GERALDINE NEUMANN

“Siento que no tengo ninguna cuenta pendiente”

Geraldine Neumann se subió a la pasarela cuando era muy pequeña. Hoy, con una carrera como modelo e incursiones en la actuación y la conducción, venció los miedos y se anima a hacer lo que más disfruta: cantar.

TEXTO: Karina Pontoriero

Joven y hermosa, con una carrera prometedora. Podría haber firmado contratos millonarios o triunfar en el exterior, sin embargo, para sorpresa de muchos y cuando tenía solo 22 años, eligió formar una familia y dedicarse al duro oficio de ser mamá. ¿Un acto de rebeldía? Puede ser. Lo que seguro es: una mujer que se arriesga y trabaja para destacarse en aquello que le gusta hacer. Geraldine Neumann -Gege para los más íntimos- charló con DELUXE sobre su carrera, su familia, sus intereses y proyectos.

¿Qué cambio en vos para que decidieras finalmente volcarte a la música?

Agarré un poco de confianza. Hacía mucho que quería dedicarme a cantar y no me animaba; estudié muchos años canto y me decidí. Mi marido es músico, tiene una productora y muchos amigos músicos, y así empecé… nos juntamos, armamos una lista de temas, ensayamos. Hoy cantamos covers en algunos eventos. Es algo que me pone contenta.

¿Qué tipo de música hacen?

Me gusta el blues, la música country, ¡me gusta de todo! Todavía no tengo algo definido como “voy a cantar este estilo”, pero eso es lo que más me identifica.

Estás buscando tu identidad como cantante, ¿tenés un modelo a seguir?

Voy probando. Gracias a mi profesora conocí el folclore y me encanta cantar zambas, pero me gusta también algo más pop o un poco de rock suave. Como estoy en plena búsqueda, mi lista de temas es muy variada.

¿También es variada la música que escuchás?

Mucho más. Escucho reggaetón, por ejemplo. Para bailar me divierte muchísimo, aunque no lo cantaría. No soy cerrada. La música siempre hace bien y depende de cada uno, y del momento que estás viviendo, encontrar qué música te hace bien.

¿Y tu casa es muy musical?

Tenemos piano, guitarra, y otros instrumentos; a mis hijos les gusta cantar. Tal vez yo estoy cantando, mi marido toca la guitarra y mi hijo agarra el cajón peruano y lo toca como si fuera una batería, nos divertimos así. Mis hijos están muy vinculados con el arte, les encanta bailar, dibujar, pintar. Creo que está bueno incentivarlos cuando encuentran esta veta.

Hace poco tiempo los llevaste al programa Laten Corazones…

Fui primero con mis dos hijos, Helena y Matías, y después con Helena. Fue un momento muy lindo.

¿Es de verdad tan emocionante como lo muestran?

Yo me preguntaba por qué la gente llora y después no puede evitar emocionarme. Cantar con mis hijos fue lo más lindo del mundo. Helena es muy tímida, cuando me propusieron cantar, les pregunté con libertad, no los quise obligar y me dijeron que sí. En los ensayos estaban detrás de mí y pensé que no iba a funcionar, que no iban a poder. Pero cuando empezó el show y se animaron, me alegré inmensamente. Hablé con mi hija y la felicité por animarse y superar sus miedos, algo que a mí me llevó mucho más tiempo, y me dijo “fue gracias a vos”. Por supuesto, me emocioné. Me encanta que puedan disfrutar.

Fuiste mamá muy joven, a los 22 años, ¿Tuviste que madurar de golpe?

Con mi marido nos casamos muy pronto y buscamos ser padres, nos sentíamos maduros y queríamos formar una familia. No vino de repente, yo no era una niña ni siento que crecí junto con mis hijos: tenía 22 años pero llevaba adelante mi casa perfecto y siempre nos arreglamos con una hija. Sí me parece que los hijos vienen a sumar a tu vida, te cambian las prioridades. Cuando tenés hijos todo pasa primero por ellos, tal vez por eso me volví un poco más miedosa, pero no lo viví como un gran cambio. No me cayó un hijo de la nada.

¿No resignaste cosas por ser madre?

No, fue un cambio que se dio muy naturalmente. Cuando tuve a mi hija no quería salir a ningún lado, no me interesaba salir todas las noches, quería estar con ella. Y agradezco el trabajo que tengo que me permitió al poco tiempo volver y llevarla conmigo. La amamanté durante un año y pico y ella siempre
me acompañó a las producciones.

¿Y la pareja?

Hoy sigo teniendo la misma vida con mi marido, me divierto de la misma manera, tenemos nuestras noches, salimos solos o con amigos. Nos adaptamos súper bien. En mayo pasado cumplimos 10 años de casados, algo que hoy parece raro… Hoy la gente se separa tan fácil y lucha tan poco por el matrimonio…

La pregunta inevitable: ¿planes de agrandar la familia?

Nos gustaría tener más chicos. Amamos a nuestros hijos, nos gusta ser padres y nos gustaría otro más. No sé si el año que viene, quizás el otro, porque estoy disfrutando este momento en que son más independientes y eso nos permite hacer cada tanto una escapada romántica. Yo soy una madre muy presente y cuando son muy chiquitos me cuesta mucho dejarlos un día. Queremos disfrutar esto, pero habrá otro niño. Aparte los chicos quieren un hermanito.

