“AMO MI TRABAJO CON LOCURA, NO PODRÍA HACER OTRA COSA”

“Amo mi trabajo con locura, no podría hacer otra cosa”

Es actor y su primer trabajo fue en el musical Casi normales, obra ganadora de un Pulitzer, después de su paso por Historia de un clan, Tu cara me suena y Un gallo para Esculapio, su rostro ya es familiar.

Texto: Karina Pontoriero

Canta, baila, actúa. Puede generar rechazo por ser un tipo violento (Gringo, en Cuéntame otra vez), invitarnos a vivir los ’80 (Lonny, en el musical Rock of Ages) o conmovernos hasta las lágrimas (Gabriel, en Casi normales). ¿Hace todo bien? “Soy muy perfeccionista”, reconoce. “No suelo hacer cosas a medias. Si algo me apasiona, voy con todo”. Así lo explica Matías Mayer, 27 años, actor.

¿Cómo te llevás con tus personajes? ¿Te cuesta salir de ellos?

Me gusta darles un cierre a mis personajes. Por ejemplo, la decisión de no volver a hacer Casi normales tiene que ver con que, para mí, es un ciclo cumplido. Fue hermoso, un hermoso personaje. Me encantó la obra y ser parte, me enseñó un montón de cosas, pero me parece que es necesario saber cuando algo ya está y soltar. No me quedo pegado ni reniego, los tomo como un aprendizaje durante el tiempo que me toque interpretarlos y veo qué puedo sacar de cada uno de ellos para mí, como actor, y para la vida.

Interpretaste a Gabriel en Casi normales durante muchos años y fue un verdadero éxito. ¿Qué te dio ese musical?

Desde lo laboral, me puso en la pantalla. Fue mi primer trabajo profesional en teatro, con todo lo que eso implica, además de que es una gran obra y un gran personaje. Hay un montón gente que explota de talento en el musical y sin embargo todavía no les llegó el papel o la hora indicada, creo que hay también un golpe de suerte. Estuvo muchos años en cartel, con éxito, y es una obra excelente, por cómo está escrita, por el elenco, imaginate que ganó un Pulitzer.

Estos últimos dos años llegaste a la TV con Historia de un clan y, recientemente, con Un gallo para esculapio; hiciste Maracaibo, tu primera película, pero seguís muy ligado al musical, ¿creés que tu carrera irá siempre para ese lado?

No me gusta encasillarme en ningún género ni medio, me gusta variar, me desafía a mí desde otro lugar, sino hay veces que uno se
achancha. Me interesa seguir incursionando tanto en cine como en TV, me dan curiosidad, pero claro que el teatro musical me es muy familiar y es algo muy mío.

¿En qué momento dijiste “esto es lo mío”?

Es una vocación que surgió desde muy chico, no fue de repente. Estuvo siempre muy incorporado en mí, aunque me costaba verlo como una profesión o me daba miedo, quizá. Pero llegó un momento en el que había demasiadas señales, una de ellas y muy clara fue Casi normales. Esas señales me demostraban que era inevitable, que no podía con todo y, claramente, en la decisión no había ninguna duda. Se me hizo bastante fácil, se dio todo naturalmente, estaba haciendo una obra bárbara en calle Corrientes, no había mucho que decidir.

No pasaste por esa etapa bohemia de hacer castings y comer arroz todos los días para vivir de la actuación…

No fue mi caso. Creo que estar yendo a la facultad me liberaba mucha tensión de la cabeza, me permitía estar más relajado mentalmente. De todas formas, me preparé mucho, estudiaba y hacía muchas clases de teatro, canto, baile, estaba apostando todo, pero tampoco quería dejar la facultad porque ya lo había empezado. Cuando se dio lo de Casi normales se me empezó a complicar un poco más y el esfuerzo fue muy grande, pero quería terminar la carrera a toda costa. El salto lo tenés que dar, nada te garantiza nada. Amo mi trabajo con locura, no podría hacer otra cosa.

Decís que no podrías hacer otra cosa en tu vida, sin embargo estudiaste administración de empresas, una carrera que no pareciera tener mucha relación

Irónicamente, sí. Fue otro momento de mi vida, estaba explorando mucho (todavía lo sigo haciendo, pero en otra etapa). Fue algo que se dio en ese momento, siempre me interesó todo lo que tuviera que ver con las ciencias exactas y los números. La carrera de Administración de Empresas es muy amplia y abarca una gran variedad de rubros, no solamente de los negocios. Es más, yo como actor en algún punto soy un producto, me tengo que vender. Me parece que está bueno ir buscando y encontrando dónde se cruzan, tal vez me sirva en el futuro, si llegara a interesarme producir.

