LA NECESIDAD DE ESCAPAR A LA VIDA NATURAL, CERCA DE LA CIUDAD

La necesidad de escapar a la vida natural, cerca de la ciudad

Mejorar la calidad de vida, estar en contacto con la naturaleza, vivir más tranquilos y seguros, que los chicos puedan volver a jugar en la calle, son algunas de las razones por los cuales cada vez más habitantes de la ciudad de buenos aires deciden comprar o alquilar una casa dentro de un barrio privado del otro lado de la general paz.

TEXTO Mariana Soulages

La socióloga e investigadora Cecilia Arizaga precisó en una nota a la agencia de noticias Telam en el año 2013 que al inicio de este fenómeno la gente que emigraba hacia las afueras de Buenos Aires “buscaba construir una pertenencia; un espacio identitario, de iguales, de homogeneidad social en contraposición con lo que es vivir en la ciudad, pero aparecía en ellos el tema de la calidad de vida, el contacto con la naturaleza, de compartir valores e intereses…”.

“Hoy, esta tendencia de mudarse a barrios privados sigue estable”, comentó Darío Durban, de Durban y Keller Asesoramiento Inmobiliario, firma especializada en inmuebles residenciales en la zona norte de Capital y Gran Buenos Aires. “Por lo general, la gente que ya vive en barrio cerrado es muy difícil que vuelva a vivir en barrio abierto, por lo que planean sus mudanzas, se agrandan y se achican dentro del mismo barrio o barrios similares”, agregó.

Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo realizado en 2009, “a principios de los años noventa había alrededor de noventa emprendimientos. En 2001 sumaban cerca de 285. Seis años más tarde, eran ya alrededor de 54.122 las urbanizaciones cerradas, ocupando una superficie de 35.000 hectáreas -es decir, casi el doble que la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires-. Alrededor de la mitad de las urbanizaciones cerradas se sitúa en el tercer cordón del área metropolitana, el más alejado de la ciudad de Buenos Aires, un tercio está en el segundo cordón, y solo el 14% se sitúa en los partidos del primero. Recientemente saturada la zona norte, las urbanizaciones también se establecen, aunque en una proporción aún menor, en el oeste, y el sur”.

“De acuerdo a nuestro mercado Zona Norte: Tigre y Ramal Pilar son los preferidos. Sin perjuicio de ello, notamos que en distintos puntos del conurbano ya se empiezan a gestar grandes y nuevos desarrollos”, explicó Martín Fabiani, del departamento comercial de Ayres Desarrollos, empresa que lleva más de 15 años en el sector del Real Estate y es creadora de Ayres de Pilar, que desde 1998 es uno de los barrios privados más importantes de la zona.

De barrios privados a ciudades cerradas

Lo que comenzó con emprendimientos de barrios cerrados -que en el caso de los country clubs o clubes de campo incluyen áreas comunes como los club house, salones de usos múltiples y equipamientos destinados a usos deportivos, recreativos y de servicios- con el tiempo se extendió a otras variantes. Surgieron los clubes náuticos como una variante de este tipo de urbanización, definida por su localización a la vera de un río o lago artificial, que cuenta con equipamientos apropiados para la práctica de deportes acuáticos, guarderías de embarcaciones y muelles privados. También aparecieron los clubes de chacras con lotes de más de una hectárea -hasta 20- y que buscan a recrear las condiciones del entorno rural.

Con el tiempo, se llegó a la creación de verdaderas ciudades con escuelas propias, locales gastronómicos, centros comerciales, mercados de alimentos y miles de alternativas para sus habitantes. Estos denominados mega-emprendimientos responden a un Master Plan que debe ser aprobado a nivel provincial y municipal. Un ejemplo puede ser el emprendimiento Ayres Vila, que Fabiani definió como “el primer Lifestyle Center de Argentina. Un lugar ubicado estratégicamente en el km 43.5 de Pilar, equidistante de los grandes countries de Pilar como también de los dos shoppings más importantes del partido; situado entre los puentes con más desarrollos de oficinas y barrios cerrados, con acceso directo desde Panamericana, diversos accesos, alta calidad de urbanismo, y en el que coexisten condominios de viviendas, oficinas y comercios todo en un walking distance que permiten vivir, trabajar y disfrutar sin necesidad de trasladarse en auto”. En rigor, este proyecto es un espacio de 17 hectáreas que contará con viviendas, oficinas (tres módulos para oficinas tradicionales, un edificio corporativo y family office), un apart hotel, centro de salud y locales comerciales.

¿Qué ventajas ofrece este tipo de vida?

Darío Durban resaltó que “dentro del ámbito acotado de la urbanización, se recupera para los chicos lo que uno pudo disfrutar al crecer, que es la apropiación de la calle. Es cierto que esto es un ámbito muy pequeño y cerrado, pero los chicos pueden salir a andar en bicicleta, o salir solos para ir a buscar a los amigos. Para los adultos, esta vida ofrece cierta seguridad, cierta tranquilidad de que su familia está cuidada mientras uno no está en la casa. Ofrece también un círculo de vecinos con los que uno se puede relacionar”. No obstante, el asesor inmobiliario es realista cuando se trata de hablar de los puntos en contra de este tipo de vida: “La principal desventaja es la logística familiar, pero es una situación que se puede salvar con organización.

