero aún me sigo sorprendiendo. Me he preguntado si habrá un momento en que deje se sorprenderme. Siempre hay algo diferente, pero pasa más por la gente y lo que hacen. Hoy ya recuerdo más a la gente que a los paisajes.

¿Somos iguales en cualquier lugar del mundo?

Somos iguales. Todos queremos lo mismo: amar, ser amador, tener una familia, cumplir un sueño, no importa donde vivas ni donde hayas nacido.

Lejos quedaron aquellos primeros años de ruta en los que dormían en el auto o pagaban alojamiento.

En este 2018 y gracias a sus seguidores en las Redes Sociales, los Zapp duermen casi todas las noches en casas de familia. “Siguen nuestro viaje, saben dónde estamos y nos invitan”, cuentan. Antes, cuando faltaban años para que explotaran Facebook y Twitter, las invitaciones eran espontáneas: “Se acercaban a ver el auto, conocían nuestra historia y nos invitaban. Son invitaciones hermosas, porque salen del corazón”.

Otra de las cosas que aprendieron en estos 18 años arriba del Graham-Paige es que de nada sirve hacer planes. “Desde el primer día que nunca funciona lo que planificamos, pero también sabemos que vamos a encontrarle una solución a cada adversidad”. El que habla es Herman, el hombre que parece no tenerle miedo nada. Y Cande agrega: “lo único que sí nos condiciona para armar los viajes es el clima, siempre buscamos el calor porque es mucho más divertido. Vas más liviano, es más lindo acampar cuando hace calor y los chicos lo disfrutan más.”

¿Qué lugares les costó dejar?

C: ¡Uff! ¡Montones!. Cuando dejábamos África, yo lloré durante el mes previo por los rincones, estábamos todos muy sensibles, no queríamos irnos. Australia también nos costó. Tantos países que dejás y no sabés si vas a volver, eso es lo que nos entristece. También nos cuesta dejar una casa, porque los que nos invitan son personas que más o menos piensan o quieren lo mismo que nosotros, entonces, enseguida congeniamos e irnos es como dejar a la propia familia.

¿Y hubo algún lugar del que pensaran “aquí sí puedo plantar bandera y quedarme”?

C: Siempre pensamos que vamos a volver a Argentina. De hecho cada tres años lo hacemos para reencontrarnos con los amigos y la familia, es muy difícil encontrar el lugar perfecto para decir “me quedaría a vivir acá”, todos tienen algo increíble para conocer, pero nunca hay algo que complete ese 100% y aquí están la familia, los amigos.
H: Si pensás tanto en el futuro, te olvidás de vivir el presente.

¿En algún momento se arrepintieron de esta vida sobre cuatro ruedas?

C: A veces, cuando se presenta un desafío, te preguntás ‘¿por qué me metí en esto?’, pero la verdad que es pasajero.
H: Nos arrepentimos de no salir antes.

El sueño de esta pareja, que sigue tan o más enamorada que aquel 25 de enero de 2000 cuando partieron, fue creciendo a la par que creció la familia. Salieron dos, hoy son seis personas que viajan en el mismo auto antiguo del que nada sabían. Después de ese primer objetivo llamado Alaska dijeron: “¿Y si vamos a Asia?”, y hacia allí fueron. Se entusiasmaron y siguieron por África. Más tarde el sueño fue dar la vuelta al mundo. “Uno no se cree capaz, por el dinero, por la incertidumbre, pero yo conozco un montón de gente pobre que lo único que tiene es dinero”, dice Herman. Y recuerda cuando un millonario que los ayudó en Indonesia les dijo: “Yo no soy rico, rico es el que tiene tiempo para hacer lo que quiera”.

¿Qué fue lo más difícil que les tocó vivir en todo este tiempo?

Lo más difícil en estos 18 años fue tomar la decisión. ¿Elegís vivir la vida o pasar por ella, pagar cuentas, ocupar un lugar en el cementerio? ¿No sería mejor mirar hacia atrás y decir “qué bueno que me animé”? Nadie puede convencerte ni decidir por vos. Por supuesto que llegar a esa decisión no fue fácil, pero si hubiera sido fácil no tendría tanto valor.

Atrapa tu sueño. El libro que inspira

“Estuve 8 meses escribiendo sin parar”, dice Herman. El resultado es un libro de 435 páginas que cuenta el viaje de los Zapp desde Argentina hasta Alaska. “Atrapa tu sueño” se consigue a través de MercadoLibre y en algunas librerías pequeñas. ¿Cuáles? Podés escribirles un mensaje a través de las redes y te pasan el listado por zonas.

¿Dónde seguir a los Zapp?

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www.argentinaalaska.com

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