CAMBIO DE ERA: DE LOS SMARTHPHONES A LA SMARTLIFE

Cambio de era: de los smartphones a la smartlife

La tecnología le está ganando al futuro y se metió en la casa. Hoy, los electrodomésticos y los muebles también cumplen funciones que para los humanos pueden ser tediosas. Cómo se crea una casa inteligente y en qué puede ayudarnos.

Texto: Karina Pontoriero

No hay despertador. Las persianas comienzan a levantarse lentamente para dejar entrar la luz. Desde la cocina llegan aromas a café recién hecho y a pan tostado, pero no hay nadie más en la casa. Los electrodomésticos funcionan sin la intervención del hombre. No es Odisea 2001 ni Back to the future, pasa en la vida real y cada vez más. Las llamadas “casas inteligentes” simplifican la vida de la mano de la domótica.

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, domótica es un conjunto de sistemas que automatizan las diferentes instalaciones de una vivienda. Otra definición habla de la integración de la tecnología al diseño inteligente en el hogar o la oficina. No sólo sirve para que el despertar sea más placentero, también logra ahorro energético y brinda mayor seguridad, dos temas prioritarios para la gran mayoría de las personas en la actualidad. Se trata de delegar tareas y responsabilidades.

Escena de la vida cotidiana. Segunda parte.

Día helado. Minutos antes de salir del trabajo toma el teléfono, toca la pantalla (ya no quedan rastros de aquello que conocimos como teclas) y enciende la calefacción en algunos ambientes de su casa. Llega a su hogar: tiene la temperatura ideal y tuvo que dejar la calefacción o el aire acondicionado todo el día en funcionamiento. La tecnología inalámbrica permite pequeños lujos como este y muchos otros más; como la opción de programar los riegos del jardín en ausencia del propietario o, todavía más sencillo, apagar las luces de la planta superior sin tener que subir las escaleras. Sí, es tecnología inteligente que, sin dudas, brinda mayor confortabilidad.

Domotizar una casa no es imposible ni inaccesible. Gracias al wifi, las redes inalámbricas y los dispositivos móviles que permiten instalar tecnologías sin necesidad de romper paredes. Un módulo de control a distancia conectado a Internet, módulos más pequeños conectados a los tomacorrientes o electrodomésticos, sensores y ¡voilà! Por supuesto que, previamente, se debe haber instalado un programa con los comandos grabados para que cada aparato sepa qué debe hacer. Ahora, lo que resta es dar la señal a través del smartphone, el i-pad o una notebook para que la magia suceda. Hay aplicaciones compatibles con los sistemas operativos de Android e iOS, que permiten dar órdenes desde cualquier lugar del mundo y hasta sistemas más sofisticados que actúan a distancia mediante reconocimiento de voz o gestos.

Inteligencia en las pequeñas cosas

“La felicidad está en saber apreciar la belleza en las pequeñas cosas”. Una frase trillada que se puede aplicar perfectamente a esos maravillosos pequeños electrodomésticos que hasta hace algunos años adormecían en el universo de lo análogo o pertenecían al mundo de la ciencia ficción. Basta de agacharse para llegar a los rincones más recónditos de la casa y dejar todo reluciente. Parece una publicidad del estilo ¡Llame ya! que se ve en televisión por la madrugada, pero eso es lo que ofrecen las nuevas aspiradoras, que pueden ser programadas para limpiar, incluso cuando el dueño de casa no está. En los últimos años, las marcas más populares como Atma o LG han lanzado sus versiones y por eso ganan cada vez mayor protagonismo.

¿A quién no le gustaría que el placard se ordene solo? Esa opción ya existe y se llama Laundroid. Se trata de un mueble desarrollado por un grupo de emprendedores japoneses que plancha la ropa, la dobla y organiza. Un milagro, sí, pero de la ciencia. El mueble se controla desde una aplicación que ya está disponible en iOS y Android.

Dentro de esa misma línea, recientemente se lanzó LG Styler, una tintorería portátil que combina la tecnología de vapor de los lavaderos, los adelantos en control de temperatura de las heladeras y la tecnología de control de flujo de aire de los acondicionadores. El artefacto incluye funciones como “Easy Pants Crease Care”, que quita todas las arrugas de los pantalones. Intentá no enamorarte.

