ALEJANDRO MELAMED

“Si las empresas no se ponen a la van guardia quedarán fuera del mercado”

“Antes la gente estaba al servicio del jefe, hoy es líder el que está al servicio de la gente”, advierte el genio en recursos humanos, con más de 25 años de trayectoria en el mundo corporativo.

TEXTO: Karina Pontoriero     FOTOS: Estudio NN

Alejandro Melamed asegura: “La gente ya no quiere trabajar en las empresas, quiere trabajar para las empresas”. Y eso hizo. Este año fundó Humanize Consulting, un emprendimiento que le permite devolver todo lo que aprendió trabajando: crear “empresas más humanas”. Justamente, ese es el título de uno de sus cuatro libros. ¿Por qué Melamed es un distinto? Porque dice frases como “creo en la ley de la abundancia, cuanto más compartís, más recibís”. Porque piensa que “cuanto más horas dedicas al trabajo, más mediocres serán las ideas que generes”, y porque defiende y pregona la idea de ‘work and life balance’, una vida integralmente balanceada en la que todo aquello que hacemos en nuestra vida personal impacta positivamente en la vida profesional o, como él mismo define, “que sientas que con lo que hacés estás agregando valor, estás creciendo, te estás desarrollando… porque la vida hay que disfrutarla”. En los vertiginosos tiempos que vivimos, hablar de empresas humanas o de una vida laboral equilibrada suena casi utópico. Hasta que Melamed explica con ejemplos y relatos cotidianos, como docente que es, y uno termina creyendo que es posible. Al fin y al cabo, él ya lo llevó a la práctica.

¿Cómo comenzaste a visualizar la necesidad de empresas más humanizadas?

Mi camino de búsqueda empezó cuando trabajaba en consultoría y me daba cuenta de que independientemente del género, edad o cargo jerárquico, había mucha gente que tenía una sensación de malestar dentro de las organizaciones. Investigué acerca de las consecuencias que generaban este tipo de situaciones negativas en las personas y descubrí que, por más que trabajen 24 x 7, siempre están en deuda, esa sensación es la que genera malestar y ahí empieza todo a circular negativamente. A diferencia de lo que pasaba tradicionalmente, que se evaluaba al personal por la cantidad de horas que estaba sentada en su escritorio, hoy en día se evalúa por la calidad y cantidad de ideas que generan. ¿Cuál es la paradoja? Mucha gente sigue pensando que trabajando más horas va a producir más y es al revés: a más horas que trabajás, las ideas empiezan a disminuir, tenés respuestas en piloto automático y lo que se genera, en realidad, es mediocridad.

¿Qué pasó después de detectar esta problemática?

Investigué mucho y entendí que para modificar esta situación de estrés laboral y generar mayor bienestar en la compañía es necesario comprender las causas y consecuencias, porque muchas empresas dicen: ‘Bueno, te ponemos un sillón masajeador’, pero el problema es lo que te genera el estrés y el masajeador no es la solución. Además está la tecnología, que -a veces- termina siendo la peor trampa, ahora tenés 80 plataformas y redes sociales a las que estar atento.

En una edición anterior de DELUXE Magazine, Estanislao Bachrach dice que el estrés es el principal enemigo del cambio

Claro, porque el cerebro está constreñido; es necesario expandirse para poder cambiar.

Entonces, ¿cómo se logra esa expansión en las empresas?

Dos cuestiones claves: es necesario pensar el contexto que la empresa genera al empleado desde lo físico, la iluminación del ambiente, la calefacción, las sillas. También es importante el entorno, los colegas con los que trabajás todos los días. La otra cuestión fundamental son los jefes. Hoy en día, lo que se está visualizando en las organizaciones es que la gente toma decisiones en función de los jefes. Para muchos, el jefe es la empresa. Tu jefe viene con el pie derecho y todos felices, pero si llega con el pie izquierdo, el día se hace complicado. Ahí entra en juego otro factor clave que es la culpa en el trabajador, que siempre busca satisfacer a alguien. Lo que no logra entender es que está tratando de satisfacer a quien siempre estará insatisfecho porque, por naturaleza, la organización siempre te va pedir más.