Por ejemplo: hay que planear mejor las compras, ya que por la ubicación de las urbanizaciones, si uno se olvida de comprar algo en el supermercado, para volver a salir hay que salir en auto. Cuando los adolescentes crecen y empiezan a manejarse solos, dependiendo de la ubicación del barrio, es prácticamente imposible para ellos ir y venir en transporte público cómodamente, con lo que obligan a los padres a llevarlos y traerlos constantemente. Por último, para los padres que siguen trabajando en Capital Federal, el viaje diario, si no se pueden manejar los horarios, puede ser largo”.

Requisitos constructivos y valores

Para construir tu propia casa dentro de un barrio o urbanización privada hay ciertos requisitos que cumplimentar. “Cada barrio tiene que atenerse a los mínimos de los Códigos de Ordenamiento Urbano del municipio que corresponda. Además, algunos pueden hacer más estrictos los indicadores urbanos si quieren mantener una densidad más baja. Algunos incluso tienen comisiones de arquitectura que deben aprobar los planos antes que el municipio. Por lo general, no se pide nada que no sea lógico, salvo que en algunos barrios pueden desalentar la construcción de casas demasiado sui generis, que desentonen con la estética general del mismo”, indicó Durban.

Martín Fabiani de Ayres explicó que “cada administración de Barrio tiene sus requerimientos”. “La idea es cuidar las inversiones de nuestros clientes y que las construcciones mantengan o incrementen el valor de los terrenos. Es decir, que nunca una construcción tire abajo el precio o valor del barrio”, agregó.

En cuanto a los precios, la regla general es que se consigue mucho mejor relación m² por U$S que en la capital. “Un terreno de 700-800 m² en un buen barrio de Escobar o Pilar , con club house, restaurante, pileta, canchas de tenis y fútbol puede costar U$S 40.000”, aclaró Durban. Por otra parte, estimó que “una casa sobre un terreno de esos puede tener 180 m² cubiertos, y en total costar unos U$S 220.000 a U$S 260.000. En Capital, ese es el precio de un depto de 60-70 m², dependiendo del barrio”.

En cuanto a los costos fijos, en general, son los mismos costos que en cualquier otro lado. Las expensas de un barrio sin amenities pueden empezar en los $ 2.500. Además, hay que tener en cuenta costos de jardinero y piletero, y el de la logística (nafta y peajes).

Testimonios

María (55) y Osvaldo (60) se mudaron a un barrio cerrado de Pilar a principios de los 90, cuando todavía era poco común esa forma de vida. Si bien Osvaldo, que es abogado, tenía que viajar a su estudio todas las mañana en el centro de la Ciudad, para ellos la vida cerca de la naturaleza era una prioridad. Dentro del predio del barrio podían jugar al golf y al tenis, además de haber formado con los años un grupo de amigos. “En ese momento teníamos dos hijas y después tuvimos dos hijos más, que se criaron en un ámbito tranquilo y seguro”, aseguró María. Como contrapartida, cuando su hija mayor empezó la universidad y su vida laboral en la capital, la familia decidió acompañarla y hacer base en Buenos Aires, pero mantuvieron la casa de Pilar para huir todos los fines de semana y tiempos libres posibles.

Jessica (36) y Pablo (41) se convirtieron en papás hace unos meses y, desde que se enteraron del embarazo, conversan sobre la posibilidad de instalarse en un barrio privado. Los tienta la idea de poder salir a caminar y hacer ejercicio juntos cada noche sin pensar en la seguridad, las canchas de tenis a un solo paso y la parrilla siempre a punto para un nuevo encuentro con amigos. Sólo los frenan las actividades laborales de ambos, afincadas en la Ciudad de Buenos Aires. Por el momento, la opción intermedia que encontraron fue alquilar una casa dentro de un club cerca de Ezeiza en el que se refugian cada fin de semana. “Este es nuestro lugar para desenchufarnos de la semana”, confió Jessica.

Viviana (35) y Fabián (45) alquilaban todos los veranos una casa en un country de la zona de Pilar que era, a su vez, la casa de fin de semana de una familia porteña. El trueque era así: la familia les dejaba la casa tal cual ellos la habitaban -con fotos incluidas- para irse a veranear a Punta del Este y, durante los tres meses de verano, Viviana y Fabián se convertían en los dueños temporales de este caserón al que llevaban sus dos perros labradores y unos cuantos amigos para disfrutar de la pileta y el quincho. “El año pasado decidimos comprar nuestra propia casa en un emprendimiento en Canning, con laguna y playa privada, y ahora nadie nos mueve de ahí en todo el año”, aseguró Fabián.

Susana (63) y Ricardo (67) vivieron toda la vida en Buenos Aires. Ya criaron a sus hijos y ahora les toca malcriar a sus nietos. Cansados de la vorágine porteña y ya liberados de sus rutinas laborales, vendieron su departamento en la zona de Recoleta y con esa plata se construyeron la casa de sus sueños en un barrio cerrado de Tigre. “Acá puedo tener mi propio jardín y hasta mi huerta”, comentó Susana, que también destacó que “Ricardo no se priva de andar en kayak y de usar la pileta inclusive con algo de frío porque está climatizada”.

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  1. La necesidad de escapar a la vida natural cerca... - 23 mayo, 2016

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