Si el objetivo es ahorrar energía, la clave son los termostatos inteligentes que permiten crear espacios eficientes y controlar la temperatura de los distintos ambientes. No tiene sentido mantener el aire a baja temperatura un día de calor si no hay nadie. En este caso, el pequeño gadget se ocupa de elegir la temperatura adecuada combinando las condiciones externas -el clima- con las internas.

Cocina con Wifi, ¿Para qué? La marca Samsung presentó un horno que puede ser monitoreado desde el teléfono, con un sistema de iluminación integrado. De esta forma, se puede controlar que la comida no se queme desde cualquier lugar de la casa. Si eso sucede, la campana extractora también está conectada para hacer su trabajo. En Whirlpool fueron un poco más lejos y diseñaron una cocina con un sistema de reciclaje que genera compost. El filtro de la cocina controla la temperatura y humedad de los residuos hasta que se conviertan en abono. El Medio Ambiente, agradecido. Para los cocineros inexpertos, la línea Scan to Cook lee los códigos de barra de alimentos congelados y recibe las instrucciones para que la cocina o el horno sepan exactamente cuál es la temperatura y el tiempo de cocción adecuados. La línea de electrodomésticos inteligentes de Whirlpool incluye pantallas touch y una interfaz que guarda información sobre hábitos hogareños.

Si la idea es disfrutar más de la vida y dejar que los electrodomésticos cumplan con sus tareas, la heladera con Wifi es casi imprescindible. La empresa coreana Samsung ofrece una amplia línea que, gracias a su sistema integrado que funciona mediante control de voz y aplicaciones, permite crear un perfil de usuarios, llevar un control de stock y hacer la lista para el súper.

En climatización, son muchas las marcas que lanzaron productos smart, aunque la delantera parece llevarla Panasonic, con una línea que incluye sensores para detectar la presencia de personas y su nivel de movimientos para ajustar así el suministro de aire.

La vida antes de Google

Hace poco más de 18 años nacía Google. Desde entonces, la vida de todos cambiaría para siempre. Adiós a pasar horas en la biblioteca buscando información en libros viejos. Hoy, todos los productos Google están enraizados a la vida cotidiana de una forma natural. Google Maps para saber cómo llegar a un lugar o consultar si hay cortes de tránsito para optar por rutas alternativas. Google Drive para guardar información de relevancia sin ocupar espacio en los ya obsoletos DVD y disponer de ella desde cualquier dispositivo, en cualquier lugar del mundo, o crear documentos de Excel o Word aunque no se tenga el paquete Office. Google Calendar para llevar una agenda organizada conectada con todos los dispositivos digitales que usamos habitualmente. Google Art & Culture para recorrer museos de todo el mundo en una experiencia de realidad virtual.

Google Play Store para descargar aplicaciones de todo tipo, grupo y factor. La lista es numerosa: desde aplicaciones como Duolingo, que permiten aprender varios idiomas, hasta SkyAlert, una app que avisa de un sismo antes de que suceda. Aplicaciones que revelan dónde hay redes gratuitas de wifi cerca (Wifi Finder) y otra como Be my eyes, que ayuda a personas no videntes a leer el menú de un restaurante o un cartel callejero.

El abanico de opciones es mucho más amplio de lo que hasta el director de cine más creativo pudiera imaginar, pero todo va en
pos de un mismo objetivo: ofrecer un servicio para que la vida de los usuarios sea más sencilla. Casi nada.

La inteligencia artificial de Zuckerberg

A fines de 2016, el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, presentó a Jarvis, el sistema de inteligencia artificial que controla todos los equipos de su hogar. El nombre no fue azaroso: Jarvis es el asistente inteligente de IronMan. El sistema se maneja a través de Messenger de Facebook, reconoce rostros y voces. Desde allí puede controlar todos los movimientos y los aparatos electrónicos de su casa. Jarvis, a la vez, aprende gustos, patrones, nuevas palabras y conceptos. Un ejemplo: Si Zuckerberg dice “Buenas noches”, Jarvis sabe que debe apagar las luces de la habitación.

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