SAN ISIDRO ENAMORA

San Isidro enamora

Te invitamos a recorrer el partido que debe su nombre a Domingo de Acassuso, quien allá por 1706 mandó a construir una capilla en agradecimiento a San Isidro Labrador, en el mismo sitio donde hoy se levanta la catedral.

TEXTO: Karina Pontoriero     FOTOS: Estudio NN

San Isidro tiene encanto. De eso no hay dudas. En sus calles angostas y empedradas, con frondosas arboledas, se respira aire puro. Será la cercanía del río, serán sus barcitos con mesas al aire libre, será que mantiene su esencia aunque pasen los años, lo cierto es que andando por aquí, uno siente algo parecido a estar de vacaciones. Y bienvenido sea.

Un paseo por la historia

San Isidro es una ciudad -así fue declarada en el año 1942- pero mantiene ciertas características de barrio. La zona más antigua, conocida como casco histórico, la encontramos donde está la Plaza Mitre, inconfundible por su reloj floral (restaurado hace pocos años), y rodeada por la Catedral, la Quinta Los Ombúes y el Museo Juan Martín de Pueyrredón. Pero, en rigor de verdad, esa no es la manzana más antigua, sino la que está justo enfrente, con la sede de Gobierno Municipal, el Concejo Deliberante y el chalet Las Brisas, construido en 1895, con un antiguo solar y donde hoy se erigen el Museo, la Biblioteca y el Archivo Histórico Municipal, que nos permiten conocer las costumbres de los primeros habitantes del partido.

Los fines de semana, esta zona recibe a muchos vecinos y turistas que quedan encantados con la imponente Catedral de estilo neogótico construida en 1898 y sus maravillosos vitraux traídos desde Francia. Otro paseo obligado es la gran feria artesanal, con cerca de 200 puestos, un clásico que desde 1971 ofrece productos originales y algunas verdaderas obras de arte.

Un recorrido posible nos lleva ahora a rodear la plaza por la calle Beccar Varela hacia el Paseo de los Tres Ombúes (entre nosotros, hoy solo quedan dos). Allí, como recuerdo imborrable de una época de esplendor, están el Museo Beccar Varela, en la Quinta Los Ombúes que perteneció a la familia Sánchez, sí, la misma de la reconocida Mariquita Sánchez de Thompson. La Quinta La Porteña y la Quinta los Naranjos, con su encantador aljibe de mármol de Carrara. Justo enfrente está el Mirador Los Tres Ombúes, donado por Mariquita para que todos pudieran disfrutar de una increíble vista desde las Barrancas.

Historia hay más. Mucha. Basta saber que próceres como el General San Martín o Sarmiento pisaron esas mismas baldosas francesas para atravesar la entrada del Museo Brigadier Gral. Juan Martín de Pueyrredón. Su inmenso jardín, impulsado por la imaginación de cada visitante, fue seguramente el ambiente perfecto para el encuentro de aquellos hombres que gestaron la Historia argentina.

No es necesario alejarse mucho para conocer el Museo del Rugby. Sólo hay que cruzar la plaza rumbo a la estación San Isidro del Tren de la Costa y, exactamente en Juan Bautista de La Salle 653, encontraremos la puerta de entrada hacia la historia de este deporte, emblema de los sanidrisenses.

Abierto al público de martes a domingo de 10 a 18 hs, allí se pueden apreciar algunas reliquias, camisetas y trofeos inolvidables, entre otras perlitas.

Límites: El casco histórico está delimitado por las vías del Ferrocarril General Bartolomé Mitre, las calles Primera Junta y Roque Sáenz Peña y el Río de la Plata.

La ruta gastronómica

San Isidro tiene noche. A su gente le gusta salir, encontrarse con amigos, pasear en familia; disfrutar de una velada romántica al lado del río, deleitarse con una cena en sitios clásicos o en auge. Y ofertas sobran.

El primer corredor gastronómico (y también comercial, con muchos locales de decoración y tiendas de autor) lo ubicamos sobre Av. Del Libertador, desde la calle Paraná hacia Ituzaingó, aproximadamente.

Allí está, por ejemplo, Kansas. No importa la hora, siempre habrá que esperar por una mesa. Pero, dicen los habitués, que vale la pena por sus ribs y su ensalada Caesar. Del típico estilo norteamericano hacemos un viaje relámpago al sudeste asiático: a pocos metros está PF Chang´s, la cadena que llegó al país hace poco más de dos años y que ofrece platos super abundantes, inspirados en cinco regiones de China y en el Sudeste de Asia.

Instalados hace décadas, The Embers, Pepino o Company bar son clásicos que gozan de clientes fieles de todas las edades, algo así como una costumbre que se transmite de generación en generación.

Pero los amantes del buen comer tienen muchas más opciones para elegir si van hacia Dardo Rocha, el otro corredor gastronómico de la zona. Sobre el boulevard, frente al Hipódromo -entre Castelli y Fondo de la Legua-, hay desde tradicionales parrillas y pizzerías hasta referentes de la cocina gourmet o internacional. La Rosa Negra (su panera está entre las mejores de la ciudad); María Félix para quienes prefieren los picantes platos mexicanos; Romario para los que eligen pizza o Deriva para disfrutar de la buena cocina internacional, son sólo algunas de las propuestas.

San Isidro deportivo

Sí, San Isidro es la capital del rugby, se sabe. El CASI, fundado en 1902, y el SIC, de 1935, son los clubes con mayor historia y títulos obtenidos. También hay lugar para el golf, con el Jockey Club y el San Isidro Golf Club, fundado en 1911 por un grupo de aficionados británicos. Pero uno de los sitios más destacados es el Hipódromo, uno de los más grandes de Latinoamérica, que posee dos pistas y capacidad para 10.000 personas.

Naturaleza en vivo y en directo

Sobre el Camino de la Ribera, entre Vicente López y Planes y Almafuerte, está la Reserva Ecológica. Son 10 hectáreas donde se pueden ver más de 300 especies vegetales y avistar unas 200 especies de aves. Aquí encontramos una posibilidad única, la de visualizar cómo era la vida natural de la costa rioplatense antes de la llegada de los pobladores. Está abierta al público todos los días de 9 a 18 hs.

Una ciudad levantada a orillas del río no puede menos que alabar a la naturaleza. Y para eso, el lugar indicado es el espigón de Pacheco: 174 metros de largo, construidos en el año 1930, que se adentran en el río y nos regalan una vista privilegiada.

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