OCHO AÑOS CONSTRUYENDO PILARES DE AYUDA

Ocho años construyendo pilares de ayuda

Una fundación que trabaja junto a familias que viven en asentamientos precarios de la Ciudad de Buenos Aires, buscando mejorar su calidad de vida.

Texto: Laura Morsella

El camino de Pilares comenzó con un grupo de amigos con fuertes inquietudes sociales que buscaba ayudar a las personas a recuperar aquellos derechos básicos que les permitan su desarrollo pleno. En 2008 se presentaron en la parroquia Caacupé de la Villa 21-24, en Barracas, para compartirle su inquietud al Padre Pepe Di Paola (en ese entonces Párroco de Caacupé), quien les propuso comenzar a trabajar en el barrio realizando actividades recreativas y educativas en la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Durante dos años, este grupo inicial de voluntarios continuó con las actividades, profundizando el contacto con las familias, caminando el barrio, adentrándose en sus tiempos y detectando necesidades concretas. A partir de éstas surgieron nuevas propuestas y se convocó a un equipo de profesionales para diseñar programas sociales que comenzaron a implementarse en 2011 en el barrio.

Así, desarrolló sus programas, que ahora están ubicados en distintos espacios dentro del barrio. Actualmente, tienen cuatro programas en la Villa 21-24 que abordan distintas áreas de la vida que la Fundación considera esencial para el desarrollo pleno de las personas:
El Programa Educativo, que acompaña e impulsa la educación integral y de calidad para 100 niños y niñas en edad de escuela primaria a través de un espacio de apoyo escolar y talleres de literatura, arte, teatro, inglés y recreación. También reciben el desayuno y el almuerzo, que representa un 40% de su alimentación diaria.

El Centro CONIN Barracas, único en la Ciudad de Buenos Aires, trabaja en la prevención de la desnutrición infantil y la promoción del desarrollo integral desde la gestación hasta la primera infancia. Trabajan integralmente con 80 madres y 90 niños de 0 a 5 años, ofreciendo atención en consultorio nutricional, pediátrico, de estimulación temprana y asistencia social. También se dictan talleres de cocina y charlas educativas de salud para las madres, mientras los niños permanecen en la ludoteca del centro.

El Centro de Primera Infancia “Pilarcitos”, que brinda atención integral a 75 niños y niñas de 1 a 3 años en jornadas completas de 8 horas. Además de favorecer el desarrollo saludable de los niños, es una oportunidad para que sus padres puedan insertarse en el mercado laboral formal durante el día.

El Programa de Fortalecimiento Comunitario, que brinda espacios de formación, recreación y contención para 80 niños y adolescentes del barrio. Los chicos realizan talleres artísticos, actividades deportivas, apoyo escolar y catequesis. Estas actividades representan una ocasión para que los chicos fortalezcan los vínculos entre ellos y formen comunidad.

“Muchos logros marcaron el camino de Pilares en estos ocho años, pero uno que define nuestro trabajo es el contacto sostenido y personalizado con las familias que participan en los programas, desde los inicios hasta la actualidad”, afirman desde la Fundación.

Un equipo multidisciplinario de 40 profesionales lleva adelante sus tareas en el mismo barrio, lo que permite detectar las verdaderas necesidades de las personas y generar así programas idóneos para responder a las mismas.

“Si tuviéramos que traducir esta cualidad en un logro concreto, sería la inauguración del Centro de Primera Infancia ‘Pilarcitos’ en abril de 2016. Éste surge de una necesidad concreta que detectamos entre las madres del Centro CONIN Barracas: el 95% se encontraba desempleada y el 5% mantenía un trabajo informal. La apertura de ‘Pilarcitos’, de lunes a viernes en jornadas completas de 8 horas, significó una oportunidad para que 75 madres y padres puedan insertarse en el mercado laboral formal mientras sus hijos asisten a una institución gestionada por profesionales para favorecer su desarrollo saludable. Actualmente, el 30% de las
madres y padres que estaban desempleados ha conseguido un trabajo estable, tan
sólo 8 meses después de la inauguración”, puntualizó Magdalena, responsable de comunicación y voluntariado.

Cada día de trabajo es una oportunidad para desmitificar preconceptos e ideas que se tienen sobre las villas. En la villa 21-24 vive gente trabajadora, gente que estudia y
que quiere progresar. Hay padres trabajando con mucho esfuerzo para darle el mejor futuro sus hijos y hay chicos estudiando para convertirse en profesionales.

“Queremos una sociedad sin barreras que brinde oportunidades para el desarrollo pleno de las personas. Esto se puede lograr si seguimos trabajando con perseverancia, compromiso, transparencia, buscando la justicia y siendo solidarios”, explicaron.

¿Cómo se puede sumar el que quiera hacerlo?

Como padrino de Pilares, con una donación mensual.
contacto@pilares.org.ar
011-4834-6626
Como voluntario en alguno de nuestros programas: dando apoyo escolar, cuidando a los niños en la ludoteca, preparando talleres recreativos. Los voluntarios son un pilar esencial de la fundación.
voluntariado@pilares.org.ar
011-4834-6626

Más información

www.pilares.org.ar
Facebook: Pilares
Twitter: Pilares_Org

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