DIARIO DE VIAJE: TRANSITAR NUESTRA TIERRA – BARILOCHE

Diario de viaje

Transitar nuestra tierra: Bariloche

“Somos transeúntes”, dice un libro de Ho’ponopono que estoy leyendo, y nada más lindo que recibir las ofrendas de una Argentina enorme. Una ciudad a la que muchos se acercan en sus vacaciones -tanto de invierno o verano- y a la muchos jóvenes deciden mudar sus vidas. Un lugar que nos propone dejarnos fluir en su mística, respirar su aire de aventura y nos hace sentirnos uno con el mundo.

Texto y Fotos: Victoria Lauria

Apenas unos pocos meses después haber vuelto de un viaje por Europa y a unos cuantos meses de distancia de mis próximas vacaciones, una oferta se puso antes mi ojos y ¡Bum! Ya tenia pasaje para ir a Bariloche el 1 de Enero. Primero empecé diciendo “me voy al Sur”. Pero, ¿qué implica “ir al sur”? Abismo enorme tratar de “meter el sur” en 15 días, abismo entender todo lo que hay para hacer y ver. Por unos cuantos meses dejé el viaje en el tintero, sin siquiera saber el horario del vuelo, hasta que en Diciembre caí en la cuenta que no tenía nada preparado.

Unos pocos días antes de partir entendí que no me estaba yendo “al sur” si no que iba a Bariloche, ida y vuelta. Así que, achiqué mis pretensiones e intenté focalizar. Inicié una maratón de preguntas que fui haciendo a cualquier persona que alguna vez había ido allí: amigos, conocidos, amigos de conocidos. ¿Qué llevo? ¿Hará frío? ¿Voy en carpa? ¿Qué carpa? ¿Puedo dormir en un refugio? ¿Voy a un hostel? ¿Es una locura ir sola? Entre páginas y páginas de internet me fui haciendo una idea, pero la verdad, no lograba imaginarme con lo que me iba a encontrar. Mi único punto de partida fue anotarme en un curso de fotografía de paisajes, dictado por Jeremias Thomas, lo que me obligaba quedarme cerca de Bariloche durante mi estadía. Así fue como por primera vez ubiqué la Av. Exequiel Bustillo en Google Maps, la ruta que bordea el Nahuel Huapi y punto de partida para mucho de lo que sucede en allí.

A veces está bueno tener una guía para simplemente romperla. A diferencia de muchas ciudades por las que viajé sola, de esas que “googleas” y saltan miles de blogs, recomendaciones, fotos, y se arma el recorrido en un segundo, en este caso, por lo menos para mí, no todo era tan claro. Sabía que hay cuatro refugios principales, muchos lagos en los que se pueden hacer actividades acuáticas y me habían hablando de la feria de Colonia Suiza. Pero al margen de toda esa información suelta, lo único seguro era que quería caminar, hacer trekking, alguna actividad en el agua, sacar fotos y probar la variada oferta de cerveza artesanal. Y me resonaba en la cabeza lo que todos me decían… “te va a encantar”.

Las guías rápidas que me ofrecieron en los dos hostels en los que paré -con mapa en mano, historias y experiencias personales- me sirvieron como un paneo general. Así armé el viaje, día a día. A pesar de haber llegado sola, luego de la primer noche comencé la aventura con otros transeúntes “de aquí y de allá”. Compartimos la misma intensión: relajar la mente, conocer y dejarse sorprender por lo que esas tierras tienen para ofrecer.

Circuito Chico

Lo señalan como un punto turístico pero puede llevarte varios días dependiendo de cómo lo recorras. Es un circuito marcado por una ruta que comienza en el Km 18 de Av. Bustillo -al Oeste de la Ciudad de Bariloche-, bordeando el Lago Nahuel Huapi; atraviesa el Lago Moreno dividiéndolo en Este y Oeste. A unos 8km del inicio se encuentra el famosísimo Hotel Llao Llao y Puerto Pañuelo -de donde salen las excursiones a Puerto Blest, Isla Victoria y Bosque de Arrayanes-. Al costado de esta ruta hay varios senderos para hacer a pie.

El primer día fui a lo seguro y me dirigí a su inicio, donde se encuentra el Cerro Campanario. Se puede subir por aerosilla o caminando. Es un sendero de trekking corto, de 30 a 45 minutos, pero bastante empinado. A penas llegué a la cima se nubló y empezó a llover. Tuvo su encanto, pero el clima me obligó a volver otro día y poder apreciar esa magnifica vista – una de las panorámicas más lindas – con el cielo despejado, el sol en el cenit y cóndores volando alrededor. Hacerlo en bicicleta es otra alternativa. Se alquilan en el comienzo del circuito, te dan las explicaciones, el kit de seguridad y un mapa, y ya estás listo para pedalear los 27km que conlleva este recorrido, son entre 4 y 5 horas. No es tarea fácil pero vale la pena. En cada subida y bajada el paisaje se nos revela y uno se encuentra con el Punto Panorámico, con dos puentes que dividen los lagos, con la entrada a Colonia Suiza – oportunidad para conocer cómo se prepara y probar el curanto – y el Arroyo López. La contra de ir en bicicleta es que no se puede acceder a los senderos fuera de la ruta. Volví un par de veces más, en auto y a pie. Así pude acceder a los caminos que llevan al Lago Escondido, al Cerro Llao Llao, Playa Tacul, Brazo Tristeza, Bahía Lopez y Bosquecito de Arrayanes.