¿Y cómo se puede ser un buen jefe?

Hay múltiples tipos de jefe. Es mejor saber qué es ser un buen líder. Ser líder es influir en otros de forma positiva y que los otros logren resultados con voluntad, interés, pasión y compromiso. La capacidad de un líder es la capacidad de inspirar a otros y eso se consigue con empatía. ¿Qué es empatía? Es leer al otro, ayudarlo, manejar mis emociones y las suyas, tener capacidad de escucha, estar en el momento apropiado. Como dice el Papa Francisco, el liderazgo de hoy es el servicio. Antes, la gente estaba al servicio del jefe, hoy es líder el que está al servicio de la gente, es quien tiene que hacer que las cosas sucedan, debe ser un facilitador. Los jefes están para apoyar, dar herramientas, inspirar, innovar, desarrollar el potencial de la gente.

¿Esas cualidades se desarrollan o son innatas?

Un líder se forja. Si no hay materia prima es imposible, pero sólo con materia prima también es imposible. Es como una semilla que tenés que ir cultivando. Para mí todo el mundo tiene algo, hay que liberar ese potencial.

Hoy los chicos más jóvenes viven otra cultura del trabajo y cuando algo no les gusta no tienen reparos en renunciar

Ellos tienen un nuevo paradigma. Según mi lectura, las nuevas generaciones entienden el trabajo de otra manera porque son nativos digitales, están a un clic de distancia de todo, del delivery, de una película, de una charla con un amigo que vive en Thailandia. Y no olvidemos que los jóvenes son la consecuencia de lo que los adultos hicimos con ellos. Las generaciones antiguas debían sobrevivir a las guerras, a las enfermedades y aspiraban a terminar la escuela o ir a la universidad. Hoy, los padres quieren sus hijos que sean felices. Cuando yo era chico se comía lo que decían mis padres. En mi casa -tengo dos hijos de 21 y 24 años- cada decisión es un concilio y todo el mundo puede opinar. Esto se traslada a las empresas, que con este cambio se descolocan.

¿Cómo liderar entonces a estas nuevas generaciones?

Es clave dar feedback todo el tiempo, porque están acostumbrados a que postean su foto y reciben likes y comentarios instantáneos. Ellos buscan un ‘qué lindo trabajo hiciste’, ni siquiera les interesa la compensación económica. Es como cuando éramos chicos y le mostrábamos un dibujo a nuestros padres, esperando que nos digan que estaba hermoso.

Hace 10 años, una persona 40 años se quedaba sin trabajo y prácticamente quedaba fuera del mercado laboral. Hoy, un poco por esta nueva generación de la que hablás y su concepción del trabajo, se generan nuevas oportunidades para los adultos

Sí, pero hay que contextualizar esto: la expectativa de vida creció muchísimo. La buena noticia es que alguno de nosotros dos vivirá más de 100 años. La mala noticia es que vamos a tener que trabajar hasta los 80 u 85 años porque seremos muy vitales a esa edad y porque el sistema jubilatorio no va a dar abasto. Empieza a haber una apertura de las empresas hacia generaciones más antiguas, se dan cuenta de que hay gente con madurez en la toma de decisiones que les es útil; ya no importa la edad, sino las capacidades.

Dijiste que hoy la gente no quiere trabajar en las empresas, sino para las empresas. ¿Por eso hay un auge de emprendimientos personales?

Absolutamente. Un estudio publicado por el Instituto Roosevelt dice que en 2040 un altísimo porcentaje de la población va a ser emprendedor. Es un gran interrogante saber qué va a pasar con las empresas en el futuro. De las empresas que en los 70 eran las 500 mejores compañías de la bolsa en Estados Unidos, hoy no existen más del 15%. Las más sobresalientes de hoy, como Google, Facebook o Amazon, son empresas muy jóvenes. ¿Cuál va a ser el próximo Blockbuster, Kodak, Enron? Si las empresas no se ponen a la vanguardia quedarán fuera del mercado. Hoy, la competencia llega del lugar menos pensado.