Ya estás produciendo algo en Broadway, ¿es así?

En realidad, junto a mi hermano invertimos en una obra porque surgió la posibilidad (The Parisian Woman, con Uma Thurman). Se estrenó en noviembre allá, viajé al estreno y estuvo fantástico. Yo estoy acostumbrado a estar sobre el escenario y fue mi primera experiencia del otro lado. No soy productor de la obra, ni cerca, solo se dio una posibilidad y me pareció interesante como aprendizaje, pero hoy mi foco está en actuar y seguir por donde vengo.

En alguna nota mencionaste que no te seduce la idea de trabajar en Broadway, ¿por qué?

Cada vez que voy a Broadway pienso “qué ganas de probar alguna vez”, pero sé que implica mucho sacrificio y no es que no esté dispuesto a hacer sacrificios, sino que tengo que ver qué sacrificios estoy dispuesto a hacer y qué cosas estoy dispuesto a no tener y por qué. En este caso sería sacrificar todo por estar en Broadway. Si lo pienso un poco en frío siento que sí, que estaría en “la meca”, pero que una vez que llegaste ya está , que me preguntaría “bueno, ¿ y a hora?”, porque implicaría dejar mi gente, mi trabajo, empezar de cero. Siento que para estar en Broadway tenés que quererlo demasiado y no estoy tan seguro de quererlo a ese nivel.

Es que para Matías no todo es trabajo. “Me gusta disfrutar el tiempo libre, estar con mis amigos, llevar una vida social. Ir a la cancha los domingos me parece un programón (es fanático de Boca)”. Mientras, se prepara para seguir perfeccionándose en el camino de la actuación: Estudia canto con Sebastián Mazzoni y toma clases de teatro en Timbre 4, la escuela de Claudio Tolcachir. “Estudiar teatro es fundamental para mí. Es el lugar donde me relajo, me baja mucho la ansiedad, es el lugar donde puedo explorar y probar”, cuenta.

Hace pocas semanas terminó Rock of Ages, una obra que sumerge al espectador en la adrenalina del rock de los ’80. El musical estuvo sólo tres meses en cartel, los días martes en el Maipo, y fue un éxito.
“Hicimos 15 funciones llenas, algo que no esperábamos y fue una grata alegría”. El 2017 lo despide filmando una película bajo la dirección de Walter Becker, donde comparte set con Guillermo Pfening, María Abadi, Celina Font y Diana Lamas “Un lindo elenco y una linda manera de cerrar el año”

¿Dónde te encontrará el 2018?

En principio, cuando termine de filmar me voy de vacaciones unas semanas para cambiar el aire. Siempre que puedo trato de darme ese lujo para resetear el chip. Además, porque fue un año bastante movido y está bueno recargar energías. Está la posibilidad de que vuelva Rock of ages y después iremos viendo sobre la marcha, pero no me preocupa tampoco.

¿Hay algo que te estrese? Parecés muy relajado…

Soy fanático de estresarme. Soy muy obsesivo con todo lo que hago y, por ende, todo lo que no sale como quiero me estresa hasta que entiendo, hago todo mi proceso y me digo: “Tranquilo, tranquilo”.

¿Obsesivo en qué?

Muy perfeccionista. Elijo algo y me gusta hacerlo a fondo.

¿Con el orden de tu casa también?

No, ahí olvídate.

 

Un lugar en Zona Norte

Vive en Palermo, pero se crió en Martínez. Allí transcurrió su adolescencia y de allí son sus amigos. “Hay un bar en Av. del Libertador y Repetto que se llama Dante’s, es el lugar más emblemático para mí. Un bar al que fuimos con mis amigos durante años, posiblemente todos los días”, recuerda. Ahora, cuando vuelve a Zona Norte para visitar a su familia y amigos, elige pasar un rato por el vial costero de Vicente López.

 

Ping-Pong con Matías

Una obra que hayas visto y te partió la cabeza: El curioso incidente del perro en la medianoche
Un personaje que te gustaría interpretar: Evan Hansen, del musical Dear Evan Hansen
Un director que te gustaría que te dirigiera: Claudio Tolcachir, en teatro. Damián Szifron, en cine
Un libro que te haya marcado: The Actor‘s Art and Craft, de William Esper y Damon Dimarco

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