Refugios

Hay varios cerros para ascender. Los refugios más conocidos son el Frey, San Martín, Laguna Negra y López. Aquellos más osados -y entrenados- los unen en una travesía de 4 a 5 días, pasando las noche en la montaña. Los primeros tres pertenecen al Club Andino Bariloche, a donde uno puede dirigirse a penas llega a la ciudad para informarse y obtener recomendaciones. Antes de ascender, por una cuestión de seguridad, hay que registrarse en la página del Parque Nacional Nahuel Huapi. Para quedarse en los refugios es aconsejable avisar y reservar lugar.

Por cómo fui armando mi viaje con la gente que fui conociendo, decidí ascender y descender en el día a algunos de los refugios. El Emilio Frey se encuentra a 1700msnm y son 10km de ascenso, entre 3 y 4 horas ida. El primer tramo es tranquilo, se ve la ciudad de Bariloche a lo lejos y el Lago Gutiérrez. A medida que el sendero se va metiendo en la montaña y en el bosque, se va complejizando el camino. Al acercarnos a la cima se empiezan a ver los picos y algunos restos de nieve. Después de un tramo de rocas bastante empinado se llega la refugio que se encuentre al pie de la aguja Frey y atrás de él se aprecia la Laguna. El San Martín, más conocido como Jakob, por el nombre de la Laguna que se encuentra en la cima, está a 1600msnm y son 18km de ascenso, entre 4 y 6 horas ida. El inicio y casi todo el sendero es bastante ágil. Va bordeando un arroyo y acompañan el camino destellos amarillos que van dejando las muchas flores de Amancay que hay alrededor. Luego de una larga caminata, un cartel indica lo que está por venir: 60 minutos de ascenso empinado. Efectivamente es así. De golpe el camino termina y entre los árboles aparece el refugio, tranquilo y pequeño, y atrás de él la Laguna Jakob. Muchos suelen unir estos dos refugios en una travesía de 3 días. Para aquellos que les gustan el deporte y los desafíos, son experiencias que no se pueden dejar de perder. Estos dos ascensos me sirvieron como un primer acercamiento a estas hermosas aventuras.

Pampa Linda

No hubo persona que no recomiende Pampa Linda y todo lo que se encuentra a su alrededor. Se accede en auto o en combis del Club Andino. Son 50km de camino de ripio, siguiendo un desvío que se encuentra en la Ruta 40 camino a El Bolsón. Luego del acceso al Parque Nacional, hay horarios de entrada y salida, ya que la mano cambia. Después de las 17hs se hace doble mano y por lo tanto más peligroso. Se pasa por varias playas, por la Isla Corazón y distintas vistas Panorámicas. A medida que va avanzado, se mete y sale del bosque, y se empieza a vislumbrar muy sutilmente, entre curva y contracurva, el Glaciar Manso. Todo se silencia, se abre el paisaje, quedando como a lo lejos las montañas y el hielo celeste, y uno se encuentra con Pampa Linda. Una extraña llanura, otros tonos de verdes y caballos. Aquí uno puede hacer una parada y almorzar observando este paisaje. Desde este punto los más entrenados ascienden al Cerro Tronador, denominado así por los ruidos que producen los desprendimientos del glaciar. Se encuentra en el límite con Chile. El Pico Argentino llega a los 3100msnm sobrepasando el punto de nieves eternas. Se puede pasar la noche el Refugio Otto Meilling.

El camino continúa para acercarnos al Ventisquero Negro, en la base del Cerro Tronador. Se ve un glaciar oscuro formado por sedimentos y abajo un agua sin fondo, entre blanca, verde y gris: el Lago Manso, que luego se transforma en el Río Manso. Una vista imponente. Más adelante se encuentra la Garganta del Diablo, en donde hay una serie de cascadas producidas por la caída del agua derretida del glaciar. Al emprender la vuelta, hay un un desvío que lleva a la Cascada los Alerces, pasando por Laguna Los Moscos y Lago Hess. No pueden dejar de perderse esa belleza natural. Un verde esmeralda corre con fuerza por el Río Manso, cae con intensidad y vemos como las aguas se calman y siguen su curso hacia Chile para llegar al Pacífico.

Focalizar y dejarme sorprender por Bariloche fue la mejor elección que pude haber hecho. Aún así, siento que me queda mucho más por conocer y muchas razones por las que volver. Cada día, cada atardecer es único en el medio de la naturaleza y por más que ya haya recorrido algunos caminos, sé que cada experiencia es única. Un lugar mágico, enorme y que nos lleva, con sutileza, hacia nuestro interior, a sentirnos parte nuestra tierra y amarla cada vez más.

  • Dónde comer – Manush, La Fonda del Tío.
  • Dónde tomar el té – Belleviu, Chiado.
  • Dónde tomar cerveza – Berlina, Blest, Kunstman, Manush, Cervecería Patagonia en Circuito Chico.
  • Playas – Playa Serena y Playa Bonita se encuentran sobre el Nahuel Huapi en Av. Bustillo. Playa Sin Viento, sobre el Moreno.
  • Kayak y SUP – Lago Gutiérrez y Lago Moreno.
  • Cómo moverse – Colectivos 20, 21, 10, 50, 51 – dependiendo el destino – la mayoría sobre Av. Bustillo y Av. de los Pioneros; aunque es muy común hacer dedo, ya que la frecuencia de los colectivos no es muy buena y muchas veces pasan llenos de gente y no paran.
  • Taller de Fotografía de Paisajes de Jeremías Thomas / http://www.jeremiasthomas.com/
  • Trekking: Club Andino Bariloche / http://www.clubandino.org

Registro de Trekking – Parque Nacional Nahuel Huapi / http://www.nahuelhuapi.gov.ar

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1 respuesta a DIARIO DE VIAJE: TRANSITAR NUESTRA TIERRA – BARILOCHE

  1. Jere 22 febrero, 2017 at 10:58 pm #

    Muy bueno y completo el articulo! Un placer haberte tenido en el taller y felicitaciones por las fotos.

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