¿El trabajo en una oficina tiene los días contados?

Los edificios corporativos tendrán que cambiar. Estamos en la era del ‘smart working’. Y trabajo inteligente es trabajo flexible. Antes vos ibas al trabajo, ahora el trabajo va con vos en tu teléfono. Lo único que necesitás es un lugar cómodo, con buena conexión a Internet, no necesitas una oficina.

Si el trabajo va con vos, ¿en qué momento cortás relación? ¿Cómo se logra el equilibrio cuando la tecnología conspira para que vivas conectado?

La tecnología nunca te va a poner el límite a vos, vos tenés que ponerle límite a la tecnología. En vacaciones hago acuerdos: leo el mail dos veces por día. El resto del día, el teléfono descansa en la caja de seguridad.

Pero estoy en un lugar paradisíaco, quiero sacar una foto y subirla a Instagram…

Ahí entra en juego la Ley de los 20 segundos, como cuando suena el despertador. En esos 20 segundos decidís si pones el snooze, si vas a correr, si te duchas, si te quedas durmiendo, son 20 segundos clave. Lo mismo pasa con la tecnología, la tentación está ahí. Como en todo, la tecnología no es buena ni mala, depende del uso que le des.

La marca Melamed

¿Qué servicios ofrece Humanize Consulting?

Hago tres cosas: coaching de ejecutivos de máximo nivel; brindo charlas motivacionales porque las empresas necesitan inspirar a su gente y trabajo sobre innovación en temas de Recursos Humanos, es decir consultoría para organizaciones de todo tipo que buscan potenciar a sus empleados.

¿Cómo creaste tu marca personal?

Con muchos años de coherencia, consistencia, perseverancia y persistencia. Lo que hice todos estos años fue llevar a mi vida personal lo que trato de transmitir hacia afuera, tanto en mi vida de pareja, vida familiar, con amigos, con el deporte, con la universidad. Muchas veces recibí críticas de amigos que me decían ‘¿por qué compartís tanto lo que hacés, por qué no te lo guardás? Eso es poder y vale mucho’, pero para mí es exactamente al revés, yo creo en la ley de la abundancia, cuanto más compartís, mas recibís. Me siento un afortunado por poder hacer lo que me gusta, donde me gusta, con la gente que me gusta y dedicar mi vida a las cosas que me gustan.

Ese actuar te sirvió para tener trabajo cuando iniciaste tu camino independiente

Si, definitivamente. Me di cuenta que había una necesidad latente de esto. Gran parte de lo que estoy haciendo lo había en mis momentos libres, ayudando y asesorando gente que me lo pedía. Pero nunca hay que creérsela. Una palabra crítica es la humildad, cuando estás arriba no te creas que estás tan arriba, cuando estás abajo tampoco estás tan abajo.

Ahora qué estás del otro lado, ¿en qué cambió tu vida fuera del mundo corporativo?

Trabajar para diferentes empresas te permite interactuar con mucha más gente en variados contextos, te permite energizarte y aprender sobre distintas industrias, orígenes, problemáticas, etc. Eso te enriquece intelectual y socialmente. Y también te permite generar muchos puentes y facilitar soluciones. Me apasiona interactuar. Si me preguntas de qué trabajo: trabajo de ayudar a la gente, a que sea un poquito más productiva.

Tips para ser un buen líder

• Conocé tus emociones y las emociones de los otros
• Manejá adecuadamente tus emociones
• Escuchá mucho
• Hablá poco y decí mucho
• Ley de liderazgo situacional: No hay nada más injusto que tratar de la misma manera a dos personas diferentes y, a su vez, no hay nada más injusto que tratar de la misma manera a una misma persona en situaciones diferentes. ¡No vale el tratar igual a todo el mundo!

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