Tu trabajo tiene que ver mucho con tu cuerpo, ¿recuperaste la figura muy rápido? ¿Cómo fue eso?

En esos casos te das cuenta cuándo hay una buena genética detrás. Por suerte nunca tuve que morirme de hambre. Obvio que si me pongo al lado de una chica de 20, la tensión de la piel no es la misma, pero son cosas lógicas y hay que aceptarlas. Vivimos en una sociedad muy cruel con respecto a eso.

Más allá de la ayuda de la genética, ¿qué hacés para estar espléndida?

Uso cremas, hago gimnasia, voy a una esteticista y me hago mesoterapia, drenaje, limpiezas de cutis, exfoliante. Me gusta hacer kickboxing y también salgo a patinar y andar en bici con mis hijos. Soy cero obsesiva.

Después de mucho tiempo te reencontraste con tu hermana, ¿cómo se regeneró el vínculo?

Fue apenas nació Sienna, la tercera hija de Nicole, que ya tiene un año. El tiempo y las charlas curan las heridas. Cuando nació, la llamé y le dije “te paso a visitar”,” bueno, cuándo”, “ahora”. Y nos juntamos y todo fue muy natural. Tuvimos la charla que nos debíamos y hoy está todo genial. Mis sobrinas son los más, me encanta ser tía, la familia es lo más importante.

Ser tía es un rol distinto al de madre, podés permitirte ser más compinche o permisiva. ¿Sos así?

Sí, eso está bueno. Solemos juntarnos todos, mis hijos y los de mi hermana, pero si uno de mis sobrinos tiene un capricho, obviamente reacciono distinto a como lo haría si el capricho lo tiene uno de mis hijos. “Bueno, no importa, yo te doy el caramelo”, le digo. Y puedo porque soy la tía.

Sobre gustos y asignaturas pendientes

Alguna vez también te relacionaste con la actuación, ¿es algo que también te atrae?

Más o menos. Me divierte hacer cosas esporádicas, no haría una tira diaria. Me gusta más la conducción donde puedo ser yo y no un personaje. Me gusta dar mi opinión y mi visión, que me conozcan de esa manera.

¿En qué tipo de programa te sentirías cómoda?

En uno donde haya un poco de todo, no me encasillaría en un solo tema. El año pasado cuando estaba en “¡Qué mañana!”, por Canal 9, cada uno opinaba de todo. Cuando trabajé en “Concentrados en Red”, por DeporTV, estuvo buenísimo porque yo no sé nada de deportes y era como “la voz del pueblo” o de la mujer que le pregunta al marido qué es un corner. Me divertí y aprendí muchísimo. Es muy enriquecedor aprender de tus compañeros e interiorizarte en temas que desconocías por completo.

¿Qué aprendiste, por ejemplo?

Me di cuenta de que ver un partido de fútbol me aburre, pero descubrí que me entretiene ver un partido de básquet.

¿Estás informada?

Me interesa la actualidad, pero soy tranquila. No voy a leer cuatro diarios por día, pero me parece importante saber en qué situación estamos, qué está pasado.

¿Cuál es tu lugar elegido de Zona Norte, donde vas para pasear o comer algo rico?

Vivo hace 5 años y ando de acá para allá. La Bahía de Nordelta, donde hay muchos bares y restaurantes, es un lindo lugar. Fuimos a un restaurante nuevo que se llama Pichón y me encantó. Estás ahí sentado, ves el río, los barquitos, es divino.

Si tuvieras que irte de vacaciones siempre al mismo lugar, ¿cuál sería?

Villa La Angostura (no duda). Lo conocí hace 11 años con mi marido y hace 11 años que vamos.

¿Se te cruza la idea de instalarte allá?

Mi marido moriría por vivir allá. A mí me gusta estar un poco alejada pero no tanto, necesito mucho de mi familia, de mis amigos, creo que extrañaría mucho. Pero es un lugar al que podría ir a vivir cuando me jubile.

Contabas que te costó mucho animarte a cantar de una manera más profesional, ¿tenés alguna otra cuenta pendiente?

Nunca me tiré en paracaídas. Hoy, con hijos tan chicos, no me animo, pero algún día lo haré. No soy una persona que cierre las puertas y siento que no tengo ninguna cuenta pendiente. Sí me pasa que me preparo para todo lo que hago porque no quiero arrepentirme ni quiero que me de vergüenza el día de mañana que mis hijos vean algo que hice. Trato de manejarme así. Si voy a cantar, estudio. Tal vez más adelante me gustaría volver a estudiar, terminar la carrera de escenografía o estudiar diseño de interiores porque me gusta la decoración.

Entonces sos una persona satisfecha con su vida

Sí, 100%. Si yo no estoy contenta es porque algo hay que cambiar, entonces voy y lo cambio, no me quedo lamentándome. Uno es dueño de su destino, a pesar de que hay cosas que van a pasar porque tienen que pasar. No soy de las que dicen “qué hubiese pasado si…”; si no salió, no salió. Soy una persona positiva y voy para adelante.

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